Venezuela: 188 muertos y miles de desaparecidos tras doble terremoto devastador

188 personas fallecidas, 1.520 heridos, miles de desaparecidos, más de 200 atrapados en escombros, 70.000 familias afectadas solo en La Guaira, edificios colapsados y pérdida masiva de viviendas.
La tierra se movió con una fuerza que no se había sentido en más de un siglo
Descripción del momento en que dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela con apenas 40 segundos de diferencia.

Los sismos más potentes desde 1900 en Venezuela ocurrieron con 40 segundos de diferencia, generando un fenómeno poco habitual que causó devastación masiva en La Guaira y otras regiones costeras. Decenas de países, incluyendo Brasil, México, Colombia, Francia y Estados Unidos, enviaron equipos especializados de rescate, médicos y suministros humanitarios para asistir en operaciones de búsqueda.

  • 188 muertos, 1.520 heridos, miles de desaparecidos tras dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5
  • Doblete sísmico ocurrido el 24 de junio de 2026 a las 18:04 hora local, con 40 segundos de diferencia
  • La Guaira fue la zona más afectada con 70.000 familias impactadas y más de 20 edificios colapsados
  • ONU coordina 12 equipos internacionales de rescate; Brasil, México, Colombia, Francia y otros países envían equipos especializados
  • Más de 32.000 personas reportadas como desaparecidas en sitios web no oficiales; 138 réplicas registradas tras los sismos principales

Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela el miércoles, dejando 188 muertos, 1.520 heridos y miles de desaparecidos. La comunidad internacional moviliza equipos de rescate y ayuda humanitaria.

El miércoles por la tarde, a las 18:04 hora local, la tierra se movió bajo Venezuela con una fuerza que no se había sentido en más de un siglo. Un primer terremoto de magnitud 7,2 sacudió el país a unos 200 kilómetros al oeste de Caracas. Apenas 40 segundos después, antes de que la gente pudiera procesar lo que estaba sucediendo, llegó un segundo temblor aún más potente: magnitud 7,5. Fue un doblete sísmico, un fenómeno raro en el que la ruptura de una falla desencadena la de otra cercana, liberando una energía devastadora que transformó ciudades enteras en ruinas.

Para la tarde del jueves, el balance era brutal: 188 personas muertas, 1.520 heridas, y miles más desaparecidas. En La Guaira, la ciudad costera que quedó en el epicentro de la tragedia, 70.000 familias fueron afectadas. Los barrios de Caraballeda y Catia La Mar sufrieron los daños más severos, con más de veinte edificios colapsados. En algunos de ellos, como El Molino y Residencias Maribel, rescatistas reportaban que aún había personas atrapadas entre los escombros sin que llegara ayuda especializada. Más de 200 personas permanecían atrapadas bajo los restos de estructuras que se desmoronaron en segundos. Los números seguían creciendo: 250 edificios dañados o deteriorados, ocho hospitales afectados, 20 centros comerciales destruidos, 68 obras de infraestructura comprometidas. Desde los dos sismos principales se registraron 138 réplicas que mantenían a la población en estado de pánico constante.

La magnitud del desastre activó una movilización internacional sin precedentes. La ONU coordinaba el despliegue de al menos 12 equipos internacionales de búsqueda y rescate, cada uno con aproximadamente 80 personas. Brasil anunció el envío de 36 bomberos especializados, cuatro técnicos de Defensa Civil, cuatro de telecomunicaciones, y nueve toneladas de equipos de rescate. Para el sábado, llegarían los materiales para montar un hospital de campaña, cien purificadores de agua alimentados con energía solar, medicinas y material quirúrgico. México movilizó 250 rescatistas y personal médico en cuatro aviones, junto con cinco perros de búsqueda. Colombia envió más de 60 rescatistas con 12 toneladas de ayuda humanitaria y cuatro perros buscadores. Francia desplegó 85 socorristas especializados en operaciones en estructuras colapsadas. El Salvador, Argentina, Italia y otros países también anunciaron equipos y suministros. Estados Unidos levantó temporalmente sus sanciones contra Venezuela para permitir transacciones de ayuda hasta el 23 de octubre, y el Departamento de Guerra movilizó recursos logísticos militares. El papa León XVI envió una donación de emergencia de 100.000 euros.

En medio de la crisis humanitaria, surgieron historias de solidaridad y también de desesperación. Familias venezolanas en Buenos Aires pasaron horas intentando comunicarse con parientes en Caracas, sin saber si estaban vivos. Sitios web no oficiales como desaparecidosterremotovenezuela.com registraban más de 32.000 personas desaparecidas, mientras que venezuelatebusca.com contabilizaba alrededor de 19.000. Un bebé fue rescatado vivo de entre los escombros. Una madre buscaba desesperadamente a su hijo de 8 años entre los restos de edificios. Bomberos de Caracas excavaban en busca de sus propios familiares. Pero también hubo saqueos: decenas de personas ingresaron a comercios destruidos saltando sobre techos derrumbados y atravesando calles rotas, llevándose alimentos, medicinas y electrodomésticos.

La tecnología también jugó un papel inesperado en la salvación de vidas. El sistema de alertas de terremotos de Google, que convierte los acelerómetros de los teléfonos móviles en sensores sísmicos, envió notificaciones automáticas a usuarios cercanos al epicentro segundos antes de que llegaran las ondas más fuertes. Venezuela no contaba con un sistema de alerta sísmica oficial, y la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas solo podía registrar movimientos después de que ocurrían. Ese sistema de Google probablemente salvó a miles de personas que tuvieron esos segundos cruciales para buscar refugio.

Los expertos señalaban que lo ocurrido era extraordinario. El doblete de magnitudes 7,2 y 7,5 representaba un evento que, según los sismólogos, ocurre aproximadamente cada 1.200 años. El terremoto de magnitud 7,5 fue el más potente registrado en Venezuela desde 1900, cuando un sismo de magnitud 7,7 causó daños considerables. La complejidad de la zona de ruptura, con múltiples fallas interactuando, había desencadenado dos terremotos de magnitud casi idéntica en cuestión de segundos.

Mientras los rescatistas trabajaban contrarreloj y la comunidad internacional coordinaba esfuerzos, la presidenta encargada Delcy Rodríguez visitaba La Guaira para supervisar las operaciones. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, pedía a la población que se organizara en las comunidades para identificar con precisión a los desaparecidos y facilitar las labores de rescate. Edmundo González, el candidato presidencial que se impuso en las últimas elecciones, pedía que la ayuda humanitaria llegara sin condicionamientos políticos ni intermediarios. La ONU advertía que antes de los terremotos, cerca de ocho millones de venezolanos ya necesitaban asistencia humanitaria, y que este desastre corría el riesgo de profundizar vulnerabilidades existentes. Venezuela enfrentaba lo que sus autoridades describían como la más grave contingencia por desastre natural en los últimos 30 años.

Estos eventos sísmicos son inéditos, no solo para Venezuela sino para buena parte del mundo. Lo que ocurrió es un evento que ocurre cada 1.200 años: dos réplicas exactamente iguales en el mismo lugar, y los efectos son devastadores.
— Diosdado Cabello, ministro para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz
La situación en las zonas afectadas por los terremotos en Venezuela es de una devastación realmente aterradora.
— Tom Fletcher, secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué este terremoto fue tan diferente de otros que ha sufrido Venezuela?

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Fue el doblete. Dos terremotos de magnitud casi idéntica con apenas 40 segundos de diferencia. Eso no es común. Normalmente tienes un terremoto principal y luego réplicas más pequeñas. Aquí, la ruptura de una falla desencadenó la de otra muy cercana, liberando toda la energía acumulada en dos golpes devastadores.

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¿Cómo es posible que Google haya salvado a miles de personas?

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Venezuela no tiene un sistema de alerta sísmica oficial. Pero Google convierte los acelerómetros de los teléfonos en sensores. Cuando múltiples dispositivos detectan vibraciones similares al mismo tiempo, Google procesa eso y envía alertas automáticas. Fueron segundos, pero fueron suficientes para que la gente buscara refugio antes de que llegaran las ondas más fuertes.

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¿Qué dice la cifra de 70.000 familias afectadas solo en La Guaira?

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Dice que el desastre fue concentrado pero absolutamente total en esa zona. La Guaira es una ciudad costera de tamaño medio. Que 70.000 familias estén afectadas significa que prácticamente no quedó nada intacto. Edificios colapsados, hospitales evacuados, infraestructura destruida. Es una ciudad que dejó de funcionar.

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¿Por qué la comunidad internacional respondió tan rápido?

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Porque la magnitud fue histórica. El terremoto más potente en Venezuela desde 1900. Eso activa protocolos internacionales automáticos. Además, hay ciudadanos de muchos países atrapados en los escombros. España reportó dos muertos confirmados y 80 desaparecidos. Italia un ciudadano muerto. Eso moviliza gobiernos.

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¿Qué significa que haya más de 30.000 desaparecidos reportados en sitios web no oficiales?

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Significa que el sistema oficial está desbordado o no existe. Las familias no pueden esperar a que el gobierno confirme cifras. Crean sus propios sitios web, publican fotos, nombres, números de teléfono. Es desesperación organizada. Algunos de esos desaparecidos estarán vivos pero sin comunicación. Otros no. El número real probablemente sea menor, pero refleja el caos y la angustia real.

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