El hospital sin electricidad, los médicos sin poder operar
En la mañana de un lunes, la tierra reclamó su antigua autoridad bajo Java: un sismo de magnitud 5,6 con epicentro en Cianjur sacudió la isla más poblada de Indonesia, dejando al menos 56 muertos y más de 700 heridos. Como tantas veces antes en este archipiélago asentado sobre el cinturón de fuego del Pacífico, la fragilidad de lo construido por el hombre quedó expuesta en segundos. Las cifras, advirtieron las autoridades, aún no cuentan toda la historia.
- Con hospitales sin electricidad y ambulancias insuficientes, los vecinos de Cianjur transportaban heridos en motos y todoterrenos mientras los cuerpos se apilaban frente al hospital cubiertos con lonas.
- El gobernador de Java Occidental advirtió que el número de muertos y heridos seguirá creciendo, pues cientos o miles de personas permanecen atrapadas bajo los escombros de edificios colapsados.
- Comercios, un hospital y un internado islámico sufrieron daños graves; edificios enteros perdieron sus techos y se reportó el rescate de una mujer y un bebé atrapados en un deslizamiento de tierra.
- A 110 kilómetros del epicentro, los rascacielos de Yakarta se balancearon y cientos de personas evacuaron los edificios, aunque la capital no registró víctimas ni daños significativos.
- Las autoridades indonesias pidieron a la población permanecer al exterior de los edificios ante la posibilidad de réplicas, mientras los equipos de rescate apenas comenzaban a trabajar entre los escombros.
El lunes por la mañana, un terremoto de magnitud 5,6 sacudió Java, la isla más poblada de Indonesia, con epicentro cerca de Cianjur, a unos 110 kilómetros al sudeste de Yakarta. Al concluir el movimiento, al menos 56 personas habían muerto y más de 700 resultaron heridas. El gobernador de Java Occidental, Ridwan Kamil, advirtió que esas cifras seguirían en aumento, pues cientos de personas permanecían atrapadas bajo los escombros.
En Cianjur, el caos era total. El hospital Sayang perdió electricidad, dejando a los médicos sin condiciones para operar a los heridos que llegaban sin pausa. Ante la falta de ambulancias, los propios vecinos transportaban víctimas en todoterrenos y motos. Los cuerpos de los fallecidos se apilaban frente al hospital cubiertos con lonas, mientras muchas familias en zonas rurales aún no habían podido ser evacuadas. Entre los rescatados se contó a una mujer y un bebé atrapados en un deslizamiento de tierra.
En Yakarta, la sacudida fue suficiente para vaciar los edificios: cientos de personas corrieron hacia las salidas de emergencia, algunas con cascos de protección. Sin embargo, la capital no registró víctimas ni daños de consideración. Las autoridades pidieron a la población permanecer al exterior ante posibles réplicas.
Indonesia habita una geografía de riesgo permanente. Ubicada en el cinturón de fuego del Pacífico, la nación ha sufrido terremotos devastadores en 2006, 2018 y, sobre todo, en diciembre de 2004, cuando un sismo de magnitud 9,1 desencadenó un tsunami que mató a 220.000 personas en toda la región. Ese peso sigue vivo en la memoria colectiva de un país que, una vez más, enfrenta la fuerza implacable de la tierra.
El lunes por la mañana, la tierra se movió bajo Java. Un terremoto de magnitud 5,6 sacudió la isla más poblada de Indonesia, con epicentro cerca de Cianjur, a unos 110 kilómetros al sudeste de Yakarta. Los rascacielos de la capital se balancearon. Miles de casas se derrumbaron. Cuando terminó el movimiento, al menos 56 personas estaban muertas y más de 700 heridas.
Ridwan Kamil, gobernador de Java Occidental, advirtió que esas cifras seguirían creciendo. Cientos, quizás miles de personas permanecían atrapadas bajo los escombros de edificios colapsados. Los rescatistas apenas comenzaban su trabajo. "Debido al gran número de personas que siguen atrapadas, consideramos que el número de personas fallecidas y heridas va a aumentar", dijo Kamil a los medios.
En Cianjur, la ciudad más cercana al epicentro, el caos era total. El hospital Sayang había perdido electricidad en el terremoto, dejando a los médicos sin poder operar a los heridos que llegaban en un flujo constante. Herman Suherman, jefe de la administración de la ciudad, describió una escena de improvisación desesperada: vecinos transportaban víctimas en todoterrenos y motos porque no había ambulancias suficientes. Los cuerpos de los muertos se apilaban frente al hospital, cubiertos con lonas. "Actualmente nos ocupamos de las personas que se encuentran en situación de urgencia en el hospital. Las ambulancias siguen llegando desde los pueblos", explicó Suherman. Muchas familias en las zonas rurales no habían podido ser evacuadas.
La magnitud del daño estructural era evidente en cada calle. Comercios, un hospital, un internado islámico: todos sufrieron daños graves. Edificios enteros tenían los techos derrumbados. Adam, portavoz de Cianjur, estimó que cientos, quizás miles de casas quedaron dañadas. Suherman informó que muchos de los heridos que llegaban al hospital tenían fracturas, sacados de entre los escombros de edificios que se habían desmoronado sobre ellos. Las autoridades incluso reportaron el rescate de una mujer y un bebé atrapados en un deslizamiento de tierra.
En Yakarta, a 110 kilómetros de distancia, la sacudida fue lo suficientemente fuerte para vaciar los edificios. Mayadita Waluyo, una abogada de 22 años, estaba trabajando cuando sintió el temblor. "Estaba trabajando cuando el suelo tembló. Pude sentir claramente la sacudida", recordó. Cientos de personas corrieron hacia las salidas de emergencia, algunas con cascos de protección por si caían restos de los edificios. Pero en la capital no hubo víctimas ni daños significativos.
Las autoridades pidieron calma pero también precaución. Dwikorita Karnawati, directora de la agencia indonesa de meteorología, advirtió que podría haber réplicas. "Pedimos a la gente que se quede en el exterior de los edificios por el momento, teniendo en cuenta que podría haber posibles réplicas", declaró.
Indonesia vive en una geografía de riesgo. El país se encuentra en el "cinturón de fuego" del Pacífico, donde las placas tectónicas convergen y chocan constantemente. Los terremotos son frecuentes, pero algunos han sido catastróficos. En 2006, un sismo de magnitud 6,3 en Java causó 6.000 muertes. En 2018, un terremoto en Lombok y Sumbawa mató a más de 550 personas. Ese mismo año, un sismo de magnitud 7,5 generó un tsunami que azotó Palu en Sulawesi, matando o desapareciendo a 4.300 personas. Pero nada se compara con el terremoto del 26 de diciembre de 2004, de magnitud 9,1, frente a las costas de Sumatra. Ese temblor desencadenó un tsunami que mató a 220.000 personas en toda la región, 170.000 de ellas en Indonesia. Fue una de las catástrofes naturales más mortíferas jamás registradas. El país aún carga ese peso en la memoria colectiva.
Notable Quotes
Debido al gran número de personas que siguen atrapadas, consideramos que el número de personas fallecidas y heridas va a aumentar— Ridwan Kamil, gobernador de Java Occidental
Pedimos a la gente que se quede en el exterior de los edificios por el momento, teniendo en cuenta que podría haber posibles réplicas— Dwikorita Karnawati, directora de la agencia indonesa de meteorología
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué las cifras de víctimas aumentan tan rápido después de un terremoto?
Porque al principio solo cuentan a los muertos que ya han sido encontrados y a los heridos que llegaron a los hospitales. Pero hay cientos de personas atrapadas bajo los escombros, en pueblos remotos que aún no han sido alcanzados. Cada hora que pasa, los rescatistas encuentran más cuerpos.
El hospital perdió electricidad. ¿Eso es común en estos desastres?
Muy común. Los terremotos destruyen la infraestructura que sostiene a los hospitales: líneas eléctricas, tuberías de agua, carreteras de acceso. Un hospital sin electricidad no puede operar, no puede hacer radiografías, no puede mantener a los pacientes en cuidados intensivos. Es como quitarle las manos a un cirujano en el momento más crítico.
¿Por qué Indonesia sufre tantos terremotos?
Está en el lugar equivocado del planeta. El cinturón de fuego del Pacífico es donde las placas tectónicas se encuentran y se empujan unas a otras. Indonesia está justo en el medio de eso. Es geografía, no suerte.
¿Qué significa que haya "posibles réplicas"?
Significa que después de un terremoto fuerte, la tierra sigue moviéndose. A veces esos movimientos secundarios son débiles, pero a veces son lo suficientemente fuertes para derribar edificios que ya estaban dañados. Por eso pidieron a la gente que se quedara afuera de los edificios.
¿Cómo transportaban a los heridos si no había ambulancias?
Con lo que tenían. Motos, todoterrenos, lo que fuera. En una emergencia así, no esperas a que llegue una ambulancia oficial. Tomas a alguien herido, lo subes a lo que encuentres, y corres al hospital. Es caótico, pero es lo que funciona cuando todo se ha derrumbado.