La tierra se movió bajo la ciudad con una fuerza de 5,9 grados
En la noche del sábado, la tierra reclamó su poder bajo la ciudad iraní de Khoi, cuando un sismo de magnitud 5,9 sacudió la provincia de Azarbaiyán Occidental a escasos kilómetros de la frontera turca. Al menos dos vidas se perdieron, cientos resultaron heridas y comunidades enteras quedaron reducidas a escombros, recordándonos que la fragilidad de lo construido por el hombre es siempre provisional ante las fuerzas del planeta. En medio de la nieve y las réplicas, los rescatistas y las autoridades se enfrentaron a la tarea urgente y profundamente humana de encontrar a los sobrevivientes y sostener a quienes lo perdieron todo en cuestión de segundos.
- Un sismo de 5,9 grados golpeó Khoi a las 21:44 del sábado, desatando el caos en una región ya vulnerable por su actividad sísmica histórica.
- Las réplicas superiores a 3 grados Richter se sucedieron durante horas, impidiendo que los residentes regresaran a sus hogares y agravando el pánico colectivo.
- Pueblos enteros quedaron destruidos y miles de personas fueron desplazadas, mientras imágenes en redes sociales mostraban calles cubiertas de escombros bajo una nevada.
- La Media Luna Roja advirtió a la población evitar edificios en riesgo de derrumbe y desplegó equipos de rescate en alerta máxima para localizar sobrevivientes.
- La emergencia se extendió más allá de las viviendas: instituciones públicas también sufrieron daños severos, complicando la respuesta humanitaria y logística.
A las 21:44 del sábado, un terremoto de magnitud 5,9 sacudió la ciudad de Khoi, en la provincia iraní de Azarbaiyán Occidental, con epicentro a siete kilómetros de profundidad cerca de la frontera con Turquía. El saldo inmediato fue de al menos dos muertos y 447 heridos, mientras decenas de edificios colapsaban o quedaban severamente dañados.
Las horas siguientes trajeron nuevas sacudidas: múltiples réplicas superiores a los 3 grados Richter mantuvieron a la población en vilo. Pueblos enteros quedaron destruidos y miles de personas se vieron desplazadas de sus hogares. La nieve caía sobre Khoi mientras los rescatistas se desplegaban entre los escombros, trabajando contra el tiempo.
Sadegh Mahmoudi, jefe de la Media Luna Roja, confirmó los datos del sismo e instó a los residentes a mantenerse alejados de estructuras con riesgo de derrumbe. Los equipos de rescate permanecían en alerta máxima, y los daños alcanzaban también a edificios públicos e instituciones, complicando aún más la respuesta de emergencia.
La provincia de Azarbaiyán Occidental, situada en una zona de alta actividad sísmica, enfrentaba una crisis humanitaria de proporciones significativas. Las autoridades movilizaban recursos para atender heridos, buscar desaparecidos y estabilizar una región que, en cuestión de segundos, había visto transformado su paisaje cotidiano en un campo de escombros.
A las 21:44 del sábado, la tierra se movió bajo la ciudad de Khoi con una fuerza de 5,9 grados en la escala de Richter. El epicentro se ubicó a siete kilómetros de profundidad en la provincia de Azarbaiyán Occidental, en el noroeste de Irán, cerca de la frontera turca. Lo que siguió fue caos: al menos dos personas murieron, 447 resultaron heridas, y decenas de edificios colapsaron o sufrieron daños severos.
La sacudida inicial no fue la única. En las horas posteriores, la región fue golpeada por múltiples réplicas, algunas superiores a los 3 grados Richter. Pueblos enteros quedaron destruidos. Las imágenes que circularon en redes sociales mostraban calles llenas de gente asustada, muros derribados, estructuras de viviendas reducidas a escombros. La nieve comenzó a caer sobre Khoi mientras los rescatistas se desplegaban en la zona.
Sadegh Mahmoudi, jefe de la organización de socorro Sociedad de la Media Luna Roja, confirmó los detalles del sismo y advirtió a los residentes sobre los peligros inmediatos. Instó a la población a mantener la calma y a evitar permanecer en edificios o espacios donde existiera riesgo de derrumbe durante las próximas horas. Los equipos de rescate permanecían en alerta máxima, trabajando contra el tiempo para localizar a sobrevivientes entre los escombros.
Los daños no se limitaron a estructuras privadas. Edificios pertenecientes a instituciones públicas también sufrieron impactos significativos. La magnitud del desastre se hizo evidente conforme pasaban las horas: no solo había víctimas mortales y heridos, sino también miles de personas desplazadas de sus hogares, sin saber cuándo podrían regresar.
La provincia de Azarbaiyán Occidental, ya vulnerable por su ubicación geográfica en una zona sísmica, enfrentaba ahora una emergencia humanitaria. Las autoridades locales y nacionales movilizaban recursos para atender a los heridos, buscar a los desaparecidos y estabilizar la situación. El trabajo de rescate continuaría en los días siguientes, mientras la región se recuperaba del golpe de la naturaleza.
Citações Notáveis
Instó a los residentes a mantener la calma y evitar permanecer en zonas donde existiera posibilidad de derrumbes durante las próximas horas— Sadegh Mahmoudi, jefe de la Sociedad de la Media Luna Roja
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué Khoi en particular? ¿Es una zona que ya había sufrido terremotos antes?
Khoi está en Azarbaiyán Occidental, una región que históricamente ha sido propensa a actividad sísmica. Está cerca de la frontera con Turquía, en una zona geológicamente activa. Pero eso no significa que la gente estuviera preparada para algo de esta magnitud.
447 heridos es un número muy específico. ¿Eso incluye solo a los que llegaron a hospitales, o es un conteo más amplio?
Es lo que reportó la agencia de noticias ISNA en las primeras horas. Probablemente sea lo que se había confirmado hasta ese momento. En desastres así, los números cambian conforme avanzan las horas.
Las réplicas de más de 3 grados Richter son bastante fuertes. ¿Eso significa que la gente no podía volver a sus casas?
Exactamente. Mahmoudi fue muy claro: la gente tenía que mantenerse fuera de edificios. Una réplica de 3 grados puede derribar lo que ya estaba dañado. Era un peligro real y constante.
¿Qué significa que pueblos completos fueron destruidos?
Significa que no quedó mucho en pie. No estamos hablando de daños parciales. Algunas comunidades rurales fueron borradas del mapa en términos de infraestructura habitable.
¿Cómo se coordina el rescate en una zona así, con nieve cayendo?
La Media Luna Roja estaba en alerta máxima. Pero la nieve complica todo: reduce visibilidad, hace más difícil acceder a pueblos remotos, empeora las condiciones para los heridos. Es una carrera contra el tiempo y contra el clima.