Senador Araya se retira del acuerdo con gobierno por quiebre de confianza tributaria

El gobierno trató de pasarnos un gol de fuera del estadio
Araya describe el intento del Ejecutivo de introducir el 22% sin haberlo negociado previamente.

En el delicado arte de legislar, la confianza es el único capital que no puede reponerse con un simple retiro de indicación. El senador Pedro Araya (PPD) abandonó el acuerdo sobre la megarreforma tributaria después de que el gobierno introdujera una rebaja del impuesto corporativo al 22% que nunca había sido parte de las negociaciones, rompiendo así el entendimiento construido con su bancada. Aunque el ministro de Hacienda retiró la medida, el daño ya estaba hecho: lo que se fracturó no fue un número, sino la buena fe que sostiene cualquier pacto político.

  • El senador Araya descubrió que el gobierno había introducido una cifra —el 22% de impuesto corporativo— que nunca apareció en semanas de negociaciones, lo que él describió como intentar 'pasarle un gol de fuera del estadio'.
  • Aunque Hacienda retiró la indicación cuestionada, Araya rechazó públicamente el acuerdo y declaró que la responsabilidad del quiebre recae enteramente en el Ejecutivo.
  • El senador reveló que tanto el ministro Quiroz como su equipo sabían que el 22% nunca había sido negociado, lo que convierte el episodio en una disputa de fondo sobre integridad en el proceso legislativo.
  • La megarreforma tributaria enfrenta ahora un obstáculo político significativo: el gobierno deberá abrir una negociación completamente nueva si desea recuperar el voto del legislador PPD.
  • La confianza legislativa —moneda escasa en cualquier reforma tributaria— se ha evaporado, y el PPD se encuentra con uno de sus senadores más visibles fuera del acuerdo alcanzado con el Ejecutivo.

El senador Pedro Araya se levantó de la mesa de negociaciones el viernes, y el gesto del gobierno de retirar una indicación no fue suficiente para traerlo de vuelta. Araya, legislador del PPD, anunció públicamente que ya no respaldaba el acuerdo que su bancada había alcanzado con el Ejecutivo sobre la megarreforma tributaria, específicamente en lo relativo a la invariabilidad tributaria que el proyecto contempla.

Lo que rompió la relación no fue el número final del impuesto corporativo, sino la manera en que el gobierno lo manejó. El acuerdo negociado de buena fe contemplaba mantener el impuesto en 23% más un 1.5% adicional. Cuando el ministro Quiroz anunció el 22%, Araya sintió que le habían tendido una trampa. En una entrevista con 24 Horas fue directo: el gobierno había actuado de mala fe después de que ambas partes habían mostrado disposición a mejorar un proyecto con problemas estructurales.

Lo que más le molestaba era que el Ejecutivo, una vez descubierto en lo que Araya consideraba una maniobra, quisiera revivir el acuerdo como si nada hubiera pasado. El senador fue claro: si el gobierno quería su voto, tendría que abrir una conversación completamente nueva. Araya también subrayó que tanto Quiroz como su equipo sabían perfectamente que el 22% nunca había sido parte de las negociaciones, convirtiendo el episodio en una cuestión de confianza quebrada, no de aritmética tributaria.

La megarreforma enfrenta ahora un obstáculo político importante. El gobierno deberá decidir si renegocia desde cero o avanza sin el respaldo de Araya, sabiendo que la confianza legislativa —moneda rara en cualquier reforma tributaria— se ha evaporado.

El senador Pedro Araya se levantó de la mesa de negociaciones el viernes, después de que el ministro de Hacienda Jorge Quiroz anunciara el retiro de una indicación que habría rebajado el impuesto corporativo al 22%. Pero el gesto del gobierno no fue suficiente para traerlo de vuelta. Araya, legislador del PPD, afirmó públicamente que ya no estaba disponible para respaldar el acuerdo que su bancada había alcanzado con el Ejecutivo sobre la megarreforma tributaria, específicamente sobre la invariabilidad tributaria que el proyecto contempla.

Lo que rompió la relación no fue el número final del impuesto corporativo, sino la manera en que el gobierno lo manejó. Araya explicó que durante las conversaciones previas, nunca se había mencionado la cifra del 22%. El acuerdo que se había negociado de buena fe, según su relato, contemplaba mantener el impuesto en 23% más un 1.5% adicional, una estructura que respondía a la lógica de lo que el senador y su equipo buscaban: eliminar una invariabilidad tributaria que consideraban problemática en la propuesta original del gobierno. Cuando Quiroz anunció el 22%, Araya sintió que le habían tendido una trampa.

En una entrevista con 24 Horas, Araya fue directo en sus acusaciones. Dijo que el acuerdo se había desmoronado por culpa exclusiva del gobierno, que había actuado de mala fe después de que ambas partes habían mostrado disposición a mejorar un proyecto que, en su opinión, tenía problemas estructurales. El lenguaje que utilizó fue contundente: el gobierno había intentado "pasarle un gol de fuera del estadio", una expresión que capturaba su sensación de haber sido engañado en el proceso.

Lo que más le molestaba era que el Ejecutivo, una vez descubierto en lo que Araya consideraba una maniobra, ahora quería revivir el acuerdo como si nada hubiera pasado. El senador fue claro: si el gobierno quería su voto a favor de la reforma, tendría que abrir una conversación completamente nueva. No estaba disponible para respaldar el proyecto en su forma actual, y esa responsabilidad recaía enteramente en el Ejecutivo.

Araya también reveló un detalle que subrayaba su punto: tanto el ministro Quiroz como su equipo en Hacienda sabían perfectamente que durante las negociaciones nunca se había hablado del 22%. El senador cuestionó públicamente por qué razón el gobierno había llegado con esa cifra después de semanas de conversaciones en las que se había establecido una estructura diferente. Para Araya, esto no era un desacuerdo sobre números; era una cuestión de confianza quebrada. El gobierno había intentado cambiar las reglas del juego después de que se suponía que ambas partes habían llegado a un entendimiento.

La megarreforma tributaria, que buscaba introducir cambios significativos en el sistema impositivo del país, ahora enfrentaba un obstáculo político importante. El PPD, que había mostrado disposición a negociar y a buscar mejoras al proyecto, se encontraba dividido o al menos con uno de sus senadores más visibles fuera del acuerdo. El gobierno tendría que decidir si intentaba renegociar desde cero o si procedía sin el respaldo de Araya, sabiendo que la confianza legislativa, una moneda rara en cualquier reforma tributaria, se había evaporado.

El acuerdo se cayó porque aquí se faltaron y se quebraron las confianzas
— Senador Pedro Araya
Si el gobierno quiere que uno vote a favor, esto es motivo de una nueva conversación, pero yo hoy no estoy disponible a votar la reforma como está
— Senador Pedro Araya
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué un cambio en el impuesto corporativo del 23% al 22% fue suficiente para romper todo el acuerdo?

Model

No fue el número en sí. Fue que ese número nunca se había negociado. Araya y su equipo habían acordado una estructura específica: 23% más 1.5%. Cuando el gobierno llegó con el 22%, Araya sintió que lo habían engañado después de semanas de buena fe.

Inventor

¿Entonces el gobierno simplemente cambió de opinión?

Model

Peor que eso. Araya dice que el ministro Quiroz y su equipo sabían exactamente qué se había negociado. No fue un malentendido. Fue un intento deliberado de introducir algo nuevo sin decirlo.

Inventor

¿Y por qué Araya no acepta que el gobierno se echó atrás y retiró la indicación del 22%?

Model

Porque para Araya, el daño ya estaba hecho. El gobierno había mostrado que estaba dispuesto a intentar sorprenderlo. Una vez que eso sucede, la confianza no se recupera simplemente porque alguien se arrepiente.

Inventor

¿Qué necesitaría el gobierno para traerlo de vuelta?

Model

Araya fue claro: una conversación completamente nueva. No puede volver al acuerdo anterior porque ese acuerdo ya está contaminado. Tendría que empezar desde cero, y eso es mucho más difícil que simplemente retirar una indicación.

Inventor

¿Esto significa que la reforma tributaria está en peligro?

Model

No necesariamente. Pero significa que el gobierno perdió un aliado que había mostrado disposición a negociar. En una reforma tributaria, eso es valioso. Ahora tiene que buscar apoyo en otro lado o convencer a Araya de que las cosas pueden ser diferentes esta vez.

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