Senado de Brasil ratifica tratado de libre comercio Mercosur-EFTA

Ampliar mercados dejó de ser una opción y pasó a ser una necesidad
El senador relator del proyecto explicó por qué el Mercosur necesita este acuerdo con la EFTA en el contexto comercial actual.

En un gesto que amplía los horizontes del comercio suramericano, el Senado brasileño ratificó un acuerdo entre el Mercosur y la EFTA que une a ocho naciones en un mercado de 300 millones de personas y 4,3 billones de dólares. El tratado, firmado en Río de Janeiro el año pasado y ya aprobado por la Cámara Baja, no solo reduce aranceles sino que aborda las barreras regulatorias que históricamente han frenado el intercambio. Con este paso, el bloque suramericano se acerca a una integración comercial con prácticamente toda Europa, consolidando un giro estratégico de décadas en gestación.

  • El Senado aprobó el acuerdo en votación exprés, incluido como punto de última hora en la sesión plenaria, sin registro nominal de votos.
  • El tratado cubre un espectro inusualmente amplio: bienes, servicios, inversiones, propiedad intelectual, compras públicas y hasta un capítulo de comercio sostenible, lo que eleva la complejidad de su implementación.
  • Exportadores del Mercosur de café, carnes, etanol y vino verán eliminados aranceles de forma inmediata al entrar en vigor el acuerdo, mientras que el bloque tendrá hasta 15 años para abrir gradualmente sus propios mercados.
  • La entrada en vigor aún depende de que todos los países involucrados completen sus procesos legislativos internos, dejando el acuerdo en un limbo ratificatorio.
  • Sumado al acuerdo Mercosur-UE ya en vigor provisional desde mayo, el bloque suramericano habrá logrado acceso preferencial a prácticamente toda Europa en cuestión de meses.

El Senado brasileño aprobó el miércoles un acuerdo comercial que vincula al Mercosur con Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, abriendo un mercado conjunto de 300 millones de personas y una economía combinada de 4,3 billones de dólares. La votación fue ágil y sin registro nominal, incorporada como punto adicional en la sesión plenaria. El proyecto ya había superado la Cámara Baja el mes anterior, tras haber sido firmado en Río de Janeiro en septiembre pasado.

El senador relator Nelsinho Trad subrayó que expandir mercados ya no es opcional para la región, y destacó que este tratado va más allá de la reducción arancelaria: también ataca las barreras regulatorias que históricamente han pesado sobre los exportadores. El acuerdo cubre bienes, servicios, inversiones, propiedad intelectual, compras públicas, normas sanitarias y un capítulo específico de comercio sostenible, beneficiando a más del 97% de las exportaciones de ambos bloques.

Para los exportadores del Mercosur, las ventajas son inmediatas: la EFTA eliminará aranceles sobre productos industriales y pesqueros, y aplicará exenciones o cuotas para café, carnes, etanol y vino desde el primer día de vigencia. La reciprocidad, en cambio, será gradual: el Mercosur dispondrá de hasta 15 años para desgravar las importaciones industriales europeas, reconociendo las diferencias de desarrollo entre los bloques.

Con el acuerdo Mercosur-UE ya en vigor provisional desde mayo, la ratificación del tratado con la EFTA completa un acceso preferencial a prácticamente toda Europa. Solo resta la promulgación por el presidente del Congreso Nacional y la ratificación legislativa en todos los países signatarios para que el bloque suramericano cierre uno de los giros más significativos de su historia comercial.

El Senado brasileño dio su visto bueno el miércoles a un acuerdo comercial que vincula al Mercosur con cuatro naciones europeas —Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza— en un tratado que abre un mercado de 300 millones de personas. La votación fue rápida y sin registro nominal de votos, incluida en la agenda de última hora como un punto adicional en la sesión plenaria. El proyecto ya había pasado por la Cámara Baja de Brasil el mes anterior, después de haber sido firmado en Río de Janeiro en septiembre del año pasado.

El acuerdo une a ocho países cuya economía combinada suma 4,3 billones de dólares. Para Nelsinho Trad, el senador que actuó como relator del proyecto, la firma representa algo más que una oportunidad: es una necesidad. Durante su intervención, señaló que expandir mercados dejó de ser opcional hace tiempo. Lo que distingue este tratado, explicó, es que va más allá de simplemente bajar aranceles. Toca también las barreras regulatorias, aquellas que históricamente han pesado más sobre los hombros de quienes exportan.

El contenido del tratado es amplio. Cubre bienes y servicios, inversiones, derechos de propiedad intelectual, compras públicas, reglas sobre competencia, normas de origen, defensa comercial, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos al comercio, cuestiones legales y mecanismos para resolver disputas. Incluye además un capítulo dedicado específicamente a comercio y desarrollo sostenible. En términos prácticos, el acuerdo beneficia a más del 97 por ciento de las exportaciones de ambos bloques.

Para el Mercosur —integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— este tratado llega en un momento en que la región está consolidando su posición comercial en Europa. El acuerdo con la Unión Europea, que agrupa a 27 países, ya entró en vigor de manera provisional el primero de mayo, aunque aún espera la aprobación formal del Parlamento Europeo. Con la EFTA ahora ratificada por el Senado brasileño, el bloque suramericano tendrá acceso comercial preferencial a prácticamente toda Europa.

Los beneficios para los exportadores del Mercosur son concretos. Una vez que el tratado entre en vigor, la EFTA eliminará completamente los aranceles sobre productos industriales y pesqueros originarios del bloque suramericano. Además, aplicará descuentos o exenciones arancelarias de forma inmediata para ciertos productos y establecerá cuotas específicas que permitirán el ingreso sin pagar impuestos de importación. Entre los productos que se benefician están el café, las carnes de res, ave y cerdo, el etanol y el vino —todos ellos pilares de la exportación regional.

La reciprocidad, sin embargo, tiene un ritmo diferente. El Mercosur contará con un plazo de hasta quince años para completar un proceso escalonado de reducción de aranceles aplicado a las importaciones industriales que provengan de sus nuevos socios europeos. Esta estructura de desgravación gradual refleja las diferencias en los niveles de desarrollo económico entre los bloques.

Ahora el tratado debe ser promulgado por el presidente del Congreso Nacional de Brasil. Su entrada en vigor dependerá de que sea ratificado por los legislativos de todos los países involucrados. Cuando eso suceda, el Mercosur habrá completado un giro significativo en su estrategia comercial, pasando de una posición más aislada a una integrada en las redes comerciales de dos de los bloques económicos más importantes del mundo.

Ampliar mercados dejó de ser una opción y pasó a ser una necesidad, y este acuerdo va más allá de la cuestión tarifaria, ya que abarca también las trabas regulatorias, las que más gravan al exportador
— Nelsinho Trad, senador relator del proyecto
El acuerdo acerca a Brasil a economías altamente desarrolladas, amplía las oportunidades para nuestros exportadores y fortalece la posición del Mercosur en el comercio internacional
— Nelsinho Trad, senador relator del proyecto
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué un tratado comercial con cuatro países europeos pequeños merece la atención del Senado brasileño?

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Porque esos cuatro países no son tan pequeños en términos económicos. Juntos con el Mercosur, crean un mercado de 300 millones de personas. Pero lo más importante es que esto completa un puzzle: Brasil y sus socios ahora tienen acceso preferencial a prácticamente toda Europa.

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¿Qué hace diferente este acuerdo del que ya existe con la Unión Europea?

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La UE es más grande, pero también más lenta. El acuerdo con la UE entró en vigor provisionalmente hace poco, pero aún necesita aprobación del Parlamento Europeo. La EFTA es más ágil. Además, este tratado toca cosas que van más allá de aranceles: regulaciones, propiedad intelectual, compras públicas.

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¿Quién gana más con esto, Brasil o la EFTA?

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Depende del producto. Para el Mercosur, los ganadores inmediatos son los exportadores de café, carnes y etanol. La EFTA obtiene acceso a estos productos sin aranceles. Pero el Mercosur tiene quince años para bajar sus propios aranceles sobre importaciones industriales europeas. Es un ritmo más lento, lo que sugiere que necesita tiempo para adaptarse.

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¿Por qué fue incluido esto de última hora en la agenda del Senado?

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No está claro en el registro, pero la votación simbólica sin nombres sugiere que había consenso. No fue controvertido. Fue tratado como un punto administrativo más que como un debate político mayor.

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¿Qué pasa ahora?

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Ahora necesita ser promulgado por el presidente del Congreso Nacional. Después, cada país involucrado debe ratificarlo en su legislatura. Cuando eso suceda, el tratado entra en vigor. Pero el reloj ya está corriendo: el Mercosur espera que esto suceda pronto.

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