Sarabia, entre lágrimas: «Vamos a pelear a tope y lo vamos a conseguir» ante el Girona

Para sacarnos del campo tengo que estar con una pierna rota
Sarabia expresó su determinación absoluta de luchar por la permanencia sin rendirse ante el Girona.

Sarabia se derrumba emocionado hablando del apoyo de la afición y la ciudad, jurando pelear hasta el final por mantener al Elche en Primera División. El técnico bilbaíno destaca que el equipo llega en buenas condiciones, con jugadores recuperados y con la mentalidad de competir al máximo nivel contra un Girona superior en potencial.

  • Final de permanencia: Girona vs. Elche en Montilivi, sábado 21 horas
  • Sarabia se emociona en sala de prensa hablando del apoyo de la afición y la ciudad
  • El equipo llega con jugadores recuperados: Grady Diaz, Rafa Mir y Aleix Febas disponibles
  • El Girona cuenta con futbolistas de nivel superior como Ounahi, con experiencia reciente en Champions

El entrenador del Elche, Eder Sarabia, se emociona en sala de prensa antes de la decisiva final contra el Girona, prometiendo pelear por la permanencia y entrar en la historia del club.

Eder Sarabia llegó a la sala de prensa el viernes con el peso de una temporada entera sobre los hombros. El entrenador bilbaíno, visiblemente quebrado, habló durante su última comparecencia antes de la final contra el Girona en Montilivi. No fue un acto de rutina. Entre lágrimas, Sarabia describió lo que significaba para él estar a punto de entrar en la historia del Elche, de ser parte de un momento que la ciudad entera estaba viviendo con una intensidad que lo había tocado profundamente. "Sentimos el respaldo de toda una afición y de toda una ciudad", dijo, y su voz dejaba claro que no era una frase hecha.

La emoción no nublaba su convicción. Cuando le preguntaron sobre las posibilidades de su equipo ante un rival que llegaba con un potencial superior —el Girona había jugado en Champions hace poco y contaba con futbolistas de nivel determinante como Ounahi—, Sarabia fue contundente. "Lo vamos a pelear a tope y lo vamos a conseguir", afirmó. Y luego añadió una imagen que capturaba su mentalidad: para sacarlo del campo mañana, tendrían que romperle una pierna y llevarlo al hospital. No era bravuconería. Era la expresión de un hombre que había llegado a un punto donde la rendición no era una opción que su cuerpo reconociera.

El equipo llegaba en buenas condiciones. Sarabia explicó que tenían juego, que cuando las cosas no salían como esperaban, habían desarrollado otras herramientas que les habían faltado en momentos anteriores de la temporada. Grady Diaz había recibido una paliza en el partido anterior pero estaba perfecto. Rafa Mir había sido cuidado durante la semana y ahora estaba listo, con unas ganas increíbles. Aleix Febas había sido recuperado. La plantilla estaba a tope. Sarabia sabía que el partido sería táctico, que el Girona era un equipo que propondría juego, que habría que estar preparado para todo: juego corto, directo, transiciones. Las sensaciones, sin embargo, eran muy positivas.

La gestión de las emociones sería clave. Sarabia lo sabía. El Girona llegaba con un proyecto mayor, con la experiencia de haber jugado en competiciones europeas. El Elche llegaba con una humildad diferente, pero también con argumentos muchísimos. El que mejor manejara las emociones en Montilivi tendría una ventaja. Sarabia también sabía que habría móviles en el banquillo, que podrían depender de otros resultados, pero no quería que aquello se convirtiera en un mercadillo con seis teléfonos. El foco tenía que estar en lo suyo, en Montilivi, en lo que podían controlar.

Su padre le enviaría mensajes antes del partido. Sarabia habló de eso con una ternura que atravesó toda la sala. Su familia lo vivía muy de cerca. Mañana también estarían en Girona. Había una palabra que a su padre le gustaba mucho: competir. Algo innegociable en el fútbol y que mañana sería completamente vital. Su padre lo conocía bien y sus mensajes lo ayudaban mucho.

La afición había llegado a él de maneras que lo habían tocado. Señoras se le acercaban para decirle lo ilusionadas que estaban, que se enteraban más de los resultados que sus maridos. La juventud estaba a muerte con la franja. Por todo eso, por esa ciudad, por esa afición, por la posibilidad de entrar en la historia del club, Sarabia iba a pelear. Y lo iba a conseguir. Eso era lo que prometía, lo que creía, lo que su cuerpo entero expresaba en esa sala de prensa donde las lágrimas no eran debilidad sino el peso exacto de lo que estaba en juego.

Vamos a pelear a tope y lo vamos a conseguir
— Eder Sarabia, entrenador del Elche
Sentimos el respaldo de toda una afición y de toda una ciudad. Vamos a hacerlo por el Elche, por la ciudad y por entrar en la historia de este club
— Eder Sarabia
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué se quiebra un entrenador en una rueda de prensa? ¿No es eso lo opuesto a lo que se supone que debe hacer?

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Porque a veces el fútbol no es solo táctico. Sarabia llegó a un punto donde todo lo que representa el Elche —la ciudad, la afición, la historia— se convirtió en algo más grande que él mismo. Las lágrimas no eran debilidad. Eran el reconocimiento de que estaba a punto de ser parte de algo que trascendía el resultado.

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Pero tiene un equipo inferior al Girona. ¿Cómo puede prometer la permanencia con tanta seguridad?

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Porque la permanencia no se juega solo en el campo. Se juega en la cabeza. Sarabia sabe que su equipo tiene herramientas que no tenía hace meses. Tiene jugadores recuperados, tiene mentalidad, tiene argumentos. Y tiene algo que el Girona, con toda su experiencia en Champions, tal vez no tiene: la humildad de quien no tiene nada que perder.

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¿Y si pierden? ¿Qué pasa con esa historia que quería hacer?

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La historia no se borra. Pero Sarabia no está pensando en eso. Está pensando en Montilivi, en lo que puede controlar, en cómo manejar las emociones mejor que el rival. Eso es lo que lo mantiene de pie.

Inventor

¿Qué significa para él que su padre le envíe mensajes?

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Significa que no está solo. Que hay alguien que lo conoce tan bien que sus palabras lo anclan. Su padre entiende lo que es competir. Y mañana, en el banquillo, esos mensajes van a ser lo que lo mantenga lúcido cuando todo sea caos.

Inventor

¿Crees que la afición puede hacer la diferencia?

Model

La afición ya la hizo. Lo que Sarabia sintió en esa sala de prensa fue el peso de una ciudad entera. Eso no se juega en el campo. Eso se juega en el pecho. Y eso es lo que lo llevará a pelear hasta que lo saquen en una camilla.

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