Sánchez elude preguntas clave en el Senado sobre el 'caso Koldo' con respuestas evasivas

No me consta, no lo sé, no recuerdo: el vocabulario de la evasión
Sánchez utilizó fórmulas evasivas para esquivar 52 preguntas durante cinco horas en la comisión del Senado.

En una democracia que se interroga a sí misma, Pedro Sánchez compareció durante más de cinco horas ante la comisión de investigación del Senado sobre el caso Koldo, un escándalo de corrupción que salpica a su entorno político más cercano. El presidente respondió sin responder: armado de fórmulas como 'no me consta' y 'no recuerdo', esquivó decenas de preguntas de ocho grupos parlamentarios mientras calificaba el proceso de 'caza de brujas'. Lo que quedó en el aire no fue tanto lo que dijo, sino la distancia entre la gravedad de las acusaciones y la ligereza con que pareció sobrellevarlas.

  • Sánchez rechazó o eludió 52 preguntas con variaciones de la misma fórmula evasiva, convirtiendo la comparecencia en un ejercicio de resistencia verbal más que de rendición de cuentas.
  • El interrogatorio del PP derivó en caos cuando su senador Alejo Miranda, desbordado por las evasivas, llegó a retirar todas sus preguntas en un momento de exaltación visible.
  • Junts, ERC y UPN tampoco quedaron satisfechos: uno usó la metáfora del pato, otro criticó la sonrisa permanente del presidente, y una tercera le pidió directamente que se fuera.
  • Sánchez contraatacó con referencias a Isabel Díaz Ayuso y su hermano, desplazando el foco hacia la corrupción del PP y reclamando para sí el papel de acusado injusto.
  • La jornada terminó con las gafas del presidente como protagonistas inesperadas, señal de que, según Rufián, al PP 'le había salido tan bien' la sesión que la noticia era la moda, no la política.

Pedro Sánchez entró y salió sonriente de la Sala Clara Campoamor del Senado tras más de cinco horas frente a la comisión de investigación del caso Koldo. Lo que ocurrió dentro fue, en esencia, una demostración de evasión sistemática: el presidente respondió a ocho grupos parlamentarios sin responder casi nunca de verdad.

Según los cálculos del PP, Sánchez esquivó 52 preguntas con fórmulas repetidas —'no me consta', 'no lo sé', 'no recuerdo'— y guardó silencio cuando se le preguntó por la situación fiscal de su hermano. Calificó la comisión de 'caza de brujas' y 'despropósito', y defendió la limpieza del PSOE mientras minimizaba sus vínculos con Ábalos, Koldo García y el empresario Víctor de Aldama, a quien negó conocer pese a que el PP le mostró una fotografía de ambos juntos.

Cuando sí tomó la iniciativa, Sánchez contraatacó: recordó que si su administración hubiera dado 1,5 millones a una empresa y su hermano hubiera cobrado una comisión por mascarillas, las consecuencias habrían sido muy distintas —una referencia directa a Díaz Ayuso y Casado.

El PP consideró que había logrado demostrar la falta de voluntad colaboradora del presidente, aunque reconoció internamente que su senador Miranda 'sobró un punto de intensidad'. Junts y ERC tampoco quedaron convencidos. La portavoz de UPN cerró su turno con un escueto 'váyase'. Y Gabriel Rufián resumió el día con ironía: si la noticia del Senado terminó siendo las gafas de Sánchez, algo había fallado en el plan del PP.

Pedro Sánchez entró y salió sonriente de la Sala Clara Campoamor del Senado el jueves pasado después de más de cinco horas frente a una comisión de investigación dedicada al caso Koldo. Lo que sucedió en esa sala fue, en esencia, un ejercicio de evasión magistral: el presidente del Gobierno respondió a preguntas de ocho grupos parlamentarios —PP, Vox, ERC, Junts, Coalición Canaria, Más Madrid, Compromís y UPN— pero casi nunca respondió realmente.

Sánchez caracterizó la comisión como una "caza de brujas" y un "despropósito" orquestado por la mayoría absoluta del PP en la Cámara Alta. Según los cálculos del propio PP, el presidente esquivó 52 preguntas utilizando variaciones de la misma fórmula: "no me consta" (18 veces), "no lo sé" (11), "no tengo constancia" (7), "no recuerdo" (6), "desconozco" (5), "no sabría decirle" (3) y "no tengo conocimiento" (2). Cuando se le preguntó sobre la residencia de su hermano y una posible evasión de impuestos, simplemente guardó silencio.

En los momentos en que sí habló, Sánchez se enfocó en defender la limpieza del PSOE y minimizar sus vínculos con los personajes centrales de la investigación. Admitió haber recibido dinero en efectivo, pero siempre "con factura" y nunca más de mil euros, como establecen los estatutos del partido. Sobre José Luis Ábalos, su exministro de Transportes y exmano derecha, Sánchez lo describió como "una persona de mi máxima confianza política", "elocuente" y "sólida políticamente", y justificó su inclusión en las listas electorales de 2023 como "práctica habitual" en todos los partidos. Respecto a Koldo García, el exasesor de Ábalos investigado en la trama, Sánchez insistió en que su relación fue "absolutamente anecdótica" y que apenas habían hablado.

Cuando se le cuestionó sobre sus vínculos con empresarios como Víctor de Aldama, imputado también en el caso, Sánchez negó conocerlo, aunque el PP le mostró una fotografía de ambos juntos en un mitin del PSOE. Sobre su familia, negó que su mujer tuviera implicación en el rescate de Air Europa, citando informes de la Guardia Civil que desestimaron esa conexión. Negó también haberse beneficiado de los negocios de su suegro, que el PP describe como "saunas-prostíbulos". En un momento particularmente confrontacional, Sánchez contraatacó preguntando qué dirían algunos sobre él si su administración hubiera dado 1,5 millones de euros a una empresa y su hermano hubiera cobrado una comisión de 280.000 euros por la adquisición de mascarillas —una referencia directa a Isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado.

El interrogatorio del PP, dirigido por el senador Alejo Miranda, comenzó con temple pero rápidamente se volvió caótico. Miranda, visiblemente exaltado por las evasivas del presidente, llegó a retirar todas sus preguntas en un momento dado mientras Sánchez permanecía cómodo, pidiendo constantemente que le dejara contestar. El PP consideró que había logrado su objetivo al demostrar que Sánchez no tiene "ninguna vocación de colaborar" en esclarecer los casos de corrupción, aunque reconoció internamente que Miranda "sobró un punto de intensidad".

Junts y ERC tampoco quedaron satisfechos. El senador de Junts Eduard Pujol criticó la "actitud sonriente" de Sánchez, quien respondió que ante "insidias y difamaciones" prefería responder con una sonrisa. Joan Queralt de ERC utilizó la máxima británica: "si vuela como pato, grazna como un pato y nada como un pato, seguramente sea un pato", sugiriendo que el comportamiento de Ábalos hablaba por sí solo. La portavoz de UPN, María Mar Caballero, cerró su turno con un simple "váyase", afirmando que Sánchez era "el responsable último" de la trama. Vox, por su parte, aprovechó para atacar al presidente sobre la gestión de la dana y el estado de alarma durante la pandemia.

Una anécdota menor capturó tanta atención como el contenido: las gafas de Sánchez fueron ampliamente comentadas dentro y fuera de la comisión. Fuentes socialistas bromearon diciendo que acudirían a una óptica para comprar el mismo modelo, augurando que se convertiría en tendencia. El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, resumió el día con una frase que capturó el sentimiento general: "Al PP le ha salido tan bien lo del Senado que la noticia son las gafas de Sánchez".

La relación que yo tenía con Koldo García era absolutamente anecdótica. Él era al final el asesor, una persona de colaboración de Ábalos.
— Pedro Sánchez, presidente del Gobierno
Si vuela como pato, grazna como un pato y nada como un pato, seguramente sea un pato
— Joan Queralt, senador de ERC, refiriéndose al comportamiento de Ábalos
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Cómo logra un presidente del Gobierno pasar cinco horas en una comisión de investigación sin responder prácticamente nada?

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Usando un vocabulario muy específico. "No me consta", "no lo sé", "no recuerdo". Son frases que técnicamente no son mentiras, pero tampoco son respuestas. Es una defensa legal más que política.

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Pero ¿no se supone que una comisión de investigación busca precisamente esclarecer los hechos?

Model

Sí, pero Sánchez la caracterizó como una "caza de brujas" desde el principio. Para él, no era un espacio legítimo de investigación sino un teatro político del PP. Eso cambió toda la dinámica.

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¿Y los otros grupos parlamentarios? ¿También lo vieron así?

Model

No. Junts y ERC estaban genuinamente frustrados. Queralt de ERC usó la metáfora del pato: si camina como pato, grazna como pato, es un pato. Estaba diciendo que el comportamiento de Ábalos hablaba más que cualquier negación.

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¿Qué pasó cuando le mostraron la foto con Aldama?

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Negó conocerlo, a pesar de la evidencia visual. Fue uno de los momentos más tensos. Miranda del PP se exaltó, pero Sánchez simplemente pidió que le dejara contestar y siguió adelante.

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¿Cree que Sánchez salió ganador de esto?

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Depende de a quién le preguntes. El PP dice que demostró falta de colaboración. Pero Sánchez se fue sonriendo. Lo que quedó claro es que nadie logró sacarle información nueva. El circo continuó.

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¿Y esas gafas que todos comentaban?

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Fueron lo único que la gente recordará claramente. Cuando la noticia del día es la ropa del presidente en lugar de sus respuestas sobre corrupción, algo ha salido muy mal para los que lo interrogaban.

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