Roma estudia convertir túneles históricos en refugios climáticos ante olas de calor récord

Poblaciones vulnerables como personas mayores y niños enfrentan riesgo aumentado durante olas de calor con temperaturas nocturnas superiores a 20°C, motivando la creación de refugios de acceso gratuito.
El clima extremo se está convirtiendo en la nueva normalidad
Los expertos subrayan que las olas de calor récord ya no son excepcionales sino parte estructural del verano en Italia.

Roma, ciudad construida sobre siglos de historia subterránea, mira hacia sus propias entrañas para encontrar refugio ante el calor extremo que ya define sus veranos. El Ayuntamiento evalúa convertir catacumbas, canteras y búnkeres de la Segunda Guerra Mundial en refugios climáticos gratuitos, donde las temperaturas se mantienen estables en torno a los 15 grados mientras la superficie supera los 30. Es una respuesta que une el pasado y el presente: los mismos túneles que protegieron a los romanos durante milenios podrían ahora protegerlos del clima que ellos mismos han contribuido a transformar.

  • Roma registró en 2025 su tercer verano más caluroso desde 1991, con noches tropicales que no bajan de 20°C y ponen en riesgo directo a personas mayores, niños y enfermos.
  • Bajo la ciudad se extienden más de 100 km² de cavidades históricas con temperaturas estables de 15°C, un recurso que el Ayuntamiento quiere activar como refugio climático de acceso gratuito.
  • Los expertos frenan el entusiasmo: la ventilación deficiente puede acumular gases letales como el radón, reconocido por la OMS como segunda causa de cáncer de pulmón, y cualquier apertura exige estudios rigurosos previos.
  • El Plan contra el Calor de 50 millones de euros en cinco años combina los refugios subterráneos con reforestación urbana, desimpermeabilización de superficies y un mapa digital de espacios climáticos ya disponibles.
  • Italia ha activado el nivel máximo de alerta sanitaria y ha restringido el trabajo en construcción y agricultura durante las horas de mayor calor, señal de que el Estado ya trata el fenómeno como emergencia estructural.

Roma enfrenta veranos cada vez más extremos y busca una solución en sus propias profundidades. El Ayuntamiento, liderado por el alcalde Roberto Gualtieri y el director de la Oficina del Clima Edoardo Zanchini, estudia habilitar catacumbas, canteras y refugios de la Segunda Guerra Mundial como espacios climáticos gratuitos. Bajo la ciudad se extiende una red de más de 100 kilómetros cuadrados de cavidades excavadas durante dos milenios, donde la temperatura se mantiene estable en torno a los 15 grados mientras la superficie supera los 30. En lugares como el Laberinto de la Caffarella, en el parque de la Vía Appia Antica, los ciudadanos ya buscan alivio de manera espontánea durante los días más críticos del verano.

Sin embargo, los expertos advierten que la transformación no puede ser improvisada. El geólogo Giuseppe Delmonaco, del ISPRA, señala que la ventilación deficiente puede generar concentraciones peligrosas de dióxido de carbono o radón, este último catalogado por la OMS como la segunda causa de cáncer de pulmón. El ISPRA y el CNR-IGAG trabajan en una cartografía detallada de los espacios subterráneos para determinar cuáles pueden abrirse con seguridad, con sistemas de monitoreo ambiental como condición previa a cualquier uso público.

El Plan contra el Calor de Roma va más allá de los túneles. Con una financiación de 50 millones de euros distribuidos en cinco años, integra la plantación de unas 38.000 nuevas especies arbóreas desde 2022, la ampliación de zonas verdes y la desimpermeabilización de superficies para combatir el efecto de isla térmica. La administración ya ha publicado un mapa digital con los refugios climáticos disponibles, que se irá ampliando conforme se habiliten nuevos espacios subterráneos.

La urgencia es real: 2025 fue el tercer año más caluroso en Roma desde 1991, y las noches tropicales —con temperaturas superiores a 20°C— elevan el riesgo para los sectores más vulnerables. El Ministerio de Sanidad ha activado el nivel máximo de alerta y ha restringido el trabajo al aire libre en las horas centrales del día. El programa incluye también campamentos estivales para niños, acceso gratuito a piscinas para mayores y campañas de prevención sanitaria. Lo que comenzó como una idea para aprovechar el patrimonio subterráneo de la ciudad se ha convertido en un plan integral de adaptación climática que combina soluciones inmediatas con estrategias de largo alcance.

Roma enfrenta veranos cada vez más extremos, y la ciudad está considerando una solución que literalmente la llevaría bajo tierra. El Ayuntamiento está evaluando la posibilidad de transformar sus antiguos túneles, canteras y catacumbas en refugios climáticos gratuitos, aprovechando una red subterránea que se extiende por más de 100 kilómetros cuadrados bajo la ciudad. La iniciativa surge en medio de una de las olas de calor más persistentes que Italia ha experimentado en años, con temperaturas que regularmente superan los 30 grados centígrados en la superficie mientras que en lugares como el Laberinto de la Caffarella, una antigua cantera en el parque de la Vía Appia Antica, la temperatura se mantiene estable alrededor de los 15 grados durante todo el año.

El alcalde Roberto Gualtieri y su equipo, encabezados por Edoardo Zanchini, director de la Oficina del Clima del Ayuntamiento, ven en estos espacios subterráneos un recurso inexplorado para proteger a los ciudadanos del calor extremo. Roma se asienta sobre un entramado de cavidades excavadas durante más de dos milenios: canteras antiguas, galerías ferroviarias, catacumbas y refugios de la Segunda Guerra Mundial. El Instituto Superior de Protección e Investigación del Medio Ambiente (ISPRA) y el Instituto de Geología Ambiental y Geoingeniería (CNR-IGAG) están elaborando una cartografía detallada de estos espacios, con especial concentración en los municipios I, II, IV, V y VIII, donde la explotación de piedra fue históricamente más intensa.

Pero los expertos advierten que la transformación de estos espacios no puede ser inmediata ni improvisada. El geólogo Giuseppe Delmonaco, de ISPRA, subraya que antes de habilitarlos como refugios es necesario estudiar a fondo la calidad del aire y la estructura geológica. La ventilación deficiente puede generar concentraciones peligrosas de gases como dióxido de carbono o radón, este último reconocido por la Organización Mundial de la Salud como la segunda causa de cáncer de pulmón. El proyecto prevé instalar sistemas de monitoreo ambiental para garantizar condiciones mínimas de seguridad y habitabilidad antes de aprobar cualquier uso público de estas cavernas. Alessandro Placidi, guía de la Asociación Roma Sotterranea, confirma que muchas personas ya buscan alivio en estos espacios durante los días más críticos del verano.

El Plan contra el Calor de Roma, presentado oficialmente este verano, va más allá de los refugios subterráneos. Cuenta con una financiación de 50 millones de euros distribuidos en cinco años e integra otras líneas de acción como la reforestación urbana con aproximadamente 38.000 nuevas especies arbóreas desde 2022, el incremento de áreas verdes y la desimpermeabilización de superficies para combatir el efecto de isla térmica, agravado por el asfalto y la densidad urbana. La administración municipal ha lanzado un mapa digital con todos los refugios climáticos de acceso público, que se irá complementando con la eventual apertura de espacios subterráneos seguros.

La urgencia de estas medidas es evidente en los números. El año 2025 fue el tercer año más caluroso en Roma desde 1991, solo superado por 2022 y 2024, según el Informe de Monitoreo Climático de Roma elaborado en colaboración con el Centro Euromediterráneo sobre el Cambio Climático. Las temperaturas nocturnas superiores a 20 grados centígrados, conocidas como noches tropicales, aumentan significativamente el peligro para los sectores más vulnerables: personas mayores, niños y poblaciones con problemas de salud. El Ministerio de Sanidad de Italia ha activado el nivel máximo de alerta para la salud durante el verano y ha implementado restricciones laborales en los sectores de la construcción y agricultura durante las horas centrales del día.

El programa también contempla medidas de apoyo directo a la población vulnerable, incluyendo campamentos estivales para niños, entradas gratuitas a piscinas para mayores y campañas específicas de prevención y asistencia sanitaria. Estas iniciativas se alinean con las recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Meteorológica Mundial, que documentó la temperatura récord europea de 48,8 grados centígrados registrada en Sicilia en agosto de 2021. Los expertos subrayan que el clima extremo se está convirtiendo en la nueva normalidad en la región, un cambio que ha dejado de ser excepcional para convertirse en parte estructural del verano en Italia.

Roma no está sola en esta lucha. La iniciativa funciona en consonancia con la Estrategia Nacional de Adaptación al Cambio Climático de Italia y las recomendaciones de la Unión Europea sobre adaptación y resiliencia. Lo que comenzó como una idea innovadora para aprovechar el patrimonio subterráneo de la ciudad se ha convertido en un plan integral de adaptación climática que combina soluciones inmediatas con estrategias a largo plazo. Los próximos meses serán cruciales para determinar cuáles de estos espacios históricos pueden ser habilitados de manera segura, transformando los túneles que han protegido a los romanos durante siglos en refugios para enfrentar los desafíos climáticos del presente.

Queremos estudiar con detenimiento el tema de los espacios subterráneos
— Edoardo Zanchini, director de la Oficina del Clima del Ayuntamiento de Roma
Mucha gente viene en busca de alivio ante el calor de esta época
— Alessandro Placidi, guía de la Asociación Roma Sotterranea
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué Roma decidió mirar hacia abajo en lugar de hacia arriba para resolver este problema de calor?

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Porque la ciudad literalmente está construida sobre dos milenios de excavaciones. Tiene 100 kilómetros cuadrados de cavidades subterráneas que mantienen temperaturas estables alrededor de 15 grados. Es un recurso que siempre estuvo ahí, solo que nadie lo había pensado como solución climática.

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¿Qué tan seguro es meter a la gente en estos espacios?

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Esa es la pregunta que los expertos están tratando de responder ahora. El radón y la ventilación deficiente son problemas reales. Por eso ISPRA está haciendo cartografía detallada y el proyecto prevé sistemas de monitoreo ambiental antes de abrir nada al público.

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¿Cuánto tiempo llevará esto?

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El plan tiene financiación para cinco años, pero los estudios técnicos pueden tomar más tiempo. No es algo que suceda de la noche a la mañana. Primero viene la investigación, luego la habilitación gradual de espacios que pasen las pruebas de seguridad.

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¿Quién se beneficia más de esto?

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Las personas mayores, los niños, cualquiera vulnerable al calor extremo. Las noches tropicales con temperaturas superiores a 20 grados son especialmente peligrosas para ellos. Pero el plan también incluye piscinas gratuitas, campamentos para niños y campañas de prevención sanitaria.

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¿Es esto solo un parche o una solución real?

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Es ambas cosas. Los refugios subterráneos son una respuesta inmediata a un problema urgente. Pero el plan también incluye reforestación urbana, desimpermeabilización de superficies y combate al efecto isla térmica. Roma está tratando de atacar el problema desde múltiples ángulos.

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