Rocca y Mindlin avanzan en el oleoducto que traerá US$ 20.000 millones anuales

Veinte mil millones de dólares anuales en petróleo que Argentina no podía exportar
El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur resuelve el cuello de botella que impedía que el país vendiera sus excedentes de crudo al mundo.

En el corazón de la Patagonia, dos empresas argentinas construyen una arteria de 437 kilómetros que podría redefinir el lugar del país en la economía global del petróleo. El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, financiado con dos mil millones de dólares privados y respaldado por el régimen RIGI, no resuelve solo un problema técnico de infraestructura: abre una puerta que Argentina mantenía cerrada desde 1998, cuando alcanzó su último récord de producción. Lo que avanza kilómetro a kilómetro por Río Negro es, en el fondo, una apuesta sobre el futuro energético de una nación que lleva décadas buscando convertir su riqueza subterránea en prosperidad real.

  • Argentina produce casi un millón de barriles diarios pero solo puede refinar la mitad: el excedente no tiene salida, y esa trampa estructural ha frenado la industria durante años.
  • Mil quinientas personas trabajan en condiciones de hasta trece grados bajo cero, avanzando tres kilómetros por día con máquinas de soldadura que ya batieron récords mundiales.
  • El proyecto movilizó el mayor financiamiento privado de la última década —dos mil millones de dólares con bancos como JP Morgan— señalando que los mercados internacionales confían en la viabilidad del corredor exportador.
  • Cuando el oleoducto entre en operación plena entre 2028 y 2029, Argentina podría exportar un millón de barriles diarios, generando hasta veinte mil millones de dólares anuales y superando su propio récord histórico.
  • Techint y SACDE ya miran el siguiente horizonte: gasoductos para exportar GNL y proyectos mineros de cobre que podrían sumar dieciséis mil millones de dólares adicionales en inversión.

A mil doscientos kilómetros de Buenos Aires, Techint y SACDE —controladas por Paolo Rocca y los hermanos Mindlin— están terminando una obra que podría cambiar la economía argentina. El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur recorre 437 kilómetros desde Allen hasta Punta Colorada, en Río Negro, y cuando esté completo permitirá exportar hasta veinte mil millones de dólares anuales en petróleo crudo.

El proyecto fue uno de los primeros en ingresar al régimen RIGI y obtuvo el mayor financiamiento privado de los últimos años: dos mil millones de dólares aportados por bancos internacionales como JP Morgan. La obra resuelve un cuello de botella histórico: Argentina produce ochocientos cuarenta mil barriles diarios pero solo puede refinar quinientos mil localmente. El excedente no tenía destino. Este oleoducto abre esa salida y permitirá duplicar la producción, superando el récord de 1998.

La construcción avanza a ritmo récord. Mil quinientas personas trabajan en el tendido, avanzando tres kilómetros por día en temperaturas que en invierno llegaron a trece grados bajo cero. Las máquinas de soldadura automática, operadas por técnicos turcos, completaron ciento setenta y cinco soldaduras en un solo día. El contrato de construcción suma seiscientos millones de dólares, más ciento ochenta millones en tubería de Tenaris.

El diseño incluye estaciones de bombeo a lo largo del trazado y, en la costa atlántica, un oleoducto submarino conectará con una boya donde atracarán superpetroleros capaces de cargar hasta dos millones de barriles cada uno, reduciendo drásticamente los costos de transporte. La operación será progresiva: ciento ochenta mil barriles diarios al cierre de 2026, quinientos cincuenta mil a mediados de 2027, y hasta un millón entre 2028 y 2029. Entre los cargadores figuran YPF, Vista, Chevron, Shell y Pampa Energía.

Pero el proyecto no termina aquí. El consorcio Southern Energy ya licitó un gasoducto dedicado para exportar gas natural licuado desde Vaca Muerta hacia 2028, y ambas empresas ven en la minería del cobre su próximo gran frente de negocios. Solo tres proyectos cupríferos con RIGI representarían dieciséis mil millones de dólares en inversión. El oleoducto que cruza la Patagonia es, en palabras de sus propios constructores, apenas el comienzo de una transformación más amplia.

A mil doscientos kilómetros de Buenos Aires, en el corazón de la Patagonia, dos empresas argentinas están terminando una obra que podría transformar la economía del país. Techint y SACDE —controladas por Paolo Rocca y los hermanos Marcelo y Damián Mindlin— están construyendo el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, un proyecto de 437 kilómetros que atraviesa Río Negro desde Allen hasta Punta Colorada. Cuando esté completo, dentro de poco más de un año, permitirá que Argentina exporte hasta veinte mil millones de dólares anuales en petróleo crudo durante la próxima década.

El proyecto ingresó entre los primeros al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, el RIGI, y consiguió el mayor financiamiento privado de los últimos años: dos mil millones de dólares que pusieron bancos internacionales como JP Morgan. La obra resuelve un problema que ha limitado la industria petrolera argentina durante años. El país produce hoy ochocientos cuarenta mil barriles diarios, pero solo puede refinar quinientos mil localmente. El resto no tiene dónde ir. Este oleoducto abre esa puerta. Permitirá duplicar la producción y exportar todo el excedente, superando el récord histórico que Argentina estableció en 1998.

La construcción avanza con velocidad. Mil quinientas personas trabajan en el tendido, avanzando tres kilómetros por día. Las máquinas de soldadura automática, traídas desde Estados Unidos y operadas por técnicos turcos, están rompiendo récords: ciento setenta y cinco soldaduras en un solo día. Hace apenas dos semanas que terminaron de soldar los caños. El contrato que Techint y SACDE firmaron con el consorcio VMOS suma seiscientos millones de dólares, más ciento ochenta millones adicionales en tubería de Tenaris, otra empresa de Rocca que ganó la licitación frente a competidores indios. El trabajo se desarrolla en condiciones extremas: en invierno, las temperaturas bajaron a trece grados bajo cero.

El oleoducto no es solo una línea recta. Incluye estaciones de bombeo a lo largo del trazado para que el crudo fluya, y en la terminal se están construyendo tanques de almacenamiento. Luego de los 437 kilómetros principales, otros ocho kilómetros llegarán hasta las costas del Océano Atlántico, donde un oleoducto submarino conectará con una boya. Allí se posicionarán superpetroleros VLCC, barcos que pueden cargar hasta dos millones de barriles cada uno, reduciendo drásticamente los costos de transporte.

La escala de la operación es progresiva. En el último trimestre de 2026, cuando se completen todas las obras, comenzarán a exportarse ciento ochenta mil barriles diarios. A mediados de 2027, esa cifra trepará a quinientos cincuenta mil barriles. Entre 2028 y 2029, podría alcanzar un millón de barriles diarios. Los cargadores serán YPF, Vista, PAE, Pluspetrol, Pampa Energía, Tecpetrol, Chevron, Shell y GyP de Neuquén.

Damián Mindlin, presidente de SACDE, destacó que los equipos de ambas empresas han trabajado juntos en los proyectos de infraestructura más importantes del país, acumulando experiencia en el gasoducto Néstor Kirchner, la reversión del Gasoducto Norte y la ampliación de Oldelval. Esa coordinación es lo que permite alcanzar estos récords de productividad. Alejo Calcagno, director del Área Sur de Techint Ingeniería y Construcción, señaló que obras de este tipo generan un fuerte efecto multiplicador en las regiones por donde pasa el ducto, contratando proveedores y servicios locales.

Pero Techint y SACDE no se detienen aquí. El consorcio Southern Energy acaba de publicar la licitación para construir un gasoducto dedicado entre Vaca Muerta y las costas rionegrinas, destinado a exportaciones de gas natural licuado a partir de mediados de 2028. Ese proyecto permitirá a PAE, YPF, Pampa Energía y Harbour Energy llegar a nuevos mercados internacionales. Mirando más allá, ambas empresas ven en la minería una fuente de próximos negocios. Se estima que alrededor del cuarenta por ciento del costo de un proyecto minero es la obra en sí. Solo los tres proyectos de cobre que pidieron RIGI —cuya concreción aún no está asegurada— auguran inversiones por dieciséis mil millones de dólares, lo que significaría un negocio de aproximadamente seis mil millones para las constructoras. El oleoducto que termina en Río Negro es apenas el comienzo de una transformación más amplia.

Los equipos de Sacde y Techint han demostrado tener la capacidad y la tecnología para construir los grandes ductos que la industria demanda, con récords de producción que muestran la alta coordinación y eficiencia alcanzada.
— Damián Mindlin, presidente y CEO de SACDE
Este tipo de obras generan un fuerte efecto multiplicador en cada una de las regiones por donde pasa la traza del ducto, con la contratación de proveedores y servicios locales.
— Alejo Calcagno, director del Área Sur de Techint Ingeniería y Construcción
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué este oleoducto es tan importante para Argentina en este momento?

Model

Porque resuelve un problema físico que ha existido durante años. Argentina produce más petróleo del que puede refinar localmente, así que todo ese excedente se queda sin salida. Este oleoducto abre la puerta para exportar, y eso significa dólares que el país necesita desesperadamente.

Inventor

¿Cuál es el riesgo de que esto no funcione como se espera?

Model

El proyecto está bien financiado y las empresas tienen experiencia comprobada en obras similares. El riesgo real es más político o de mercado: que los precios del petróleo caigan, o que cambios en las políticas energéticas globales reduzcan la demanda. Pero la infraestructura en sí está siendo construida con rigor.

Inventor

¿Qué significa para los trabajadores locales en Río Negro?

Model

Genera empleo directo —mil quinientas personas trabajando ahora— y empleo indirecto a través de proveedores y servicios locales. Pero es trabajo temporal. Una vez que el oleoducto esté operativo, la cantidad de empleos bajará significativamente.

Inventor

¿Por qué Techint y SACDE ganaron esta licitación sobre otras empresas?

Model

Porque tienen un historial probado trabajando juntas en proyectos grandes de infraestructura energética. Ganaron contra Mastec, una constructora estadounidense. La experiencia acumulada y la capacidad de ejecución fueron decisivas.

Inventor

¿Qué viene después de este oleoducto?

Model

El gasoducto para exportar gas natural licuado es el siguiente paso. Y luego, si los proyectos de cobre avanzan, la minería podría ser el siguiente gran negocio para estas constructoras. Estamos viendo el comienzo de una cadena de inversiones.

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