Robos a viviendas suben 10,3% en Bogotá mientras conjuntos retiran vigilantes

El aumento de robos a viviendas afecta directamente la seguridad y tranquilidad de residentes, especialmente adultos mayores, niños y personas con discapacidad.
La tecnología potencia al vigilante, pero nunca lo sustituye
El gremio de seguridad advierte que las cámaras y sistemas automatizados deben complementar, no reemplazar, la vigilancia humana.

En Bogotá, los robos a viviendas crecen a un ritmo que contrasta con la tendencia general de reducción de delitos en la ciudad, mientras que los conjuntos residenciales, guiados por la lógica del ahorro, retiran a los vigilantes y confían su seguridad a cámaras y algoritmos. Esta tensión entre el costo inmediato y el riesgo diferido revela una pregunta más profunda sobre lo que significa proteger un hogar: si la seguridad es un gasto que se optimiza o un bien que se construye con presencia humana. Los expertos advierten que la tecnología sin criterio humano no previene el crimen, solo lo documenta.

  • Los hurtos a viviendas en Bogotá saltaron de 2.552 a 2.815 casos en un año, convirtiéndose en uno de los pocos delitos que sube mientras la ciudad celebra descensos en otras categorías.
  • Administradores de conjuntos residenciales están retirando vigilantes para reducir costos, apostando por cámaras, portería virtual e inteligencia artificial como sustitutos completos de la presencia humana.
  • El gremio de seguridad privada y el secretario de Seguridad de Bogotá advierten que esta sustitución crea vulnerabilidades reales: los delincuentes conocen los puntos ciegos tecnológicos y saben cómo explotarlos.
  • Adultos mayores, niños y personas con discapacidad son quienes más pierden cuando desaparece el vigilante, pues ningún algoritmo puede coordinar una evacuación, atender un infarto o guiar a quien necesita ayuda inmediata.
  • La salida que proponen los expertos no es elegir entre tecnología o personas, sino integrarlas: cámaras inteligentes y controles biométricos potenciando el juicio de un vigilante capacitado, no reemplazándolo.

En Bogotá, los robos a viviendas vuelven a crecer. De 2.552 casos el año pasado a 2.815 este año, un aumento del 10,3 por ciento que convierte al hurto residencial en uno de los pocos delitos de alto impacto que sube en la ciudad mientras otros descienden. Y justo cuando los números empeoran, muchos conjuntos residenciales están tomando una decisión que alarma a los especialistas en seguridad: están sacando a los vigilantes.

La lógica de los administradores es comprensible desde las finanzas. Las cámaras no cobran salario, los sistemas biométricos no se enferman, la inteligencia artificial no descansa. Así, más edificios y conjuntos optan por portería virtual, monitoreo remoto y controles automatizados, convencidos de que la tecnología puede hacer el trabajo que antes hacía una persona.

Pero el gremio de seguridad privada es enfático: una cámara graba un robo, no lo detiene. Un software detecta movimientos inusuales, pero hay señales de peligro que solo un ser humano entrenado sabe leer. Cuando ocurre un infarto, un incendio o un acto de violencia, la diferencia entre tener a alguien presente y tener solo una grabación puede medirse en minutos que no se recuperan. Los delincuentes, además, conocen los puntos ciegos de los sistemas automatizados y saben cómo aprovecharlos cuando no hay nadie que responda en tiempo real.

El secretario de Seguridad de Bogotá, César Restrepo, ha insistido en que la automatización no puede ser simplemente una excusa para recortar gastos. El modelo que proponen los expertos no implica elegir entre tecnología o vigilancia humana, sino combinarlas: cámaras inteligentes junto a vigilantes capacitados, controles biométricos coordinados con personal que tome decisiones en el momento. Mientras los robos a viviendas siguen subiendo, la pregunta real que enfrentan los conjuntos no es cuánto ahorran hoy, sino cuánto puede costar mañana la seguridad que decidieron no tener.

En Bogotá, los robos a viviendas están creciendo de nuevo. Las cifras son claras: el año pasado hubo 2.552 casos de hurto a residencias; este año van 2.815. Eso es un aumento de 10,3 por ciento, y representa uno de los pocos delitos de alto impacto que está subiendo en la ciudad mientras otros bajan. Pero mientras los números suben, algo más está sucediendo en los conjuntos residenciales y edificios de la capital: los administradores están tomando una decisión que preocupa a quienes trabajan en seguridad privada. Están sacando a los vigilantes.

La lógica es simple desde el punto de vista de los costos. Las cámaras no piden salario. Los sistemas de acceso automatizado no se cansan. La inteligencia artificial no se enferma. Así que más y más conjuntos están optando por reemplazar la vigilancia presencial con tecnología: cámaras, controles biométricos, portería virtual, sistemas de monitoreo remoto. Es una tendencia que está ganando terreno, y las empresas de seguridad privada están levantando la voz para advertir que esto podría ser un error.

El gremio de seguridad es claro en su posición: la tecnología es valiosa, pero no es un sustituto. Una cámara puede grabar a alguien robando, pero no puede detenerlo en el momento. Un software puede alertar sobre movimientos inusuales, pero hay comportamientos sospechosos que solo un ser humano entrenado puede reconocer. Cuando hay una emergencia médica, un incendio, o un acto de violencia, la diferencia entre tener a alguien presente y tener solo una grabación puede ser de minutos, y esos minutos importan.

Hay situaciones específicas donde la presencia física de un vigilante sigue siendo determinante. Verificar que los visitantes, proveedores y vehículos que entran al conjunto sean legítimos. Atender de inmediato a un residente que sufre un infarto o a un niño que se pierde. Coordinar con la Policía y los organismos de emergencia cuando algo sale mal. Ayudar a adultos mayores, a personas con discapacidad, a quienes necesitan apoyo más allá de lo que una cámara puede ofrecer. La automatización sin acompañamiento profesional, advierten los expertos, crea una falsa sensación de seguridad. Los delincuentes saben cómo explotar vulnerabilidades tecnológicas. Saben cómo encontrar los puntos ciegos de un sistema. Y cuando no hay nadie ahí para responder en tiempo real, esos puntos ciegos se convierten en oportunidades.

El secretario de Seguridad de Bogotá, César Restrepo, ha insistido en que cualquier automatización debe seguir protocolos que realmente protejan a los residentes, no simplemente reducir costos bajo la premisa de que la máquina puede hacer el trabajo del hombre. El gremio de seguridad coincide: el futuro no es elegir entre tecnología o vigilancia humana. Es combinar ambas. Cámaras inteligentes trabajando junto a vigilantes capacitados. Controles biométricos coordinados con personal que pueda tomar decisiones en tiempo real. Inteligencia artificial potenciando el trabajo humano, no reemplazándolo. Mientras Bogotá ve crecer los robos a viviendas, la pregunta que enfrentan los conjuntos residenciales no es si ahorrar dinero ahora, sino cuál es el costo real de la seguridad cuando algo sale mal.

La tecnología es una aliada fundamental de la seguridad, pero nunca debe entenderse como un reemplazo absoluto del talento humano
— Gremio de empresas de seguridad privada
El futuro de la seguridad es un modelo híbrido, donde la inteligencia artificial y los controles biométricos trabajen de la mano con vigilantes capacitados
— Gremio de empresas de seguridad privada
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué los conjuntos están sacando vigilantes justo ahora, cuando los robos están subiendo?

Model

Es una paradoja, pero tiene lógica desde el presupuesto. Los administradores ven que la tecnología es más barata a largo plazo, y probablemente no ven la conexión directa entre tener menos vigilantes y más robos. Piensan que las cámaras son suficientes.

Inventor

¿Pero las cámaras no disuaden a los ladrones?

Model

Pueden hacerlo, sí. Pero una cámara solo graba. No detiene nada en el momento. Un vigilante ve a alguien merodeando de forma extraña y puede intervenir antes de que pase algo. Una cámara solo lo documenta después.

Inventor

¿Entonces la tecnología es inútil?

Model

No, para nada. Es una herramienta poderosa. Pero es como tener un sistema de alarma sin nadie que responda. La tecnología funciona mejor cuando hay alguien capacitado que pueda actuar en tiempo real.

Inventor

¿Quién está más en riesgo con esta tendencia?

Model

Los adultos mayores, los niños, las personas con discapacidad. Ellos dependen de que haya alguien presente que pueda ayudar en una emergencia. Una cámara no puede hacer eso.

Inventor

¿Entonces el modelo híbrido es la respuesta?

Model

Parece ser la única que tiene sentido. Usar la tecnología para amplificar lo que hace un vigilante bien entrenado, no para reemplazarlo. Eso cuesta más, pero probablemente cuesta menos que los robos que estamos viendo ahora.

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