River muestra rumbo pero necesita que Quintero se encienda en ataque

River tiene rumbo pero le falta el filo para convertirlo en victorias
El equipo de Gallardo mostró solidez defensiva pero careció de efectividad ofensiva en su visita a Rosario Central.

En el Gigante de Arroyito, River y Rosario Central se midieron sin que ninguno pudiera romper el cero, repitiendo un resultado que el equipo de Gallardo no había sufrido en ese estadio en más de cinco años. El empate no es una caída, sino una pausa que revela la dualidad de un equipo sólido en su retaguardia pero incapaz, por ahora, de traducir esa fortaleza en goles. En el fútbol, como en tantas cosas humanas, no basta con no perder: hay que encontrar la manera de ganar.

  • River llega a Rosario con confianza tras dos victorias, pero el Gigante de Arroyito le devuelve la realidad de un empate sin goles que corta el impulso.
  • La dependencia casi total de Juanfer Quintero en el ataque expone una fragilidad ofensiva que Driussi, Colidio y Salas no han logrado resolver.
  • Rosario Central creció en el segundo tiempo y comenzó a presionar con más intensidad, quitándole a River el control que había tenido en el primer tiempo.
  • Gallardo mueve sus piezas —Salas por Driussi, Acuña por Di María, Galoppo y Lencina— buscando el gol que nunca llega, mientras el desgaste iguala a ambos equipos.
  • River termina el partido invicto y sin recibir goles en tres fechas, pero con la señal clara de que su techo seguirá siendo el empate si el ataque no encuentra mayor profundidad.

River llegó a Rosario con dos victorias y la sensación de estar en marcha. Lo que encontró en el Gigante de Arroyito fue un empate sin goles, el mismo resultado que no lograba evitar en ese estadio hace más de cinco años. No fue un retroceso exactamente, sino una pausa que dejó al descubierto tanto las virtudes como las carencias del equipo de Gallardo.

La defensa no recibió goles en las tres primeras fechas del Apertura. Beltrán transmite seguridad bajo los tres palos y el equipo se ve serio atrás, muy distinto al cierre decepcionante de 2025. El problema está en el otro extremo: Juanfer Quintero ha sido el único que realmente enciende la luz ofensiva, responsable de una asistencia y dos de los tres goles anotados por River hasta ahora. Driussi, Colidio y Salas apenas han dejado chispazos.

El primer tiempo fue de River. Ángel Di María fue el artífice de las llegadas más claras, con su lectura del juego permitiendo que Giménez y Véliz llegaran a situaciones de gol. Quintero comenzó a despertar con su zurda peligrosa, lanzando remates de media distancia que complicaban a Ledesma. Un córner suyo terminó en off-side de Driussi, que había definido en la boca del arco.

En el segundo tiempo, Central creció en empuje. Duarte le dio mucho trabajo a Rivero por la derecha, y el partido se le hizo cuesta arriba a River porque el rival se volvió más incisivo. Salas reemplazó a Driussi, quien sintió una molestia física. Di María siguió siendo una amenaza constante hasta que fue reemplazado por Acuña, en una ventana de cambios que también incluyó a Galoppo y Lencina. El resultado siguió abierto sin tendencia definida, y el final los encontró exhaustos a ambos.

River tiene un rumbo y una estructura que Gallardo ha logrado instalar. Pero mientras Quintero sea el único que se encienda en ataque, los empates seguirán siendo el techo de un equipo con margen de crecimiento que aún no ha encontrado la profundidad ofensiva para volverse realmente peligroso.

River llegó a Rosario con dos victorias en el bolsillo y la sensación de estar en marcha. Lo que encontró en el Gigante de Arroyito fue un empate sin goles, el mismo resultado que no conseguía evitar en ese estadio hace más de cinco años. No fue un retroceso, exactamente. Fue más bien una pausa en la que el equipo de Marcelo Gallardo mostró que tiene estructura defensiva pero le falta el filo ofensivo para convertir esa solidez en puntos.

La defensa de River no recibió goles en las tres primeras fechas del Torneo Apertura. Beltrán, el arquero, transmite una seguridad que sorprende. Atrás, el equipo se ve serio, confiable, muy diferente del cierre decepcionante de 2025. El problema está en el otro extremo del campo. Juanfer Quintero ha sido el único que realmente ha encendido la luz ofensiva, con una asistencia y dos goles de los tres que River ha anotado hasta ahora. Driussi, Colidio y Salas apenas han dejado chispazos. El equipo necesita que esos nombres comiencen a pesar más en el ataque.

Paulo Díaz regresó al once después de casi tres meses sin jugar. Había sido puesto en el mercado como prescindible, pero no llegaron ofertas por el chileno, quien años atrás tenía el contrato más alto del plantel. Su entrada obligó a Rivero a correrse al lateral izquierdo, una posición en la que no tiene las condiciones para llegar al fondo como lo hace un lateral de oficio. Rosario Central, por su parte, debió prescindir de Campaz por una lesión, reemplazándolo con Copetti, un jugador de características más tumultuosas que explosivas.

El primer tiempo fue de River, aunque no sin dificultades. Ángel Di María fue el artífice de las dos llegadas más claras en los primeros veinte minutos. Su lectura del juego, su criterio para manejar los tiempos, permitió que Giménez y Véliz llegaran a situaciones de gol. Beltrán atajó el cabezazo del centrodelantero. Conforme avanzó el tiempo, River tomó las riendas. Quintero comenzó a despertar con su zurda peligrosa, lanzando remates de media distancia que complicaban a Ledesma. Un córner suyo terminó en off-side de Driussi, que había definido en la boca del arco tras un tumulto de jugadores. Central pidió penal cuando Véliz entró al área, pero el árbitro no lo consideró así.

En el segundo tiempo, River mantuvo la iniciativa pero Central creció en empuje. Duarte entró por Copetti y le dio mucho trabajo a Rivero por la derecha. Salas reemplazó a Driussi, quien sintió una molestia física. El partido se le hizo cuesta arriba a River porque el rival se volvió más incisivo en las réplicas. Di María seguía siendo una amenaza constante, tanto que Rivero le cometió un foul que bien le podría haber costado la segunda amonestación. Fue reemplazado por Acuña en una ventana de cambios que también incluyó a Galoppo y Lencina.

Llegada la media hora del segundo tiempo, el resultado seguía abierto sin una tendencia definida. El desgaste pasaba factura en ambos equipos. El final los encontró exhaustos, habiendo dejado todo sin dar con el gol. River tiene un rumbo, eso es cierto. Muestra solidez defensiva y una estructura que Gallardo ha logrado instalar. Pero necesita que Quintero no sea el único que se encienda en ataque, que Driussi, Colidio y Salas comiencen a aportar más que chispazos. Sin eso, los empates seguirán siendo el techo de un equipo que tiene margen de crecimiento pero aún no ha encontrado la profundidad ofensiva que lo haga realmente peligroso.

River transmite una imagen más seria y confiable a la que dejó en su decepcionante cierre de 2025
— análisis del desempeño del equipo
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué este empate se siente diferente a una derrota para River?

Model

Porque River no recibió goles en tres fechas seguidas. Eso es solidez. Pero también porque el equipo mostró un rumbo, una estructura. No es lo mismo que el caos de hace unos meses.

Inventor

Entonces el problema no es la defensa.

Model

No. La defensa está bien. El problema es que Quintero no puede ser el único que ataque. Driussi, Colidio, Salas... necesitan despertar.

Inventor

¿Qué pasó en el segundo tiempo?

Model

Central creció. River se cansó. Y cuando Di María se encendió, River no tuvo respuesta. Eso es lo que preocupa: que el equipo dependa tanto de lo que haga un solo jugador.

Inventor

¿Gallardo tiene tiempo para arreglarlo?

Model

Tiene tiempo, pero necesita continuidad. No puede ser que en tres fechas solo haya tres goles. Eso no es suficiente para ganar un torneo.

Inventor

¿Y Paulo Díaz? ¿Cómo fue su regreso?

Model

Volvió después de casi tres meses. No fue malo, pero Rivero en el lateral izquierdo es un problema. Díaz está ahí porque nadie lo quiso en el mercado, no porque sea la mejor opción.

Inventor

¿Qué necesita River para el próximo partido?

Model

Que Quintero siga encendido, pero que otros también lo hagan. Y que Rivero no tenga que jugar en una posición donde no puede defender bien. Sin eso, los empates van a seguir.

Quer a matéria completa? Leia o original em La Nacion ↗
Fale Conosco FAQ