Río de Janeiro: operativo policial deja más de 60 muertos y narcos contraatacan con drones

Más de 60 personas muertas en los enfrentamientos entre policías y narcotraficantes del Comando Vermelho en Río de Janeiro.
Los narcotraficantes contraatacaban con drones lanzando granadas contra policías
El momento en que el crimen organizado en Río de Janeiro demostró una capacidad táctica que pocos esperaban.

Más de 2.500 agentes participaron en el operativo contra el Comando Vermelho con 100 órdenes de arresto en los complejos Alemão y Penha. Los narcotraficantes contraatacaron con drones lanzando granadas contra policías, mientras calles se convirtieron en zona de guerra con barricadas y vehículos quemados.

  • Más de 60 muertos en los enfrentamientos del martes en el norte de Río
  • 2.500 agentes de seguridad participaron en el operativo contra el Comando Vermelho
  • Narcotraficantes utilizaron drones para lanzar granadas contra la policía
  • El operativo se concentró en los complejos Alemão y Penha
  • 100 órdenes de arresto fueron ejecutadas durante la operación

La Policía de Río de Janeiro ejecutó un megaoperativo contra el Comando Vermelho en la zona norte, dejando más de 60 muertos, autos incendiados y enfrentamientos con drones utilizados por narcotraficantes.

El martes por la mañana, las calles del norte de Río de Janeiro se transformaron en un campo de batalla. Autos carbonizados bloqueaban las vías. Casas ardían. El humo se elevaba sobre los techos de los barrios mientras los enfrentamientos entre la policía y el crimen organizado se intensificaban hora tras hora. Cuando los videos comenzaron a circular en redes sociales, algunos usuarios escribieron un comentario que se repitió: "No es Gaza, es Río". El diario O Globo fue más directo aún: "Guerra en Río".

Lo que desencadenó esta escalada fue un megaoperativo policial dirigido contra el Comando Vermelho, una de las organizaciones criminales más antiguas de Brasil, nacida en los años setenta dentro de las cárceles de Río. El operativo se concentró en los complejos Alemão y Penha, en la zona norte de la ciudad, como parte de la última fase de la Operación Contención. Cerca de 2.500 agentes de seguridad participaron en el despliegue, armados con 100 órdenes de arresto. La policía documentó todo: videos de las camionetas saliendo de los galpones al amanecer, imágenes de las armas incautadas —rifles automáticos y armas largas— y registros de los detenidos.

Pero lo que distinguió este operativo fue la respuesta del crimen organizado. Los narcotraficantes no solo se enfrentaron a la policía en las calles. Utilizaron drones para contraatacar, lanzando granadas contra los agentes desde el aire. La policía capturó en video esta maniobra: un dron descendiendo, soltando explosivos. Era una táctica que pocos esperaban ver en una operación urbana en Brasil, un salto cualitativo en la capacidad de fuego del crimen organizado.

La devastación fue inmediata y visible. Vecinos fotografiaron y grabaron incendios que iluminaban el cielo nocturno. Las barricadas bloqueaban las calles. Los vehículos ardían en medio de los enfrentamientos. Hospitales recibieron heridos de ambos bandos. Cuando terminó el día, el saldo era de más de 60 muertos.

La policía de Río enfatizó que el operativo se llevó a cabo conforme a la norma ADPF 635, que regula las operaciones en zonas de favelas. Los agentes portaban cámaras corporales. Ambulancias del Grupo de Rescate y Salvamiento de la Policía Militar brindaban apoyo médico. Pero ninguna de estas precauciones pudo contener la magnitud de la violencia que se desató. El Comando Vermelho respondió con una ferocidad que mostró cuán armado y organizado sigue siendo, incluso bajo presión policial. Los drones no eran un accidente táctico: eran evidencia de que el crimen organizado en Río ha evolucionado, se ha modernizado, y está dispuesto a escalar el conflicto a nuevos niveles. Lo que sucedió el martes en el norte de Río no fue solo un operativo policial. Fue un choque entre dos fuerzas que están redefiniendo cómo se libra la guerra contra el narcotráfico en Brasil.

No es Gaza, es Río
— Usuarios en redes sociales comparando la violencia en Río de Janeiro
Guerra en Río
— Diario O Globo describiendo los enfrentamientos
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué un operativo policial rutinario escaló hasta convertirse en esto?

Model

No fue rutinario. El Comando Vermelho no es una banda callejera. Llevan cincuenta años operando, nacieron en las cárceles, tienen estructura, recursos, disciplina. Cuando la policía entra con 2.500 agentes, ellos no se dispersan. Contraatacan.

Inventor

¿Y los drones? ¿Cuándo empezó el crimen organizado a usar drones?

Model

Eso es lo que nadie esperaba ver. Significa que tienen acceso a tecnología, dinero para comprarla, y gente que sabe cómo usarla. No es improvisación. Es capacidad.

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¿Qué dice la policía sobre cómo sucedió?

Model

Que cumplieron protocolo. Cámaras corporales, ambulancias, normas de seguridad. Pero los números hablan solos: más de 60 muertos en un día. El protocolo no detuvo la violencia.

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¿Quién ganó?

Model

Eso depende de cómo midas. La policía hizo 100 detenciones. Pero el Comando Vermelho demostró que puede golpear desde el aire. Nadie ganó. La ciudad perdió.

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¿Qué viene ahora?

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Más operativos, probablemente. Pero el Comando Vermelho acaba de mostrar que está dispuesto a escalar. Eso cambia todo.

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