Especialistas analizan retenciones, alianza con EE.UU. y crisis post electoral

Tu ética tiene que ser intachable, no puede haber ni una duda de corrupción
La exigencia que el votante prestado le hace al Gobierno para mantener su apoyo en tiempos de ajuste económico.

En un momento en que Argentina navega entre la fragilidad financiera y la reconfiguración política, dos especialistas examinaron las fuerzas que moldean el presente del país: una alianza con Washington construida sobre geometría geopolítica más que afinidad económica, un electorado que premia y castiga según quién gana y quién pierde en la economía real, y mercados que tiemblan ante un tuit. La derrota electoral en Buenos Aires no es solo un número; es el reflejo de sectores enteros que quedaron fuera del modelo, y de votantes prestados que ahora exigen algo más que estabilidad de precios: exigen integridad.

  • La caída del riesgo país de 1500 a 900 puntos por un solo tuit gubernamental revela una economía que funciona sobre señales, no sobre fundamentos sólidos.
  • Los cordones del conurbano bonaerense votaron contra el Gobierno porque la construcción y la industria —sus empleadores— son los grandes perdedores del modelo actual.
  • El votante prestado, proveniente de Juntos por el Cambio, no se conforma con la baja de inflación: exige transparencia institucional y respeto por las reglas del juego.
  • La eliminación temporal de retenciones, leída como gesto electoralista, abre la pregunta sobre si el Gobierno puede sostener credibilidad cuando los instrumentos de política se doblan ante el calendario electoral.
  • Un segmento creciente de ciudadanos informados elige deliberadamente no participar en las elecciones, señal de una desafección que va más allá del voto bronca tradicional.

Santiago Bulat, economista de Invecq, y Ana Iparraguirre, politóloga de GBAO, conversaron con José Del Río de LA NACIÓN sobre los ejes que definen el momento argentino: la relación con Estados Unidos, el comportamiento electoral tras la derrota en Buenos Aires, y una volatilidad financiera que responde a cada señal del Gobierno.

Iparraguirre explicó que la alianza con Washington no es ideológica en sentido estricto: responde a la competencia geopolítica entre Estados Unidos y China, y Argentina es uno de los pocos países latinoamericanos alineados con esa estrategia. Bulat añadió una paradoja comercial: mientras Argentina se abre después de décadas de proteccionismo, Estados Unidos se cierra. En materia arancelaria, ambos países están en las antípodas, aunque por razones históricas opuestas.

Para entender la derrota electoral, Bulat propuso mirar quiénes ganan y quiénes pierden. Energía y minería prosperan; construcción e industria —con alta concentración de empleo en el conurbano— retroceden. Eso se tradujo directamente en votos. Iparraguirre describió un electorado fragmentado en dos grupos: el núcleo duro del oficialismo y el votante prestado que llegó desde Juntos por el Cambio. Este último no se conforma con la baja de inflación: exige transparencia y que se respeten las reglas institucionales. A ese cuadro se suma un fenómeno nuevo: ciudadanos informados que eligen deliberadamente no votar, hartos de un proceso que perciben como tóxico.

La fragilidad del sistema quedó expuesta cuando un tuit sobre una posible inyección de dólares hizo colapsar el riesgo país de 1500 a 900 puntos, sin certezas sobre montos ni fuentes. Sobre las retenciones eliminadas por un mes, Bulat fue directo: el gesto tiene tinte electoralista. Iparraguirre cerró con una exigencia que resume la tensión del momento: si el Gobierno pide esfuerzo, debe mostrar resultados, y su ética tiene que ser intachable. Es lo que el votante prestado está cobrando.

Dos especialistas se sentaron a analizar el estado de la Argentina en un momento de turbulencia política y económica. Santiago Bulat, economista de la consultora Invecq, y Ana Iparraguirre, politóloga de GBAO, conversaron con el secretario general de Redacción de LA NACIÓN José Del Río sobre los grandes temas que definen el presente: la relación con Estados Unidos, el comportamiento del electorado tras la derrota electoral en Buenos Aires, y la volatilidad de los mercados financieros que parece responder a cada movimiento del Gobierno.

La alianza con Washington, explicó Iparraguirre, no es casual. Responde a una competencia geopolítica clara: Estados Unidos busca contrapesar la influencia de China en la región, y la Argentina es uno de los pocos países de América Latina alineado con esa estrategia. Pero hay más. Trump necesita aliados que compartan su visión ideológica, aunque aquí el análisis se complica. El proyecto de Milei es fundamentalmente económico, no ideológico en el sentido que lo es el trumpismo. Bulat agregó una observación sobre las contradicciones comerciales: mientras Argentina se abre gradualmente después de décadas de proteccionismo, Estados Unidos se cierra. En materia de aranceles y política comercial, ambos países están en las antípodas, aunque por razones históricas opuestas.

La pregunta que flota sobre todo es qué significa esta alianza para un Gobierno que acaba de sufrir una derrota electoral en la provincia de Buenos Aires. Bulat señaló que para entender lo que está pasando con los votantes de La Libertad Avanza hay que mirar quiénes ganan y quiénes pierden en la Argentina actual. Los sectores ganadores son claros: energía, minería, y hasta hace poco el patentamiento de vehículos. Los perdedores son la construcción y la industria, sectores que emplean mucha mano de obra concentrada en los cordones del conurbano bonaerense. Eso se tradujo directamente en votos. Iparraguirre describió un electorado fragmentado. Fuera de los opositores de siempre, hay dos grupos principales: el núcleo duro que el Gobierno intenta volver a entusiasmar, y lo que ella llamó el votante prestado, gente que vino de Juntos por el Cambio y que ahora exige más. No le alcanza con la baja de inflación. Quiere transparencia institucional, quiere ver que se respetan las reglas del juego.

Hay algo más inquietante: muchas personas están optando por no participar en las elecciones, pero no son los indecisos de siempre. Son ciudadanos informados que deliberadamente se retiran de un proceso que les resulta tóxico. La volatilidad del país se manifestó de manera casi cómica esta semana. Un tuit del Gobierno sobre una posible inyección de dólares hizo que el riesgo país cayera de 1500 a 900 puntos, sin que nadie supiera realmente cuánto dinero llegaría o de dónde. Eso no es normal, advirtió Bulat. Esa clase de reacción refleja una economía frágil, dependiente de señales, sin fundamentos sólidos.

Sobre las retenciones, que el Gobierno eliminó provisionalmente por un mes, Bulat fue directo: tiene un tinte electoralista evidente. Las retenciones son un impuesto que daña la producción, pero existen mejores formas de recaudar. Si el Gobierno pide a la gente que haga un esfuerzo, tiene que mostrar resultados, cerró Iparraguirre. Y agregó algo que resume la tensión del momento: si querés que la gente te acompañe en este camino, tu ética tiene que ser intachable. No puede haber ni una duda de corrupción. Es una exigencia alta, pero es lo que el votante prestado está pidiendo.

Hay gente que, pudiendo estar informada, elige no participar de algo que le resulta totalmente tóxico
— Ana Iparraguirre, politóloga
Las retenciones son un impuesto que no se aparta de la discusión fiscal, pero existen impuestos mucho mejores que no atenten contra la producción
— Santiago Bulat, economista
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué una alianza con Trump le importa a un argentino común que está preocupado por pagar las cuentas?

Model

Porque cuando Estados Unidos se alinea con Argentina, abre puertas comerciales y financieras que de otro modo estarían cerradas. Pero también porque Trump necesita que Milei tenga éxito político, y eso puede traducirse en apoyo en momentos de crisis.

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Entonces la derrota electoral en Buenos Aires, ¿es un problema para esa alianza?

Model

No tanto para la alianza en sí, que es estratégica. El problema es que el Gobierno perdió votantes en los lugares donde más duele: donde vive la gente que trabaja en construcción, en industria, en sectores que están sufriendo. Esos son votos que no se recuperan con un tuit.

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Hablaste del votante prestado. ¿Qué quiere exactamente?

Model

Quiere ver que el Gobierno puede gobernar sin corrupción, con instituciones que funcionen. La inflación bajó, está bien, pero eso no es suficiente si siente que hay falta de transparencia. Es como alquilar una casa: si querés comprarla, necesitas más que una promesa.

Inventor

¿Y los que se retiran de votar?

Model

Eso es lo más preocupante. No son ignorantes. Son personas informadas que ven el proceso electoral como algo tóxico, y deciden no participar. Eso es un síntoma de que algo se rompió en la relación entre el Gobierno y una parte del electorado.

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¿Las retenciones son una solución o un parche?

Model

Un parche electoralista. Las retenciones dañan la producción. Lo que necesita el Gobierno es una política económica coherente, no medidas que duran un mes y que reaccionan a cada movimiento del mercado.

Inventor

¿Cuál es el riesgo real si esto continúa así?

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Que la volatilidad se vuelva crónica. Un país que reacciona a un tuit, que no tiene fundamentos sólidos, que pierde votantes en los cordones, es un país que está en riesgo de perder gobernabilidad.

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