La derecha global observa atentamente un proceso que podría redefinir el equilibrio político de la región
Cepeda exige debate televisivo y acusa a De la Espriella de campaña digital sucia e ilícitos financieros, delegando investigación a abogado progresista. De la Espriella se comunica con Keiko Fujimori en Perú; Cancillería rechaza intervención extranjera; Registraduría presenta tarjetón electoral para segunda vuelta.
- Segunda vuelta presidencial fijada para el 21 de junio entre Iván Cepeda (izquierda) y Abelardo de la Espriella (ultraderecha)
- De la Espriella obtuvo el 54% de votos en el exterior (319.988 apoyos) en la primera vuelta
- Cepeda exige debate televisivo en RCN, Caracol y RTVC; acusa a De la Espriella de campaña digital sucia e ilícitos financieros
- De la Espriella se comunica con Keiko Fujimori en Perú; recibe apoyo de magnate mexicano Ricardo Salinas y políticos colombianos de derecha
- Cancillería rechaza interferencia extranjera en elecciones; Registraduría presenta tarjetón electoral con tres opciones
Colombia se prepara para la segunda vuelta presidencial del 21 de junio entre el izquierdista Iván Cepeda y el ultraderechista Abelardo de la Espriella, con acusaciones mutuas de campañas sucias y debate sobre interferencia electoral.
Colombia entra en la recta final de su contienda presidencial con una polarización que ha trascendido las fronteras nacionales. El 21 de junio, los colombianos elegirán entre dos visiones irreconciliables: Iván Cepeda, senador de izquierda respaldado por el gobierno de Gustavo Petro, y Abelardo de la Espriella, abogado de ultraderecha cuya sorpresiva victoria en la primera vuelta ha movilizado tanto a sectores conservadores como a figuras políticas internacionales de extrema derecha.
Este sábado, Cepeda lanzó una ofensiva doble. Desde Cali, exigió a los tres principales canales televisivos del país —RCN, Caracol y RTVC— que organicen un debate presidencial antes de la segunda vuelta. En paralelo, acusó a De la Espriella de dirigir una campaña digital "sucia" que incluiría manejos financieros ilícitos y planes de compra de votos. Para respaldar estas denuncias, Cepeda delegó en Miguel Ángel del Río, abogado progresista, la recopilación de pruebas y las decisiones legales correspondientes. Días antes, el candidato de izquierda había denunciado que la campaña rival utilizaba inteligencia artificial para fabricar mensajes falsos en los que supuestamente lanzaba insultos contra sectores específicos del país.
De la Espriella respondió sin rechazar explícitamente la propuesta de debate, pero insistió en que cualquier confrontación televisiva debería realizarse en el medio Semana, publicación que ha mantenido una línea editorial favorable a su candidatura. Mientras tanto, el ultraderechista colombiano sostuvo una videollamada este sábado con Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular en Perú, quien se enfrenta a su propio balotaje contra el izquierdista Roberto Sánchez. "Keiko, como yo, se enfrenta en Perú a un candidato de izquierda radical", escribió De la Espriella en redes sociales, sin mencionar por nombre a Cepeda. Fujimori respondió felicitándolo por su "valentía", en un gesto que subraya la alineación de De la Espriella con figuras ultraderechistas globales.
La Cancillería colombiana, consciente de estas conexiones internacionales, emitió un comunicado el viernes rechazando categóricamente cualquier intervención extranjera en el proceso electoral. El Ministerio de Relaciones Exteriores expresó "profunda preocupación" ante manifestaciones de apoyo, presión o interferencia externa que pretendieran favorecer o perjudicar candidaturas. El comunicado enfatizó que las decisiones sobre el futuro político de Colombia competen exclusivamente al pueblo colombiano mediante el ejercicio libre y soberano del voto.
La interferencia, sin embargo, ya es un hecho consumado. Ricardo Salinas, uno de los hombres más ricos de América Latina, respaldó públicamente a De la Espriella en X, felicitándolo por su "triunfo arrollador" contra lo que llamó "la casta corrupta colombiana". El movimiento Defensores de la Patria, fundado por el candidato ultraderechista, celebró el pronunciamiento como validación de que su "modelo independiente y pragmático" es mirado con esperanza por la derecha global. De la Espriella también ha recibido apoyo de figuras políticas colombianas de derecha establecida: Paloma Valencia, David Luna, Juan Carlos Pinzón y Leonardo Huerta se han alineado con su candidatura. Incluso el Partido Liberal, históricamente centrado, invitó a su militancia a votar por De la Espriella, aunque dejó claro que la decisión no era obligatoria.
La campaña de Cepeda, mientras tanto, ha movilizado a sectores populares. Cientos de jóvenes marcharon el viernes por el norte de Bogotá en su apoyo, y treinta y dos barras de fútbol anunciaron su respaldo a su candidatura, entregándole simbólicamente una camiseta de la Selección Colombia. Sin embargo, el exsenador Roy Barreras cuestionó públicamente la estrategia de Cepeda, afirmando que su campaña "parece paralizada" mientras la de De la Espriella anuncia adhesiones de políticos establecidos e incluso de figuras internacionales como Donald Trump y Giorgia Meloni.
La Registraduría presentó el tarjetón electoral para la segunda vuelta: tres casillas, con Cepeda y su fórmula Aida Quilcué en primer lugar, De la Espriella con José Manuel Restrepo en segundo, y voto en blanco en tercero. El orden responde a un sorteo realizado el 25 de marzo. Con quince días para la votación, Colombia se debate entre dos proyectos radicalmente opuestos, mientras figuras internacionales de derecha extrema observan atentamente un proceso que podría redefinir el equilibrio político de la región.
Notable Quotes
Keiko, como yo, se enfrenta en Perú a un candidato de izquierda radical y mañana vivirá una jornada decisiva para la democracia de la región— Abelardo de la Espriella, en redes sociales
El Ministerio de Relaciones Exteriores rechaza cualquier manifestación de apoyo, presión o intervención externa que pretenda interferir en el desarrollo del proceso electoral— Cancillería de Colombia, comunicado oficial
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué De la Espriella se comunica con Keiko Fujimori justo ahora, días antes de la segunda vuelta?
Porque ambos enfrentan balotajes contra candidatos de izquierda en sus respectivos países. Es una señal de solidaridad entre ultraderechistas, pero también una demostración de que De la Espriella está conectado con una red global de extrema derecha que lo respalda.
¿Qué significa que la Cancillería rechace "interferencia extranjera" si ya hay magnates mexicanos y políticos internacionales apoyando públicamente a De la Espriella?
Que el rechazo es más simbólico que efectivo. La interferencia ya ocurrió en redes sociales, en declaraciones públicas. Lo que la Cancillería intenta es marcar una línea formal, pero el daño reputacional y la influencia ya están ahí.
¿Por qué Cepeda insiste en un debate televisivo si su campaña está, según algunos, "paralizada"?
Porque un debate es su mejor oportunidad para confrontar directamente a De la Espriella y demostrar que puede gobernar. Si no debate, cede la narrativa de que tiene algo que esconder. Es una apuesta de riesgo pero necesaria.
¿Qué tan creíbles son las acusaciones de Cepeda sobre campaña sucia e inteligencia artificial?
Hay evidencia de que se usan bots y contenido falso en ambas campañas. Pero Cepeda necesita pruebas concretas, no solo denuncias. Por eso delegó la investigación en un abogado. Sin pruebas, sus acusaciones suenan como parte del juego político.
¿Qué significa que el Partido Liberal invite a votar por De la Espriella?
Que la derecha tradicional colombiana prefiere a un ultraderechista antes que permitir que continúe el gobierno de Petro. Es un cálculo pragmático: mejor un aliado impredecible que un enemigo ideológico.
¿Cuál es el verdadero riesgo para la democracia colombiana en estos quince días?
La polarización extrema. No importa quién gane, el otro bando cuestionará la legitimidad del resultado. Ya hay denuncias de fraude, ataques a sedes de campaña, y una interferencia internacional sin precedentes. La confianza en las instituciones está erosionada.