Brasil registra aumento del 11% en solicitudes de asilo en 2025

Millones de personas continúan desplazadas forzosamente a nivel global, con 41,6 millones bajo condición de refugiados y 117,8 millones de desplazados totales enfrentando dificultades económicas y prolongadas crisis humanitarias.
Siete de cada diez refugiados viven en desplazamiento prolongado, a menudo durante años o décadas
La realidad de millones de personas atrapadas en crisis humanitarias sin perspectivas claras de retorno o integración.

Cada año, el 20 de junio, el mundo es invitado a contemplar una de las realidades más persistentes de nuestra era: el desplazamiento forzado de millones de seres humanos que no eligieron abandonar sus hogares. En 2025, Brasil recibió más de 75.600 solicitudes de asilo —un 11% más que el año anterior— consolidándose como uno de los principales refugios de América Latina en un planeta donde 117,8 millones de personas viven desplazadas. Que un solo país concentre tanta esperanza habla tanto de su disposición a acoger como de la profundidad de una crisis humanitaria que el mundo aún no ha sabido resolver.

  • Las solicitudes de asilo en Brasil crecieron un 11% en 2025, señal de que las crisis que expulsan a las personas de sus hogares no ceden.
  • Con 41,6 millones de refugiados activos en el mundo y 117,8 millones de desplazados totales, la escala del sufrimiento humano sigue siendo difícil de dimensionar.
  • Brasil ha avanzado en regularización migratoria, acceso a servicios públicos e inserción laboral, convirtiéndose en un destino real y no solo simbólico para quienes lo han perdido todo.
  • Sin embargo, siete de cada diez refugiados viven en desplazamiento prolongado —años o décadas— con escasas perspectivas de integración económica plena.
  • En 2025, unos 14,7 millones de desplazados lograron regresar a sus lugares de origen, un dato esperanzador que sigue siendo insuficiente frente a la magnitud del problema.

Brasil recibió más de 75.000 solicitudes de asilo en 2025, un incremento del 11% respecto al año anterior. Los datos, divulgados en el Día Mundial de los Refugiados, consolidan al país sudamericano como uno de los principales destinos de protección internacional en América Latina. Para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la cifra refleja tanto la persistencia de las crisis humanitarias globales como la capacidad brasileña de ofrecer mecanismos de acogida que realmente funcionan.

En años recientes, las autoridades brasileñas han avanzado en regularización migratoria: los solicitantes de asilo acceden a servicios públicos, pueden trabajar y ven reconocidos sus derechos fundamentales. El Comité Nacional para los Refugiados, vinculado al Ministerio de Justicia, es el órgano que analiza cada caso conforme a la ley nacional y los compromisos internacionales del país.

Pero el panorama global es mucho más sombrío. Aunque el número total de refugiados mostró una leve reducción del 3% durante el último año, aún hay 41,6 millones de personas bajo esa condición, y el total de desplazados forzosos alcanza los 117,8 millones. Lo más inquietante es que siete de cada diez refugiados viven en situaciones de desplazamiento prolongado, enfrentando dificultades económicas crónicas y perspectivas muy limitadas de integración real.

En 2025, aproximadamente 14,7 millones de desplazados lograron regresar a sus regiones de origen —incluidos 4,4 millones de refugiados—, una señal esperanzadora pero insuficiente. El aumento de solicitudes en Brasil no es una anomalía: es el reflejo de una crisis mundial que no cede, y de un país que ha decidido asumir responsabilidades que muchos otros eluden.

Brasil recibió el año pasado más de 75 mil solicitudes de asilo, un salto del 11 por ciento respecto a 2024. Los números, divulgados coincidiendo con el Día Mundial de los Refugiados, posicionan al país sudamericano como uno de los principales destinos de protección internacional en toda América Latina. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, esa cifra refleja tanto la persistencia de las crisis humanitarias globales como la capacidad del país para ofrecer mecanismos de acogida que funcionan.

La conmemoración anual del 20 de junio existe precisamente para recordar lo que millones de personas enfrentan cada día: la necesidad de abandonar sus hogares huyendo de conflictos armados, persecuciones políticas, violaciones sistemáticas de derechos humanos y otras catástrofes que no dejan opción. Brasil, en este contexto, se ha convertido en un refugio real para quienes buscan seguridad y estabilidad después de perderlo todo.

Las autoridades brasileñas y organismos internacionales han señalado en años recientes los avances concretos que el país ha logrado en materia de regularización migratoria. Los solicitantes de asilo tienen acceso a servicios públicos, pueden acceder a oportunidades de trabajo y ven reconocidos sus derechos fundamentales. El Comité Nacional para los Refugiados, vinculado al Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, es el órgano responsable de analizar cada solicitud y determinar quién obtiene la condición de refugiado conforme a la ley nacional y los compromisos internacionales que Brasil ha asumido.

Pero los números globales pintan un cuadro mucho más sombrío. Aunque el total de refugiados en el mundo mostró una ligera reducción del tres por ciento durante el último año, todavía hay 41,6 millones de personas viviendo bajo esa condición. El número total de desplazados forzosos alcanza los 117,8 millones. Esas cifras no son abstracciones: representan vidas en suspenso, familias separadas, futuros inciertos.

Lo más preocupante es que siete de cada diez refugiados viven en situaciones de desplazamiento prolongado, a menudo durante años o décadas. No se trata de crisis temporales. Estas personas enfrentan dificultades económicas crónicas y tienen perspectivas muy limitadas de integración real en las sociedades que los acogen. Durante 2025, aproximadamente 14,7 millones de desplazados lograron regresar a sus regiones o países de origen, incluidos 4,4 millones de refugiados. Esos retornos son esperanzadores, pero insuficientes frente a la magnitud del problema.

El aumento de las solicitudes en Brasil, entonces, no es una anomalía sino un reflejo de una realidad global que no muestra signos de mejorar. El país se ha posicionado como un destino viable para quienes no tienen otro lugar adonde ir, y eso dice tanto de la crisis humanitaria mundial como de la disposición brasileña de asumir responsabilidades que otros países evitan.

El incremento de las solicitudes en Brasil refleja la persistencia de los desplazamientos forzados a nivel global y la existencia de mecanismos de acogida y protección que continúan atrayendo a quienes buscan seguridad y estabilidad
— Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur)
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué Brasil específicamente? ¿Qué lo hace diferente de otros países de la región?

Model

Brasil tiene legislación que funciona. El Comité Nacional para los Refugiados realmente procesa solicitudes, y una vez que alguien es reconocido como refugiado, tiene acceso a servicios públicos y puede trabajar legalmente. Eso no es garantizado en todas partes.

Inventor

Pero 75 mil solicitudes en un año es mucho. ¿De dónde vienen esas personas?

Model

El informe no especifica los países de origen, pero sabemos que vienen de lugares donde hay conflictos armados, persecuciones políticas, violencia generalizada. Venezuela, Haití, Siria, Afganistán. Los mismos lugares que generan crisis humanitarias globales.

Inventor

El aumento del 11 por ciento año a año sugiere que la tendencia va hacia arriba. ¿Eso es sostenible?

Model

Esa es la pregunta incómoda. Brasil está haciendo más que muchos países, pero globalmente hay 117,8 millones de desplazados. Ningún país puede absorber esa magnitud. Lo que vemos es que Brasil se convierte en destino porque otros cierran puertas.

Inventor

Mencionaste que siete de cada diez refugiados viven en desplazamiento prolongado. ¿Qué significa eso en términos reales?

Model

Significa que alguien que huyó hace diez años sigue sin poder regresar a casa, sin poder reconstruir una vida normal. Trabaja en empleos precarios, sus hijos crecen en campamentos o barrios marginales, la incertidumbre es permanente.

Inventor

¿Y los 14,7 millones que lograron regresar en 2025? ¿Eso es progreso?

Model

Es algo, pero es menos del 13 por ciento del total de desplazados. Y muchos regresan a lugares que siguen siendo inestables. Es más un alivio temporal que una solución.

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