Los tambores sonaban en Atlanta: la RDC había hecho historia
En el Estadio de Atlanta, la República Democrática del Congo cerró décadas de participaciones mundialistas sin trascendencia al remontar un 0-1 adverso y vencer 3-1 a Uzbekistán, logrando por primera vez en su historia el acceso a la segunda fase de un Mundial. No fue solo un resultado deportivo: fue el momento en que un país encontró en el fútbol un espejo donde reconocerse victorioso. El miércoles 1 de julio, la selección congoleña enfrentará a Inglaterra, consciente de que ya ha cruzado el umbral que ninguna generación anterior pudo atravesar.
- Uzbekistán dominó el primer tiempo con autoridad y se adelantó gracias a un preciso disparo de Shomurodov, poniendo a la RDC contra las cuerdas desde los diez minutos.
- La selección congoleña lucía desorientada y sin ritmo, mientras su rival replegado en la segunda mitad parecía administrar con comodidad una ventaja que podría haberle dado la clasificación.
- Un penal sobre Wissa en el minuto 66 rompió el cerrojo uzbeko y desató una avalancha de energía congoleña que ya no tuvo freno.
- Fiston Mayele, recién ingresado al campo, aprovechó una duda del portero para el 2-1, y Wissa completó su doblete para sellar el histórico 3-1 definitivo.
- Con cuatro puntos y tercera posición en el Grupo K, la RDC avanza a dieciseisavos de final por primera vez, donde aguarda Inglaterra el 1 de julio.
En el Estadio de Atlanta, mientras se cerraba la fase de grupos del Mundial 2026, la República Democrática del Congo escribió una página que su fútbol nunca había conocido: una remontada que abrió por primera vez la puerta a la segunda fase. Con cuatro puntos en tercera posición del Grupo K, la RDC dejó atrás décadas de participaciones sin avanzar más allá de la fase inicial.
Uzbekistán llegó decidido a buscar el gol desde el primer minuto, y la RDC sintió ese peso. A los diez minutos, Eldor Shomurodov recibió un pase elevado, entró al área a toda velocidad y disparó de zurda con una precisión que el portero congoleño no pudo contener. En la segunda mitad, los uzbekos se replegaron para defender su ventaja, y Shomurodov rozó el larguero a los 51 minutos. Todo parecía encaminado hacia una victoria que mantendría viva su esperanza de clasificación.
Pero en el minuto 66, una falta ingenua de Khusanov dentro del área sobre Yoane Wissa cambió el curso del partido. Penal claro. Wissa lo convirtió con categoría, y con el empate llegó una explosión de energía que ya no se detendría. A los 78 minutos, Fiston Mayele, recién ingresado al campo, aprovechó una duda del portero uzbeko para anotar el 2-1. Tres minutos antes del final, Wissa completó su doblete para el 3-1 definitivo.
En Atlanta sonaban los tambores. El miércoles 1 de julio, la selección congoleña enfrentará a Inglaterra en dieciseisavos de final, un rival de otra dimensión. Pero eso sería un problema para después. Por ahora, solo había espacio para celebrar lo que nadie en el país había visto antes.
En el Estadio de Atlanta, mientras se cerraba la fase de grupos del Mundial 2026, la República Democrática del Congo escribió una página que su fútbol nunca había conocido. Ganó 3-1 a Uzbekistán el sábado, pero no fue una victoria cualquiera: fue la remontada que abrió la puerta a la segunda fase por primera vez en la historia de la selección congoleña. Con cuatro puntos acumulados en tercera posición de su grupo, la RDC dejó atrás décadas de participaciones sin lograr avanzar más allá de la fase inicial.
Uzbekistán llegó a este partido con un propósito diferente al de sus encuentros anteriores contra Colombia y Portugal, donde había sucumbido sin resistencia. Esta vez salió decidido a buscar el gol desde el primer minuto, y la RDC sintió el peso de esa presión. Los congoleños parecían fuera de lugar, incómodos sin el control del balón, sorprendidos por la intensidad del rival. A los diez minutos, Eldor Shomurodov recibió un pase elevado, entró al área a toda velocidad y disparó de zurda con una precisión que el portero congoleño no pudo contener. Uzbekistán se adelantaba con un gol que parecía anunciar una tarde complicada para la RDC.
En la segunda mitad, Uzbekistán cambió de estrategia. Se replegó, buscó defender lo que tenía y confió en los contragolpes para ampliar su ventaja. Shomurodov, su mejor jugador en la cancha, tuvo otra ocasión clara a los 51 minutos con un disparo que rozó el larguero. Todo parecía encaminado hacia una victoria uzbeka que mantendría viva su esperanza de clasificación. Pero el fútbol tiene sus propios ritmos, y la RDC comenzó a acelerar su juego, a presionar con toda la potencia de sus mejores hombres. El portero Abduvokhid Nematov respondía con las manos, como si tuviera un candado puesto, rechazando cada intento.
En el minuto 66, Abdukodir Khusanov cometió un error que cambió el curso del partido. Una falta ingenua dentro del área sobre Yoane Wissa. Penal claro, sin discusión. Wissa se acercó al punto de castigo con la seguridad de quien sabe que ese es su momento y convirtió con categoría. El empate llegaba, y con él, la explosión de energía en la RDC. Lo que vino después fue una avalancha. Ya no había cálculo, no había defensa ordenada del rival. Era todo o nada, y la RDC lo sabía.
A los 78 minutos, Fiston Mayele, quien apenas llevaba veinte minutos en el terreno de juego, aprovechó una duda del portero uzbeko y anotó el 2-1 a pura velocidad. Tres minutos antes del final, Wissa completó su doblete para el 3-1 definitivo. En Atlanta, en ese estadio donde se cerraba el Grupo K, los tambores sonaban. La fiesta había llegado a la República Democrática del Congo. El miércoles 1 de julio, la selección congoleña enfrentaría a Inglaterra en dieciseisavos de final, un rival de otra dimensión, pero eso ya era un problema para después. Por ahora, solo había espacio para celebrar lo que nadie en el país había visto antes: una selección congoleña avanzando en una Copa del Mundo.
Citações Notáveis
Yoane Wissa cobró el penal con categoría para igualar el partido en el minuto 66, iniciando la remontada— Narración del partido
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Cómo se explica que una selección que estaba perdiendo 1-0 logre remontar así en los últimos 25 minutos?
Uzbekistán cometió el error de creer que el partido estaba ganado. Se replegó demasiado, confió en los contragolpes, y eso le permitió a la RDC recuperar el control. Pero lo más importante fue el penal. Ese penal fue el quiebre psicológico que necesitaban.
¿Qué significa esto para el fútbol congoleño en términos históricos?
Es el primer triunfo en un Mundial para la RDC, y además los clasificó a segunda fase. Eso no es solo un resultado: es la prueba de que pueden competir al más alto nivel. Generaciones de jugadores congoleños nunca lo habían logrado.
Uzbekistán jugó bien en el primer tiempo. ¿Qué salió mal en la segunda mitad?
No fue que saliera mal. Fue que la RDC despertó. Uzbekistán no tenía la calidad para sostener una ventaja contra un equipo que presiona como lo hace la RDC. Cuando la presión llegó, no tuvieron respuestas.
¿Qué esperar ahora contra Inglaterra?
Eso es otra historia completamente diferente. Pero al menos la RDC llega sin presión, con la confianza de haber hecho historia. Inglaterra es un rival de otro nivel, pero ya ganaron lo que querían ganar.