La historia de la gente común, la que vivía en casas ordinarias, finalmente empieza a contar
En los márgenes de los registros fiscales del siglo XVIII, donde los funcionarios reales anotaban muros y habitaciones sin imaginar que estaban preservando la memoria de los humildes, dos historiadores granadinos han encontrado un archivo inesperado de la vida cotidiana. El libro coordinado por Margarita Birriel Salcedo y Raúl Ruiz Álvarez transforma el Catastro de Ensenada de 1749 en un mapa arquitectónico y humano de seis municipios de la provincia de Granada, rescatando del olvido casi tres siglos de historia doméstica. Lo que nació como burocracia fiscal se revela ahora como una de las fuentes más íntimas que conservamos sobre cómo vivía la gente común en la España moderna.
- Durante casi trescientos años, los datos estructurales de miles de viviendas granadinas permanecieron enterrados en archivos que nadie pensó en leer como historia arquitectónica.
- La historiografía tradicional había privilegiado reyes, conquistas y artistas, dejando en la sombra la vida material de quienes construyeron y habitaron el territorio.
- El equipo del máster Eurame convirtió registros tributarios en 'arqueología documental', extrayendo de cada anotación fiscal el tamaño, la estructura y la ocupación social del espacio doméstico.
- El estudio abarca municipios como Agrón, Cijuela, Puerto Lope, Purchil y Alamedilla, ofreciendo por primera vez un retrato físico y social de su arquitectura popular del siglo XVIII.
- El método abre una pregunta que resuena más allá de Granada: ¿cuántas otras historias silenciadas aguardan en archivos fiscales de otras regiones y épocas, esperando a alguien que sepa leerlas?
Hace casi trescientos años, un funcionario real anotó en un catastro detalles que nadie volvería a consultar durante siglos: el grosor de unos muros en Agrón, el número de habitaciones de una casa en Rubite. Esos registros dormían en los archivos, ignorados por una historiografía que prefería las grandes narrativas. Ahora, dos investigadores de la Universidad de Granada los han devuelto a la vida.
El libro Las casas de la provincia de Granada en el Catastro de Ensenada, coordinado por Margarita Birriel Salcedo y Raúl Ruiz Álvarez, parte de la encuesta fiscal que el Marqués de Ensenada impulsó en 1749 bajo el reinado de Fernando VI. Lo que sus autores han hecho es sumergirse en esos registros para extraer no solo cifras, sino la identidad arquitectónica y social de municipios como Agrón, Cijuela, Puerto Lope, Purchil y Alamedilla.
El proyecto nació dentro del máster Eurame, donde investigación y docencia se entrelazan. Sus coordinadores lo definen como 'arqueología documental': una excavación en el papel que busca patrones sobre cómo estaban construidas las casas, quién las poseía y cómo se distribuía el espacio. El alumnado no solo aprendió historia, sino que la produjo, aplicando métodos rigurosos a fuentes que nadie había explorado de esa manera.
La trascendencia del trabajo va más allá de lo local. Si los registros fiscales de mediados del siglo XVIII pueden revelar la arquitectura doméstica de la Granada profunda, la pregunta que queda abierta es cuántas otras regiones y períodos guardan historias similares, esperando a alguien dispuesto a leer entre líneas lo que la burocracia dejó escrito sin saberlo.
Hace casi trescientos años, un funcionario real anotó en un registro que la casa de alguien en Agrón tenía muros de cierto grosor, o que una vivienda en Rubite contaba con un número específico de habitaciones. Esos detalles desaparecieron en el polvo de los archivos, ignorados por una tradición historiográfica que prefería contar historias de conquistas, reyes y artistas. Ahora, dos historiadores de la Universidad de Granada han rescatado esa información olvidada y la han convertido en algo nuevo: un mapa físico y humano de cómo vivía la gente común en la provincia hace tres siglos.
El libro Las casas de la provincia de Granada en el Catastro de Ensenada, coordinado por Margarita Birriel Salcedo y Raúl Ruiz Álvarez, nace de una idea ambiciosa. En 1749, bajo el reinado de Fernando VI, el Marqués de Ensenada puso en marcha una encuesta fiscal colosal que documentaba propiedades en toda España. Granada no fue excepción. Lo que Birriel y Ruiz han hecho es sumergirse en esos registros catastales y extraer de ellos no solo números, sino la esencia arquitectónica y social de municipios como Agrón, Cijuela, Puerto Lope, Purchil y Alamedilla.
El proyecto surgió dentro del máster Eurame de la Universidad de Granada, donde la investigación y la docencia convergen. No se trata simplemente de compilar datos estadísticos en una tabla. Los coordinadores lo llaman "arqueología documental": un trabajo de excavación en el papel, buscando patrones en la documentación que revelen cómo estaban construidas las casas, cuántas habitaciones tenían, qué tamaño ocupaban, quién las poseía y cómo se distribuía el espacio dentro de ellas. Cada detalle cuenta una historia sobre la vida cotidiana, sobre la economía local, sobre las prioridades de quienes vivían allí.
Lo que hace singular este enfoque es que transforma registros fiscales —documentos que nacieron de la necesidad administrativa de cobrar impuestos— en fuentes de conocimiento histórico profundo. El alumnado del máster ha aplicado métodos rigurosos de investigación histórica para analizar características estructurales y funcionales de las viviendas, aspectos de propiedad y ocupación del espacio que permanecían invisibles en la historiografía tradicional. Es un ejercicio que combina teoría y práctica, permitiendo que los estudiantes no solo aprendan historia, sino que la hagan.
La importancia de este trabajo trasciende lo local. Abre una puerta metodológica para otros investigadores: si los registros fiscales de 1750 pueden revelar la arquitectura doméstica de Granada, ¿qué otras regiones y períodos podrían estudiarse de la misma manera? ¿Qué otras historias silenciadas esperan en los archivos, esperando a alguien que sepa leerlas? El libro no es solo un documento sobre casas antiguas. Es una demostración de que la historia social y arquitectónica puede reconstruirse desde fuentes que nadie había pensado en explorar de esa forma.
Citas Notables
Es un ejercicio de arqueología documental que busca extraer la esencia física y social de municipios granadinos del siglo XVIII— Margarita Birriel Salcedo y Raúl Ruiz Álvarez, coordinadores del estudio
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué un historiador miraría un registro fiscal de hace trescientos años y vería algo que otros no vieron?
Porque la mayoría de la gente busca en los archivos lo que ya sabe que debería estar allí. Un registro fiscal parece un documento administrativo muerto. Pero si lo lees como un historiador que quiere saber cómo vivía la gente real, de repente ves casas, familias, economías locales.
¿Qué información específica sobre las casas granadinas se había perdido hasta ahora?
El grosor de los muros, el número de habitaciones, cómo se distribuía el espacio interior. Detalles que no aparecen en crónicas o en relatos de reyes. Pero que dicen muchísimo sobre quién tenía dinero, cómo vivía la gente, qué importancia daban a la privacidad o al trabajo dentro de la casa.
¿Cómo conviertes datos fiscales en "arqueología documental"?
No es magia. Es paciencia. Lees cada entrada, extraes los datos estructurales, los organizas, los comparas. Empiezas a ver patrones. Una casa grande aquí, muchas casas pequeñas allá. Eso te cuenta una historia sobre la desigualdad, sobre la economía, sobre la vida.
¿Por qué importa que estudiantes de máster hagan este trabajo?
Porque no es solo aprender historia. Es hacer historia. Están desarrollando métodos que pueden aplicarse a otros lugares, otros períodos. Están demostrando que las fuentes que ignoramos a menudo contienen las respuestas que buscamos.
¿Qué viene después de este libro?
Otros investigadores verán que esto funciona. Probablemente habrá más estudios sobre otras regiones, otros catastros. La metodología es replicable. Y eso significa que la historia de la gente común, la que vivía en casas ordinarias, finalmente empieza a contar.