La ciencia cuestiona la efectividad de vitaminas y suplementos en personas sanas

La ilusión de píldoras mágicas que nos mantengan sanos
El doctor Linder explica por qué los pacientes gastan dinero en suplementos que no previenen enfermedades.

Cada generación busca atajos hacia la salud, y la nuestra los ha encontrado en frascos de vitaminas. Sin embargo, investigadores de la Universidad Northwestern, tras revisar 84 estudios científicos, concluyen que los suplementos vitamínicos no previenen enfermedades cardiovasculares ni cáncer en adultos sanos, cuestionando así el destino de los 50.000 millones de dólares que los estadounidenses invirtieron en estos productos solo en 2021. La ciencia, una vez más, señala hacia lo antiguo y lo sencillo: la mesa, no la farmacia.

  • Los estadounidenses gastan 50.000 millones de dólares anuales en suplementos vitamínicos sin que la evidencia científica respalde su efectividad en personas sanas.
  • Una revisión sistemática de 84 estudios publicada en JAMA concluye que ni las multivitaminas ni los suplementos individuales previenen enfermedades cardiovasculares o cáncer en adultos no embarazados.
  • Algunos suplementos no son solo inútiles: el betacaroteno puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón y la vitamina E no ofrece beneficio neto demostrable.
  • Los médicos expresan frustración ante pacientes que buscan 'píldoras mágicas', mientras la ciencia señala que comer bien y hacer ejercicio siguen siendo las únicas estrategias respaldadas por evidencia.
  • La única excepción reconocida es la suplementación en mujeres embarazadas, donde el ácido fólico sí resulta esencial para el desarrollo fetal saludable.

Cada año, millones de personas abren frascos de vitaminas convencidas de que compensan lo que su dieta no les da. En 2021, los estadounidenses destinaron 50.000 millones de dólares a suplementos dietéticos. Un nuevo análisis científico sugiere que gran parte de ese dinero se gasta en vano.

Investigadores de la Universidad Northwestern revisaron 84 estudios sobre la efectividad de estos productos y publicaron sus conclusiones en la revista JAMA: no existe evidencia suficiente de que las multivitaminas o los suplementos individuales prevengan enfermedades cardiovasculares o cáncer en adultos sanos. El doctor Jeffrey Linder, jefe de medicina interna general en la Facultad de Medicina Feinberg, señaló que los pacientes llegan constantemente buscando una serie de píldoras mágicas, cuando deberían enfocarse en prácticas con respaldo real: alimentarse bien y moverse.

Algunos suplementos, además, conllevan riesgos concretos. El betacaroteno puede elevar el riesgo de cáncer de pulmón, y la vitamina E no demuestra beneficio neto en mortalidad ni en enfermedades crónicas. Estas advertencias contradicen la creencia popular de que más vitaminas siempre es mejor.

La alternativa que proponen los expertos es tan antigua como evidente: frutas y verduras. Su eficacia no reside en una vitamina aislada, sino en la combinación de fitoquímicos, fibra y nutrientes que actúan en conjunto. Lo que la naturaleza ofrece de forma integrada parece superar lo que la industria empaqueta en cápsulas.

Hay una excepción clara: las mujeres embarazadas o que planean estarlo sí necesitan suplementos específicos, como el ácido fólico, cuya importancia para el desarrollo fetal está bien documentada. Para el resto, la ciencia sugiere que el dinero de los suplementos rendiría más en una canasta del mercado local.

Cada año, millones de personas abren frascos de píldoras y polvos con la esperanza de que esos suplementos las mantendrán sanas. En 2021, los estadounidenses invirtieron 50.000 millones de dólares en vitaminas y complementos dietéticos, convencidos de que compensaban lo que sus dietas no proporcionaban. Pero un análisis riguroso de la investigación científica sugiere que ese dinero podría estar yendo a la basura.

Investigadores de la Universidad Northwestern revisaron sistemáticamente 84 estudios sobre la efectividad de estos productos. Su conclusión, publicada en un editorial de la revista JAMA, fue directa: no existe evidencia suficiente de que las multivitaminas, los suplementos combinados o los suplementos individuales prevengan enfermedades cardiovasculares o cáncer en adultos sanos. Los expertos fueron claros en señalar que se trata de un gasto económico innecesario para la mayoría de la población.

El doctor Jeffrey Linder, jefe de medicina interna general en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, expresó la frustración que muchos médicos sienten ante esta realidad. Los pacientes llegan constantemente preguntando qué suplementos deberían tomar, gastando dinero mientras persiguen la ilusión de que existe una serie de píldoras mágicas capaces de mantenerlos sanos. Linder enfatizó que todos deberíamos enfocarnos en prácticas respaldadas por evidencia: comer bien y hacer ejercicio. Si los suplementos realmente funcionaran, argumentó, ya habría abundante evidencia científica demostrándolo.

Los investigadores fueron específicos sobre ciertos productos que deberían evitarse. Los suplementos de betacaroteno pueden aumentar el riesgo de cáncer de pulmón, mientras que los suplementos de vitamina E no ofrecen ningún beneficio neto en la reducción de la mortalidad, las enfermedades cardiovasculares o el cáncer. Estas advertencias contrastan con la creencia generalizada de que más vitaminas siempre es mejor.

La alternativa que los expertos recomiendan es sorprendentemente simple: frutas y verduras. El consumo de estos alimentos está comprobado que reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer, no porque contengan vitaminas aisladas, sino porque ofrecen un conjunto complejo de vitaminas, fitoquímicos, fibra y otros nutrientes que trabajan juntos para beneficiar la salud. Lo que la naturaleza proporciona en forma integrada parece ser más efectivo que lo que la industria de suplementos ofrece en forma de píldora.

Hay una excepción importante a estas conclusiones. Las mujeres embarazadas o que planean quedarse embarazadas sí necesitan suplementos específicos. El ácido fólico, por ejemplo, es esencial para apoyar el desarrollo saludable del feto, y en estos casos la suplementación es tanto recomendada como necesaria. Pero para el adulto promedio que busca mantenerse saludable, la ciencia sugiere que el dinero gastado en botellas de vitaminas sería mejor invertido en una canasta de frutas y verduras del mercado local.

Los pacientes desperdician dinero pensando que debe haber píldoras mágicas que los mantengan sanos, cuando deberíamos seguir prácticas basadas en evidencia: comer sano y hacer ejercicio.
— Doctor Jeffrey Linder, Universidad Northwestern
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué la gente sigue comprando suplementos si la ciencia dice que no funcionan?

Model

Porque vivimos en una cultura que busca soluciones rápidas. Es más fácil tomar una píldora que cambiar hábitos de comida y ejercicio. Además, la industria de suplementos es enorme y tiene recursos para convencer a la gente.

Inventor

Pero ¿no hay algún beneficio? ¿Algo que justifique el gasto?

Model

Para personas sanas, no. La evidencia es clara después de revisar 84 estudios. Lo que sí funciona es lo aburrido: comer verduras, frutas, moverse. No hay magia en una píldora.

Inventor

¿Entonces todos los suplementos son inútiles?

Model

No todos. Las mujeres embarazadas necesitan ácido fólico, por ejemplo. Pero para el adulto promedio que come razonablemente bien, los suplementos no previenen enfermedades cardiovasculares ni cáncer.

Inventor

¿Qué pasa con la gente que tiene deficiencias reales?

Model

Ese es un caso diferente. Si un análisis de sangre muestra que tienes una deficiencia específica, entonces sí, un suplemento dirigido tiene sentido. Pero tomar multivitaminas "por si acaso" es desperdicio.

Inventor

¿Cambió algo después de este estudio?

Model

Cambió la conversación. Ahora hay directrices claras. Pero cambiar lo que la gente compra es más lento. Las creencias sobre la salud son difíciles de mover.

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