Putin acusa a Ucrania de atacar su residencia; Zelenski lo desmiente

Una táctica típica rusa: acusar al otro de lo que tú haces
La respuesta ucraniana a las acusaciones rusas sobre el ataque con drones a la residencia presidencial.

En el umbral de unas negociaciones de paz frágiles, Vladimir Putin comunicó a Donald Trump que drones ucranianos habrían atacado su residencia presidencial de Valdái, en la región de Nóvgorod, amenazando con revisar la postura rusa en las conversaciones. Desde Kyiv, Zelenski y su cancillería rechazaron las acusaciones como una fabricación destinada a justificar la propia ofensiva rusa. El episodio revela cuán delgada es la línea entre el hecho y el relato en tiempos de guerra, y cuánto puede una acusación —verdadera o no— alterar el curso de la diplomacia.

  • Putin interrumpió el impulso diplomático al informar a Trump de un supuesto ataque con 91 drones ucranianos contra su residencia de Valdái, convirtiendo una llamada sobre paz en una advertencia de endurecimiento ruso.
  • Lavrov salió antes que Putin a denunciar públicamente el ataque, calificándolo de terrorismo de Estado y anunciando que Rusia reconsideraría sus posiciones negociadoras, aunque sin abandonar las conversaciones con Washington.
  • Zelenski desmintió categóricamente las acusaciones y su canciller Sibiha señaló que acusar al adversario de lo que uno mismo hace o planea hacer es una táctica rusa característica.
  • Las acusaciones cruzadas llegaron justo cuando EE.UU. intentaba mantener vivo un proceso de paz tras la reunión Trump-Zelenski en Mar-a-Lago, erosionando la confianza mínima que toda negociación requiere.
  • El ciclo de negaciones y contraacusaciones deja el proceso diplomático en un punto de mayor fragilidad, con cada parte reclamando la verdad y ninguna dispuesta a ceder el relato.

El lunes, mientras los asesores de Trump informaban al Kremlin sobre las conversaciones de paz del fin de semana, Putin aprovechó la llamada para lanzar una acusación que cambió el tono de todo: drones ucranianos habrían intentado atacar su residencia presidencial en la región de Nóvgorod durante la noche del 28 al 29 de diciembre. La amenaza implícita era clara: Rusia revisaría su posición negociadora.

Fue Serguéi Lavrov quien tomó la delantera pública. El canciller ruso afirmó que Ucrania lanzó 91 drones de largo alcance contra la residencia conocida como Valdái, todos interceptados sin víctimas ni daños. Calificó los hechos de terrorismo de Estado, aunque aclaró que Moscú no abandonaría las negociaciones con Washington. La residencia atacada, según Rusia, tiene un peso histórico notable: fue utilizada por Stalin, Jrushov y Yeltsin, y forma parte del conjunto de residencias oficiales del poder ruso.

Desde Kyiv, la respuesta fue inmediata. Zelenski rechazó las acusaciones como mentiras, y el canciller Andrii Sibiha fue más preciso: acusar al adversario de exactamente lo que uno mismo hace o planea hacer, escribió en redes sociales, es una táctica rusa de manual. El ministerio ucraniano pidió a los líderes mundiales que condenaran lo que llamó manipulaciones del Kremlin.

El episodio llegó en el peor momento posible para la diplomacia. Trump acababa de recibir a Zelenski en Mar-a-Lago el domingo, intentando mantener vivo un proceso de paz que ya era frágil. La llamada de Putin, con su advertencia de revisar posiciones, fue una señal de que cualquier avance enfrentaría obstáculos crecientes. Con cada parte negando lo que la otra afirma y acusándola de las mismas tácticas, el espacio para la confianza —condición indispensable de toda negociación— se estrecha peligrosamente.

El lunes, mientras Donald Trump y sus asesores informaban al Kremlin sobre las conversaciones de paz que habían mantenido con Ucrania el fin de semana anterior, Vladimir Putin aprovechó la llamada para comunicar algo que cambiaría el tono de las negociaciones: según él, drones ucranianos habían intentado atacar una de sus residencias presidenciales en la región de Nóvgorod durante la noche del 28 al 29 de diciembre. La acusación llegó con una amenaza implícita: Rusia revisaría su posición negociadora en respuesta.

Antes de que Putin hablara directamente con Trump, fue Serguéi Lavrov, el ministro de Exteriores ruso, quien salió a denunciar públicamente el ataque. Lavrov afirmó que Ucrania había lanzado 91 drones de largo alcance contra la residencia, que identificó como Dolguie Borodí, conocida también como Valdái por su proximidad a esa ciudad en el noroeste de Rusia. Según su versión, todas las aeronaves no tripuladas fueron interceptadas por los sistemas de defensa aérea rusos, sin que se reportaran víctimas ni daños significativos. En su declaración a la prensa rusa, Lavrov fue más allá de la acusación táctica: calificó las acciones ucranianas como terrorismo de Estado, aunque aclaró que Rusia no tenía intención de abandonar las negociaciones con Estados Unidos. Lo que sí haría, advirtió, era reconsiderar sus posiciones negociadoras.

La residencia en cuestión tiene un peso histórico considerable en Rusia. Valdái ha servido como lugar de descanso para los máximos líderes del país durante décadas. Stalin la utilizó, como también lo hicieron Nikita Jrushov durante la era soviética y Boris Yeltsin después. Forma parte de un conjunto de residencias presidenciales oficiales que incluyen el propio Kremlin, Novo-Ogariovo en las afueras de Moscú, Bocharov Ruchéi en Sochi, y el Palacio de Constantino cerca de San Petersburgo.

Desde Kyiv, la respuesta fue inmediata y categórica. Volodímir Zelenski rechazó las acusaciones como falsedades. El ministerio de Exteriores ucraniano fue más específico en su crítica, acusando a Rusia de buscar justificaciones falsas para continuar sus ataques contra Ucrania. Andrii Sibiha, el canciller ucraniano, publicó un mensaje en redes sociales que resumía la posición de su gobierno: una táctica típicamente rusa, escribió, es acusar a la otra parte de exactamente aquello que uno está haciendo o planeando hacer. El ministerio pidió a los líderes mundiales que condenaran lo que calificó como manipulaciones rusas.

Lo que ocurría en paralelo era que Trump, quien había recibido a Zelenski en su residencia de Mar-a-Lago en Florida el domingo, intentaba mantener vivo un proceso de negociación que parecía frágil desde el inicio. Las acusaciones cruzadas —la afirmación rusa sobre el ataque con drones y la negación ucraniana acompañada de contraacusaciones— llegaban justo cuando Estados Unidos trataba de avanzar en conversaciones de paz. La llamada de Putin a Trump, en la que el líder ruso comunicaba su intención de revisar las posiciones negociadoras rusas, era una señal clara de que cualquier progreso diplomático enfrentaría obstáculos crecientes. El ciclo de acusaciones mutuas, cada lado negando lo que el otro afirmaba y a su vez acusando al contrario de las mismas tácticas, dejaba poco espacio para la confianza que suele ser necesaria en negociaciones de paz.

No tenemos intención de retirarnos del proceso de negociación con Estados Unidos. Sin embargo, dada la degeneración final del régimen criminal de Kyiv, que ha virado hacia una política de terrorismo de Estado, las posiciones negociadoras de Rusia se van a revisar
— Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores ruso
Una táctica típica rusa: acusar a la otra parte de lo que tú estás haciendo o planeando
— Andrii Sibiha, ministro de Exteriores ucraniano
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué Putin elegiría este momento, justo cuando Trump estaba intentando mediar, para hacer esta acusación?

Model

Porque el timing es parte del mensaje. Si Rusia quería señalar que las negociaciones se vuelven más difíciles, hacerlo durante una llamada con Trump amplifica el impacto. Es una forma de decir: mira lo que está pasando, esto cambia nuestras condiciones.

Inventor

¿Crees que realmente ocurrió el ataque con drones?

Model

Eso es lo que nadie puede verificar desde afuera. Rusia dice que pasó, Ucrania lo niega. Lo importante es que ambos lados tienen incentivos para hacer estas acusaciones, independientemente de si ocurrió o no.

Inventor

¿Qué significa que Rusia "revise su posición negociadora"?

Model

Significa que van a pedir más en las negociaciones, o van a endurecerse en sus demandas. Es una forma de decir: si Ucrania sigue atacando, nosotros no vamos a ser flexibles en lo que pedimos.

Inventor

¿Por qué Zelenski niega algo que podría ser cierto?

Model

Porque admitirlo sería reconocer que está atacando objetivos rusos de alto valor, lo que podría justificar una escalada rusa. Es más seguro negar y contraatacar con acusaciones propias.

Inventor

¿Qué pasa con Trump en el medio de todo esto?

Model

Trump está en una posición incómoda. Acaba de hablar con Zelenski, ahora Putin le está diciendo que las cosas se complican. Ambos lados lo están usando para enviar mensajes al otro.

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