El océano crece simplemente porque el agua es más cálida
El océano no espera: un estudio publicado en Nature Climate Change advierte que ciudades emblemáticas de América Latina —Punta del Este, Río de Janeiro, Buenos Aires— podrían quedar sumergidas para el año 2100 si el nivel del mar sube entre 0,6 y 2,1 metros, tal como proyectan los modelos climáticos actuales. Detrás de esa cifra no hay abstracción, sino el peso acumulado de glaciares derretidos, océanos más cálidos y décadas de decisiones postergadas. La región ya siente la aceleración: el Caribe sube más rápido que el promedio mundial, y lo que hoy parece una advertencia distante es, en realidad, un proceso en curso. La pregunta que queda no es si el agua subirá, sino si las sociedades latinoamericanas actuarán antes de que el margen para hacerlo desaparezca.
- El nivel del mar en el Caribe ya crece a 3,6 mm por año —por encima del promedio global—, señal de que la amenaza no es futura sino presente.
- Ciudades como Barranquilla, Porto Alegre y sectores de Buenos Aires enfrentan una vulnerabilidad concreta: millones de hogares, empleos e infraestructuras en riesgo de inundación permanente.
- El derretimiento de glaciares y la expansión térmica del océano actúan en simultáneo, acelerando un proceso que los gobiernos de la región aún no han abordado con la urgencia necesaria.
- Los países latinoamericanos cuyas economías dependen del turismo costero, la pesca y el comercio marítimo podrían ver desestabilizarse sus bases productivas antes de que termine el siglo.
- Científicos, organismos internacionales y estudios como el de Nature Climate Change coinciden: el tiempo para planificar infraestructura resiliente y reubicar poblaciones se acorta con cada año que pasa.
Los glaciares se derriten y el océano se expande. Según un estudio publicado en Nature Climate Change y análisis de Climate Central, varias de las ciudades más emblemáticas de América Latina podrían estar bajo el agua para el año 2100. Punta del Este, Río de Janeiro, Porto Alegre, Barranquilla, Maracaibo y sectores de Buenos Aires y Entre Ríos figuran en esa lista. El aumento proyectado del nivel del mar oscila entre 0,6 y 2,1 metros durante este siglo —una diferencia que separa una playa de un puerto sumergido.
La causa tiene dos motores: el derretimiento de las capas de hielo polar y los glaciares de montaña, y la expansión térmica del agua al calentarse. A esto se suman el mal manejo histórico de cuerpos de agua y la extracción de acuíferos subterráneos. El resultado ya es medible: entre 1993 y 2020, el nivel del mar en el Caribe creció a 3,6 mm anuales, por encima del promedio mundial de 3,3 mm. América Latina sube más rápido que el resto del planeta.
Las consecuencias humanas son enormes. Cuando el agua avanza, no solo desaparecen las playas: se pierden hogares, empleos e infraestructura. Economías enteras que dependen del turismo, la pesca y el comercio marítimo quedan expuestas. Barranquilla ya sufre inundaciones frecuentes; un mar más alto agravará esa fragilidad. Ciudades construidas junto al agua, como Río de Janeiro y Porto Alegre, no tienen hacia dónde retroceder.
La advertencia está sobre la mesa. Los gobiernos saben lo que se aproxima. Lo que aún no está claro es si invertirán en infraestructura resiliente, planificarán la reubicación de poblaciones y ajustarán su relación con el medio ambiente. El siglo XXI ya está en marcha, y el margen para actuar se estrecha.
Los glaciares se derriten. El agua se calienta y se expande. El océano sube. Para el año 2100, según un estudio publicado en Nature Climate Change y análisis de Climate Central, varias de las ciudades más emblemáticas de América Latina podrían estar bajo el agua.
Punta del Este figura en esa lista. También Río de Janeiro, Porto Alegre, Barranquilla, Maracaibo. En Argentina, sectores de Entre Ríos y Buenos Aires enfrentarían la misma amenaza. El aumento proyectado del nivel del mar oscila entre 0,6 y 2,1 metros durante este siglo. No es una cifra abstracta. Es la diferencia entre una playa y un puerto sumergido, entre una ciudad costera y un espacio inhabitable.
La causa es conocida: el calentamiento global derrite las capas de hielo polar y los glaciares de montaña, liberando agua hacia los océanos. Pero hay otro mecanismo menos visible. Cuando el agua se calienta, se expande. Su volumen aumenta. La Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos lo explica así: el océano crece simplemente porque el agua es más cálida. A esto se suma el mal manejo histórico de océanos, mares y lagos, y la extracción de agua de acuíferos subterráneos, que contribuyen al fenómeno.
La región ya está experimentando esto. El Caribe no espera al 2100. Entre 1993 y 2020, el nivel del mar en esa zona creció a un ritmo de 3,6 milímetros anuales, según la Organización Meteorológica Mundial. El promedio mundial es de 3,3 milímetros por año. América Latina y el Caribe están subiendo más rápido que el resto del planeta. Es una aceleración que los científicos ya están documentando, no una predicción lejana.
Las consecuencias humanas son masivas. Millones de personas viven en estas ciudades costeras. Cuando el agua sube, no solo desaparecen las playas. Se pierden hogares, empleos, infraestructura. La economía de países enteros que dependen del turismo, la pesca y el comercio marítimo se tambalea. Barranquilla ya sufre inundaciones frecuentes por la desembocadura del río Magdalena; un aumento del nivel del mar agravará esa vulnerabilidad. Ciudades como Río de Janeiro y Porto Alegre, construidas junto al agua, no tienen dónde retroceder.
La advertencia está sobre la mesa. Los gobiernos de la región saben lo que se aproxima. La pregunta ahora es si tomarán medidas: si las empresas y las comunidades ajustarán su relación con el medio ambiente, si se invertirá en infraestructura resiliente, si se planificará la reubicación de poblaciones. El tiempo no es infinito. El siglo XXI ya está en marcha.
Citas Notables
El volumen del océano se expande a medida que el agua se calienta— Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos
El nivel del mar en el Caribe aumentó en un promedio de 3,6 milímetros anuales entre 1993 y 2020, un ritmo superior al promedio mundial— Organización Meteorológica Mundial
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Punta del Este específicamente? ¿Qué la hace tan vulnerable?
Está en la costa. Cuando el nivel del mar sube, las ciudades costeras son las primeras en desaparecer. No hay terreno más alto adonde ir. Es geografía pura.
Pero el aumento es gradual, ¿no? Entre 0,6 y 2,1 metros. ¿No hay tiempo para adaptarse?
Depende de cómo lo mires. Setenta y cuatro años suena lejano. Pero los cambios ya están ocurriendo. El Caribe sube 3,6 milímetros al año. Eso es más rápido que el promedio mundial. La aceleración es lo preocupante.
¿Qué pasa con la gente que vive allí ahora? ¿Se irán antes de 2100?
Algunos sí. Pero muchos no tienen adónde ir. Punta del Este es un destino turístico, una zona de inversión. Las personas que trabajan allí, que tienen negocios, que construyeron sus vidas allí, no desaparecerán voluntariamente. Cuando el agua llegue, será un desastre.
¿Y Argentina? Mencionaste Entre Ríos y Buenos Aires.
Buenos Aires es el puerto más importante del país. Si sube el nivel del mar, afecta el comercio, la infraestructura, millones de personas. No es solo Punta del Este. Es toda la región.
¿Qué deberían estar haciendo los gobiernos ahora?
Planificar. Invertir en defensas costeras, en reubicación ordenada, en economías alternativas. Pero eso requiere dinero, voluntad política y aceptar que el mundo que conocemos está cambiando. Muchos gobiernos aún no lo han hecho.