¿Pueden los animales predecir terremotos? La ciencia aún busca respuestas concluyentes

Existe una señal física que estos animales perciben, aún no identificada
Los hallazgos del Instituto Max Planck sugieren que los animales detectan algo real, pero la ciencia aún no sabe qué es.

Desde tiempos antiguos, la humanidad ha buscado en el comportamiento animal un presagio de la furia de la tierra. Hoy, la ciencia recoge esa intuición milenaria y la somete al rigor del método: estudios en Italia, Japón y Taiwán sugieren que vacas, perros y peces eléctricos podrían percibir señales físicas previas a los sismos, aunque la evidencia aún no alcanza para convertir esa sensibilidad en predicción confiable. El debate no es si los animales sienten algo que nosotros ignoramos, sino si podemos aprender a escucharlos con la precisión que la ciencia exige.

  • Cada vez que un perro ladra sin causa aparente antes de un temblor, millones de personas en zonas sísmicas se preguntan si están ignorando una advertencia vital.
  • El sesgo de confirmación amenaza con contaminar décadas de testimonios: los dueños de mascotas tienden a recordar solo las señales que, en retrospectiva, parecen haber anunciado el desastre.
  • Investigadores del Instituto Max Planck registraron aumentos reales de actividad en vacas, ovejas y perros horas antes de terremotos menores, abriendo una ventana científica que antes era solo folclore.
  • Pese a los indicios, ningún equipo ha logrado construir un patrón lo suficientemente consistente como para diseñar un sistema de alerta temprana basado exclusivamente en el comportamiento animal.
  • La ciencia avanza hacia el monitoreo continuo con tecnología de rastreo animal, apostando a que la combinación de datos biológicos y sensores geológicos podría, algún día, salvar vidas.

Cuando un perro ladra sin razón visible o una serpiente abandona su madriguera de madrugada, quienes viven en zonas sísmicas se preguntan si esos animales perciben algo que los humanos no podemos. Durante siglos, culturas de todo el mundo han reportado comportamientos extraños antes de que la tierra tiemble. La pregunta que incomoda a los científicos es otra: ¿estamos leyendo señales reales, o simplemente vemos patrones donde queremos verlos?

El caso más célebre ocurrió en Haicheng, China, en 1975. Las autoridades notaron actividad sísmica inusual y recibieron reportes de comportamientos anómalos en animales, lo que motivó una evacuación masiva. Horas después, un terremoto de magnitud 7.3 sacudió la región. El momento pareció validar el folclore milenario, aunque la decisión también se apoyó en datos geológicos medibles, no solo en los animales.

Las hipótesis científicas apuntan a que ciertas especies podrían detectar ondas sísmicas tempranas, cambios electromagnéticos, microvibraciones o la liberación de gases como el radón. En 2020, Martin Wikelski del Instituto Max Planck colocó sensores en vacas, ovejas y perros en una granja italiana y observó aumentos significativos de actividad horas antes de pequeños terremotos. En Japón, investigadores documentaron que unas lochas —peces eléctricos— emitieron descargas anómalas días antes del terremoto de Tōhoku de 2011.

Las mascotas también han sido estudiadas. El psicólogo Stanley Coren analizó testimonios de más de 200 dueños de perros y encontró señales de ansiedad horas antes de ciertos sismos. Tras el terremoto de Kobe en 1995, el 60% de los dueños encuestados reportó comportamientos inusuales previos al evento. Sin embargo, estos estudios retrospectivos enfrentan un problema serio: una vez ocurrido el desastre, la memoria tiende a magnificar las señales que ahora parecen relevantes.

En Taiwán, intentos de correlacionar el comportamiento de perros y gatos con la llegada de sismos arrojaron algunas coincidencias, pero ningún patrón lo bastante sólido para construir un sistema predictivo. La ciencia no descarta la sensibilidad animal, pero exige investigaciones sistemáticas y monitoreo constante antes de elevar estas observaciones a evidencia confiable. Por ahora, los animales podrían ser una capa adicional de atención, nunca un reemplazo de los sistemas de alerta oficiales.

Cuando un perro comienza a ladrar sin motivo aparente, o una serpiente abandona su madriguera en medio de la noche, muchas personas en zonas sísmicas se preguntan si estos animales están detectando algo que los humanos no podemos percibir. Durante siglos, culturas de todo el mundo han reportado comportamientos extraños en animales antes de que la tierra tiemble. Pero la pregunta que persigue a los científicos es más incómoda: ¿realmente pueden los animales predecir terremotos, o simplemente estamos viendo patrones donde queremos verlos?

La historia más célebre ocurrió en Haicheng, China, en 1975. Las autoridades locales notaron un aumento en la actividad sísmica y recibieron reportes de comportamientos anómalos en animales. Basándose en estas señales junto con datos geológicos, ordenaron la evacuación masiva de la ciudad. Horas después, un terremoto de magnitud 7.3 sacudió la región. Fue un momento que parecía validar lo que el folclore había susurrado durante milenios: los animales sabían. Sin embargo, incluso este caso fue una predicción parcial, apoyada también en indicios científicos medibles, no únicamente en el comportamiento animal.

En las últimas décadas, los investigadores han comenzado a proponer explicaciones sistemáticas. Quizás los animales detectan ondas sísmicas P, aquellas que viajan más rápido que las ondas destructivas y llegan minutos u horas antes del evento principal. O tal vez perciben cambios en campos electromagnéticos, liberación de gases como el radón, o microvibraciones de alta frecuencia que sus sentidos, más agudos que los nuestros, pueden captar. Algunos científicos sugieren que el comportamiento podría ser simplemente contagio social entre animales, o una reacción instintiva a una incomodidad que no podemos medir.

En 2020, Martin Wikelski del Instituto Max Planck lideró un estudio en una granja italiana donde colocó sensores en vacas, ovejas y perros. El equipo observó que estos animales mostraban un aumento significativo en su actividad horas antes de pequeños terremotos locales. Los resultados fueron intrigantes: sugieren que existe una señal física real que estos animales perciben, y que su comportamiento se intensifica cuando están en grupo. En Japón, investigadores documentaron que ciertos peces eléctricos llamados lochas emitieron descargas anómalas días antes del devastador terremoto de Tōhoku en 2011. Estos hallazgos, aunque registrados en condiciones controladas, proporcionan indicios de que algunos animales sí podrían ser sensibles a precursores sísmicos.

Las mascotas también han atraído la atención científica. Stanley Coren, psicólogo de la Universidad de Columbia Británica, analizó testimonios de más de 200 dueños de perros en zonas sísmicas y encontró que muchos canes mostraron signos de ansiedad, temblores y ladridos persistentes entre 10 y 15 horas antes de ciertos movimientos telúricos. Después del terremoto de Kobe en Japón en 1995, encuestas indicaron que aproximadamente el 60% de los dueños de mascotas observaron comportamientos inusuales en sus animales antes del evento. Pero aquí emerge un problema científico fundamental: estos estudios retrospectivos pueden estar contaminados por el sesgo de confirmación. Una vez que ocurre un terremoto, los dueños tienden a recordar y magnificar las señales que ahora pueden conectar con el evento.

En Taiwán, investigadores intentaron correlacionar el comportamiento de perros y gatos con la llegada de sismos a través de registros directos. Encontraron algunas coincidencias, pero no fue posible establecer un patrón lo suficientemente consistente para desarrollar un sistema predictivo basado en mascotas. Este es el punto donde la ciencia se detiene y se vuelve honesta: no hay una explicación concluyente, ni una herramienta de predicción validada basada en comportamientos animales.

La comunidad científica no descarta la posibilidad de que ciertos animales capturen señales que preceden a los terremotos. Pero insiste en que se necesitan más investigaciones sistemáticas, controladas y con tecnología de monitoreo constante para convertir estas observaciones en evidencia confiable. Por ahora, los animales podrían funcionar como una alerta temprana complementaria, una capa adicional de atención. Pero no pueden reemplazar los sistemas sísmicos oficiales basados en sensores geológicos. A medida que la tecnología de seguimiento animal mejora, los científicos continúan explorando esta vía. Mientras tanto, quienes viven en zonas sísmicas deben seguir confiando en los sistemas de alerta oficiales, no únicamente en el comportamiento de sus mascotas.

Los animales podrían funcionar como una alerta temprana complementaria, pero no sustituyen los sistemas sísmicos oficiales basados en sensores geológicos
— Comunidad científica
Se necesitan más investigaciones sistemáticas, controladas y con tecnología de monitoreo constante para convertir estas observaciones en evidencia fiable
— Investigadores científicos
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué crees que los animales podrían detectar algo que nuestros instrumentos no captan?

Model

Porque sus sentidos evolucionaron para la supervivencia en entornos salvajes. Un perro oye frecuencias que nosotros no podemos. Una vaca podría sentir vibraciones a través del suelo que nuestros oídos ignoran. Pero eso no significa que estén detectando terremotos específicamente.

Inventor

Entonces, ¿el caso de Haicheng en 1975 fue solo suerte?

Model

No exactamente. Fue una combinación. Los científicos ya habían medido actividad sísmica. Los animales mostraban comportamientos extraños. Las autoridades conectaron ambas cosas. Pero no sabemos si los animales fueron los que realmente alertaron, o si fueron solo confirmación de lo que los instrumentos ya estaban diciendo.

Inventor

¿Qué pasó con ese estudio en Italia con las vacas y los perros?

Model

Vieron patrones reales. Los animales se movían más antes de pequeños terremotos. Pero aquí está el problema: ¿se movían porque sentían algo, o porque estaban nerviosos por otras razones? ¿Y por qué no podemos replicar eso de forma consistente en otros lugares?

Inventor

¿El sesgo de confirmación es realmente tan importante?

Model

Es enorme. Después de un terremoto, la gente recuerda cada ladrido, cada comportamiento extraño. Antes del terremoto, esos mismos comportamientos pasaban desapercibidos. Es como buscar caras en las nubes: una vez que ves una, ves caras en todas partes.

Inventor

¿Entonces los animales no pueden predecir terremotos?

Model

No es que no puedan. Es que no sabemos si pueden. La ciencia aún no tiene respuesta. Y esa incertidumbre es importante: significa que no debemos confiar en nuestras mascotas para nuestra seguridad.

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