IGP advierte que sismos pequeños no previenen grandes terremotos

Los sismos pequeños no hacen nada para evitar los grandes
Advertencia del presidente del IGP sobre la falsa creencia de que los temblores menores previenen terremotos catastróficos.

Bajo las costas del Perú, dos placas tectónicas llevan siglos acumulando una energía que ningún temblor menor puede disipar. Hernando Tavera, presidente del Instituto Geofísico del Perú, salió al paso de una creencia arraigada en la cultura popular: los sismos pequeños no alivian ni previenen los grandes terremotos. Lo que Chile vivió en 2010 y Japón en 2011 lo confirma con elocuencia geológica. Frente a esa realidad, la única respuesta sensata no es esperar que la tierra se desahogue sola, sino prepararse como si el gran sismo pudiera llegar mañana.

  • Los temblores recientes en Áncash reavivaron la esperanza popular de que los sismos menores 'alivian' la presión tectónica, pero esa esperanza no tiene respaldo científico.
  • Tavera advierte que un sismo de magnitud 6 o menor es apenas ruido frente a la energía que acumula la colisión permanente entre la placa de Nazca y la Sudamericana.
  • Terremotos como el de Chile 8.8 en 2010 y el de Japón 9.0 en 2011 no fueron precedidos por series de temblores que hubieran reducido su fuerza, lo que desmonta el mito de raíz.
  • El IGP y la Presidencia del Perú refuerzan el llamado a la acción concreta: revisar estructuras del hogar, participar en simulacros y armar mochilas de emergencia con suministros básicos.
  • La preparación individual y comunitaria emerge como la única defensa real ante un evento sísmico mayor, sin atajos ni señales previas que garanticen advertencia.

Los temblores que sacudieron Áncash dejaron a muchos con una pregunta comprensible: ¿no sirven al menos para liberar algo de la presión acumulada bajo tierra? Hernando Tavera, presidente del Instituto Geofísico del Perú, respondió con claridad: no. Los sismos pequeños y medianos no hacen nada para evitar los grandes.

La creencia parece lógica, pero la geología no la sostiene. Tavera explicó que un sismo de magnitud 6 o inferior apenas roza la energía almacenada en las fracturas profundas donde ocurren los terremotos catastróficos. Como ejemplo citó dos eventos devastadores del siglo: el terremoto de Chile en 2010, de magnitud 8.8, y el de Japón en 2011, de 9.0. Ninguno fue precedido por temblores menores que hubieran aliviado la tensión.

En el Perú, los movimientos sísmicos costeros provienen de la colisión continua entre la placa de Nazca y la Sudamericana, un proceso permanente e implacable que acumula energía año tras año. Los temblores que registra el IGP son apenas señales superficiales de algo mucho más profundo.

El mensaje de Tavera no fue de fatalismo sino de responsabilidad: si los sismos pequeños no previenen los grandes, la única defensa real es la preparación. Instó a los ciudadanos a revisar la estructura de sus viviendas, identificar zonas seguras dentro del hogar y participar en simulacros de evacuación.

Desde la Presidencia del Perú se sumó un llamado práctico: armar y mantener actualizada una mochila de emergencia con agua, botiquín, radio a pilas, linterna, documentos de identidad, medicamentos, alimentos no perecederos y artículos de higiene básica. La conclusión es incómoda pero necesaria: no existe atajo para la seguridad sísmica. La preparación, individual y colectiva, es la única herramienta real que tenemos.

Los últimos temblores que sacudieron Áncash dejaron a la población nerviosa, preguntándose si esos movimientos menores podrían al menos servir para algo: aliviar la presión que se acumula bajo tierra y prevenir un terremoto verdaderamente destructivo. Es una esperanza comprensible, pero también es falsa. Hernando Tavera, presidente del Instituto Geofísico del Perú, fue claro al respecto: los sismos pequeños y medianos no hacen nada para evitar los grandes.

La creencia de que los temblores menores liberan energía de las placas tectónicas es uno de esos mitos que persisten porque parece lógico. Pero la realidad geológica es más complicada. Tavera explicó que un sismo de magnitud 6 o inferior prácticamente no contribuye a disipar la energía que se acumula en las fracturas profundas donde ocurren los terremotos catastróficos. Para ilustrar el punto, mencionó dos de los eventos sísmicos más devastadores del siglo: el terremoto de Chile en 2010, que alcanzó 8.8 de magnitud, y el de Japón en 2011, con 9.0. Esos eventos no fueron precedidos ni prevenidos por una serie de temblores menores que hubieran "aliviado" la tensión.

En el Perú, la mayoría de los movimientos sísmicos que se sienten en la costa provienen de un proceso geológico específico: la colisión continua entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana. Este choque no es un evento aislado sino un proceso permanente, un lento pero implacable acúmulo de energía que ocurre año tras año, década tras década. Los temblores pequeños que registra el Instituto Geofísico son apenas ruido en ese proceso mucho más profundo.

Lo que Tavera enfatizó, entonces, no fue un mensaje de fatalismo sino de responsabilidad. Si los sismos pequeños no van a prevenir los grandes, la única defensa real es la preparación. Exhortó a los ciudadanos a revisar la estructura de sus casas, a identificar dentro de cada hogar dónde estarían más seguros en caso de un movimiento fuerte, y a participar en simulacros de evacuación. Estas acciones, aunque parecen simples, reducen significativamente el riesgo de lesiones y muertes cuando llega el momento.

Desde la Presidencia del Perú también se reforzó el mensaje de prevención, enfocándose en un instrumento práctico: la mochila de emergencia. No es un objeto complicado, pero requiere pensamiento y organización. Debe contener agua embotellada, un botiquín básico de primeros auxilios, una radio a pilas, pilas adicionales y linternas, copias de llaves, un silbato, una manta o casaca de abrigo, ropa interior, una libreta, dinero en efectivo, el documento de identidad, medicamentos personales, galletas y chocolates, leche y alimentos enlatados. También toallas, papel higiénico, paños húmedos y alcohol desinfectante. Estos elementos deben revisarse y renovarse periódicamente para que cuando sea necesario, estén en condiciones de usarse.

Lo que emerge de estas advertencias es una verdad incómoda pero clara: no hay atajo para la seguridad sísmica. No hay temblor pequeño que nos salve de uno grande. La única estrategia que funciona es estar preparados, tanto a nivel individual como en la familia y la comunidad. Tavera fue enfático en esto: la preparación no es opcional ni algo que pueda posponerse. Es la única herramienta real que tenemos contra la geología.

Los sismos de magnitud pequeña, de 6 hacia abajo, no ayudan prácticamente en nada a liberar energía de esos grandes sismos
— Hernando Tavera, presidente del Instituto Geofísico del Perú
La mejor forma de enfrentar un gran terremoto no es esperar a que los temblores lo eviten, sino estar preparados, tanto a nivel familiar como comunitario
— Hernando Tavera
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué la gente cree que los sismos pequeños previenen los grandes?

Model

Porque parece lógico: si la energía se acumula, entonces liberarla poco a poco debería evitar que explote de golpe. Pero la física de las placas tectónicas no funciona así.

Inventor

¿Entonces los temblores pequeños no liberan nada de esa energía acumulada?

Model

Prácticamente nada. Un sismo de magnitud 6 es como un grano de arena en una montaña. La energía que se acumula en una zona de subducción, donde dos placas chocan, es de un orden completamente diferente.

Inventor

¿Qué tan diferente estamos hablando?

Model

La diferencia entre un sismo de 6 y uno de 8.8 es exponencial. Chile 2010 y Japón 2011 no fueron precedidos por una serie de temblores que los "previnieron". Simplemente ocurrieron cuando la energía acumulada fue demasiada.

Inventor

Entonces, ¿qué pueden hacer las personas realmente?

Model

Prepararse. Revisar sus casas, saber dónde refugiarse, tener una mochila de emergencia, participar en simulacros. No es glamoroso, pero es lo que funciona.

Inventor

¿Es suficiente esa preparación?

Model

Reduce significativamente el riesgo de muertes y lesiones. No previene el terremoto, pero puede salvar vidas cuando ocurra.

Quieres la nota completa? Lee el original en Diario Correo ↗
Contáctanos FAQ