Precios negativos: la red paga para que consumas electricidad
En el mercado eléctrico español, el miércoles 25 de marzo se convirtió en una jornada singular: durante siete horas consecutivas, el precio de la electricidad cayó por debajo de cero, un fenómeno que revela cómo la abundancia de oferta puede invertir la lógica habitual del valor económico. Con un precio medio de 19,05 euros por megavatio hora, la jornada ofreció a quienes pudieron adaptarse una ventana de ahorro poco frecuente, recordándonos que los mercados energéticos, como la propia naturaleza, tienen sus propios ritmos y anomalías.
- Los precios negativos entre las 10:00 y las 17:00 —con un mínimo de -0,88 €/MWh al mediodía— representan un evento inusual que invierte la lógica del mercado mayorista español.
- La caída desde 41,26 €/MWh a medianoche hasta valores negativos en pocas horas genera una brecha de coste abismal que presiona a los consumidores a replantear sus hábitos de consumo.
- A partir de las 17:00, el precio se dispara de 0,75 a más de 35 €/MWh en apenas dos horas, creando una trampa para quienes no planificaron su consumo con antelación.
- La oportunidad de ahorro es real pero incompleta: los peajes e impuestos que se añaden a la factura final amortiguan el beneficio directo de los precios negativos en el mercado mayorista.
El miércoles 25 de marzo deparó un fenómeno poco habitual en el mercado eléctrico español: precios negativos durante buena parte del día. Según el Operador del Mercado Ibérico de la Energía, el precio medio de la jornada se situó en 19,05 euros por megavatio hora, una bajada notable frente al martes anterior. Conviene recordar, no obstante, que esta cifra corresponde al mercado mayorista; la factura final del consumidor incluye además peajes, impuestos y otros cargos que elevan el coste real.
La jornada arrancó con precios moderados —41,26 €/MWh a medianoche— que fueron descendiendo progresivamente durante la madrugada hasta estabilizarse en torno a los 32 €/MWh entre las seis y las ocho de la mañana. El giro radical llegó a partir de las nueve, cuando el precio se desplomó hasta los 0,73 €/MWh, para entrar de lleno en territorio negativo entre las 10:00 y las 17:00. El punto más bajo se registró entre la una y las dos de la tarde, con -0,88 €/MWh, el mínimo de toda la jornada.
Desde las cinco de la tarde, el escenario se invirtió con rapidez: en apenas dos horas el precio saltó hasta los 9,43 €/MWh, y entre las siete y las diez de la noche alcanzó sus valores más altos, rondando los 35 €/MWh. La diferencia entre consumir a mediodía y hacerlo por la noche resultó, en términos mayoristas, verdaderamente abismal.
Para los hogares con cierta flexibilidad, la estrategia era evidente: concentrar el uso de electrodomésticos de alto consumo —hornos, secadoras— en la franja central del día. Las primeras horas de la mañana también ofrecían precios relativamente contenidos. Aun así, la ventaja real depende de la tarifa contratada, ya que los cargos adicionales que se suman al precio mayorista pueden reducir significativamente el ahorro teórico.
El miércoles 25 de marzo trajo consigo un fenómeno poco común en el mercado eléctrico español: precios negativos en la electricidad durante buena parte del día. Según los datos del Operador del Mercado Ibérico de la Energía, el precio medio de la jornada se situaría en 19,05 euros por megavatio hora, una bajada notable respecto al martes anterior, cuando los valores habían continuado al alza.
Para entender qué significa esto en la práctica, conviene aclarar que el precio que aparece en estos reportes es el del mercado mayorista, no el que finalmente verá el consumidor en su factura. A esa cifra hay que sumarle peajes, impuestos y otros conceptos que encarecen el coste final. Aun así, el dato del mercado mayorista es revelador: muestra cuándo la oferta de electricidad supera ampliamente la demanda, permitiendo que los precios caigan incluso por debajo de cero.
La jornada comenzaría con precios moderados. Entre medianoche y la una de la madrugada, el megavatio hora se cotizaría en 41,26 euros. Conforme avanzara la madrugada, la cifra descendería gradualmente hasta los 34,40 euros entre las cinco y las seis de la mañana. En las primeras horas del día, entre las seis y las ocho, el precio se estabilizaría alrededor de los 32 euros por megavatio hora, manteniéndose relativamente plano.
El cambio radical llegaría a partir de las ocho de la mañana. A las nueve, el precio habría caído a apenas 0,73 euros por megavatio hora. Una hora después, entre las diez y las cinco de la tarde, los precios entrarían en territorio negativo. Este es el momento más inusual de la jornada: entre la una y las dos de la tarde, el mercado registraría su punto más bajo, con un mínimo histórico de menos 0,88 euros por megavatio hora. Durante estas siete horas, cualquier consumidor que pudiera desplazar su consumo hacia estas franjas estaría aprovechando la oportunidad más económica del día.
A partir de las cinco de la tarde, el panorama cambiaría drásticamente. El precio saltaría de 0,75 euros a 9,43 euros en apenas dos horas. Entre las siete y las diez de la noche, la electricidad se cotizaría entre 30,58 y 35,14 euros por megavatio hora, alcanzando los valores más altos de toda la jornada. Incluso después de las diez de la noche, cuando el precio descendería ligeramente hasta 29,22 euros, seguiría siendo significativamente más caro que en las horas centrales del día. La jornada cerraría entre las once de la noche y medianoche con un precio de 20,04 euros por megavatio hora.
Para los consumidores que tuvieran flexibilidad en sus hábitos de consumo, la estrategia era clara: concentrar el uso de electrodomésticos de alto consumo, como hornos o secadoras, en las horas entre las diez de la mañana y las cinco de la tarde. Incluso las primeras horas de la mañana, entre las seis y las ocho, ofrecían precios relativamente bajos comparados con la tarde y la noche. La diferencia entre encender un electrodoméstico a las dos de la tarde, cuando el precio era negativo, y hacerlo a las ocho de la noche, cuando rondaba los 35 euros, era abismal. Sin embargo, era importante recordar que estos precios mayoristas no eran los que aparecerían en la factura final: los peajes, impuestos y otros cargos administrativos se sumarían a cualquier cifra que el mercado fijara.
Citas Notables
No es lo mismo encender el horno o la secadora cuando el mercado mayorista ha determinado que el MWh está por las nubes que hacerlo cuando el mismo consenso marca su suelo— Operador del Mercado Ibérico de la Energía (OMIE)
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Cómo es posible que el precio de la electricidad sea negativo? ¿Quién paga a quién?
En el mercado mayorista, cuando hay mucha generación renovable y poca demanda, los productores necesitan que alguien consuma esa energía. Si nadie la compra, tienen que pagar para que la retiren de la red. Por eso los precios caen bajo cero.
Pero si el precio es negativo en el mercado mayorista, ¿eso significa que los consumidores pagan menos en casa?
No exactamente. El precio mayorista es solo una parte. Cuando llega la factura, hay peajes, impuestos, cargos de distribución. Esos no bajan. Así que el beneficio real es menor, pero sigue siendo significativo si planificas bien.
¿Por qué ese día en particular tuvo precios negativos? ¿Fue algo excepcional?
Fue una combinación de factores: probablemente mucha generación solar y eólica, y una demanda baja para un miércoles. No es común, pero tampoco es del todo raro cuando hay buenas condiciones de viento y sol.
¿Qué tipo de consumidor puede realmente aprovechar esto?
Alguien que pueda mover su consumo: lavar ropa, cargar un coche eléctrico, usar el horno. Si tu consumo es fijo, no importa mucho. Pero si tienes flexibilidad, la diferencia entre las dos de la tarde y las ocho de la noche es enorme.
¿Esto es una tendencia que vamos a ver más a menudo?
Conforme hay más renovables en la red, estos episodios serán más frecuentes. El sistema está cambiando. Los consumidores que aprendan a adaptarse a estos ciclos tendrán ventaja.