Precio de la luz hoy martes 31 de marzo: descubre la hora más barata

La televisión en standby consume tanto como una computadora en funcionamiento pleno
Un detalle sorprendente sobre cómo los aparatos siguen gastando energía incluso cuando creemos que están apagados.

En los hogares españoles, la factura eléctrica no es solo consecuencia del precio de la energía, sino del modo en que convivimos con los aparatos que nunca apagamos del todo. Cada electrodoméstico —la nevera que trabaja sin descanso, el televisor que espera en silencio, el horno que calienta más de lo necesario— lleva inscrita una decisión de uso que, repetida día tras día, define lo que pagamos a fin de mes. La sabiduría práctica sugiere que el ahorro no nace de grandes renuncias, sino de pequeños ajustes acumulados en la rutina doméstica.

  • La factura eléctrica presiona cada mes a los hogares, y buena parte de ese gasto se esconde en aparatos que consumen incluso cuando nadie los usa activamente.
  • El modo standby del televisor puede igualar el consumo de una computadora encendida, y la nevera mal ubicada trabaja el doble sin que nadie lo note.
  • Organizaciones de consumidores advierten que cambiar el programa del lavavajillas de 60 a 50 grados puede recortar hasta un 20% de su consumo, un margen que pocos aprovechan.
  • La estrategia de ahorro se construye en capas: ajustar termostatos, llenar completamente los electrodomésticos antes de usarlos y desconectar en lugar de dejar en espera.
  • El resultado no es un cambio inmediato y visible, sino una reducción acumulativa que se hace sentir a lo largo del mes y del año.

La factura de la luz refleja menos el precio del kilovatio que la forma en que usamos los aparatos enchufados en casa. Los españoles pasan más de tres horas y media diarias frente al televisor, un hábito que representa cerca del 12% del gasto energético del hogar, y muchos de esos aparatos siguen consumiendo cuando nadie los mira, simplemente porque permanecen conectados.

La nevera, enchufada sin interrupción, es uno de los mayores consumidores. Ajustar su termostato entre 4 y 6 grados es suficiente para conservar los alimentos; mantenerla alejada de fuentes de calor como el horno o una ventana soleada evita que trabaje de más. Un frigorífico bien lleno, además, consume menos que uno a medias.

El lavavajillas ofrece un margen de ahorro que muchos desaprovechan: según la OCU, pasar del programa de 60 a uno económico de 50 grados reduce el consumo hasta un 20%. Esperar a llenarlo por completo antes de ponerlo en marcha es más eficiente que usar el programa de media carga. La lavadora y la secadora funcionan mejor a temperaturas bajas, y detener el ciclo de secado antes de que concluya permite aprovechar el calor residual para terminar de secar o planchar.

El televisor en standby puede consumir tanto como una computadora en pleno funcionamiento. La solución es simple y casi nunca practicada: desconectarlo del todo cuando no se usa. El horno, responsable del 5,1% del gasto energético doméstico, no necesita precalentamiento para cocciones largas, y apagarlo unos minutos antes de terminar permite aprovechar el calor acumulado sin gastar energía extra.

El ahorro real no llega de un solo gesto, sino de ajustar múltiples hábitos cotidianos: dónde se coloca la nevera, a qué temperatura se lava, cuándo se desconecta un aparato. Cada decisión pequeña se suma, y es ahí donde verdaderamente se juega el dinero de la factura.

La factura de la luz es uno de los gastos más visibles en cualquier hogar, pero gran parte de lo que pagamos depende menos del precio por kilovatio que de cómo usamos los aparatos que tenemos enchufados. Mientras los españoles pasan más de tres horas y media diarias frente a la televisión, ese consumo representa aproximadamente el 12% del gasto energético total del hogar. Lo curioso es que muchos de estos aparatos siguen consumiendo energía incluso cuando no los estamos usando activamente, simplemente porque permanecen conectados.

La nevera es quizá el ejemplo más claro. Está enchufada todo el día, todos los días, y por eso figura entre los electrodomésticos que más energía demandan. Pero hay formas concretas de reducir su impacto. Ajustar el termostato entre 4 y 6 grados centígrados es suficiente para mantener los alimentos en buen estado. Evitar dejar la puerta abierta durante largos períodos ayuda. Y la ubicación importa: una nevera colocada cerca del horno, un radiador o una ventana con luz solar directa tendrá que trabajar más para mantener su temperatura interna. Aprovechar al máximo el volumen disponible también cuenta, porque un frigorífico lleno consume menos que uno medio vacío.

El lavavajillas ofrece oportunidades de ahorro que muchos desaprovechan. Según la Organización de Consumidores y Usuarios, cambiar a un programa económico que funciona a 50 grados centígrados en lugar de 60 puede reducir el consumo hasta un 20%. El programa de lavado intenso debe reservarse solo para cuando la vajilla esté realmente sucia. Un detalle que sorprende a muchos: el programa de media carga no ahorra tanta energía como se podría pensar, así que es más eficiente esperar a llenar completamente el aparato antes de ponerlo en marcha.

La lavadora y la secadora funcionan mejor con temperaturas bajas. Usar el programa más frío posible y el centrifugado más rápido reduce significativamente el consumo. Si después vas a planchar la ropa, conviene detener el ciclo de secado antes de que termine, aprovechando el calor residual para terminar el trabajo.

La televisión merece atención especial porque el gasto no viene solo de verla. Cuando está en modo standby, sigue consumiendo electricidad, a veces tanto como una computadora en funcionamiento pleno. La solución no es dejarla en espera, sino desconectarla completamente cuando no se está usando. Es un gesto simple que muchos pasan por alto.

El horno es otro gran consumidor, responsable del 5,1% del gasto energético del hogar. Genera calor a temperaturas muy altas en períodos cortos, lo que requiere mucha energía. No necesita precalentamiento para cocciones que duran más de una hora. Abrir la puerta para revisar la comida libera calor acumulado, obligando al aparato a trabajar más. Y apagarlo unos minutos antes de que termine la cocción permite aprovechar el calor que ya ha generado.

Los pequeños electrodomésticos varían mucho en su consumo. Los que baten o trocean tienen potencias bajas, pero los que generan calor —como un robot de cocina, una plancha o un secador— demandan mucha más energía y producen consumos importantes. Usarlos con conciencia, solo cuando sea necesario, es parte de la estrategia general.

El ahorro no viene de un solo cambio drástico, sino de ajustar hábitos cotidianos en múltiples frentes. Cada decisión pequeña —dónde poner la nevera, a qué temperatura lavar, cuándo desconectar— se suma a lo largo del mes y del año. Para quien quiera reducir su factura de luz, estos detalles son donde realmente se juega el dinero.

El programa de media carga no ahorra tanta energía como se podría pensar; es más eficiente esperar a llenar completamente el lavavajillas
— Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)
El horno es un gran consumidor de energía que genera calor a altas temperaturas en un período muy breve de tiempo
— Análisis de consumo energético del hogar
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué el artículo habla del precio de la luz en el título pero luego trata sobre cómo ahorrar energía?

Model

Es una estrategia común. El titular atrae al lector que busca información sobre precios horarios, pero el contenido real es más útil: enseña cómo reducir el consumo independientemente de cuál sea el precio.

Inventor

¿Cuál es el aparato que más sorprende por su consumo oculto?

Model

La televisión. La mayoría de la gente piensa que apagándola resuelve el problema, pero en standby sigue consumiendo casi como si estuviera encendida. Es invisible, pero está ahí.

Inventor

¿Por qué la ubicación de la nevera importa tanto?

Model

Porque está trabajando constantemente. Si la pones cerca de una fuente de calor, tiene que luchar contra esa temperatura todo el tiempo. Es como intentar mantener una habitación fría mientras el radiador está encendido.

Inventor

El lavavajillas de media carga suena como que debería ahorrar, pero no es así.

Model

Exacto. Mucha gente cree que usar menos agua y menos ciclo ahorra energía, pero el consumo principal viene del calentamiento del agua. Llenar el aparato completamente distribuye ese gasto entre más platos.

Inventor

¿Hay algo que la gente haga mal con el horno?

Model

Precalentarlo innecesariamente. Si vas a cocinar más de una hora, no necesitas esperar a que alcance temperatura. Y abrir la puerta constantemente es como dejar una ventana abierta en invierno.

Inventor

¿Esto significa que el ahorro real está en cambiar comportamientos, no en cambiar aparatos?

Model

Principalmente sí. Claro que un electrodoméstico más nuevo y eficiente ayuda, pero la mayoría de las personas puede ahorrar bastante solo siendo más inteligente en cómo usa lo que ya tiene.

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