Precio de la luz hoy martes 30 de junio: consejos para ahorrar en tu factura

Desconectar completamente, no solo apagar, marca la diferencia real
La televisión en standby consume tanta energía como una computadora en funcionamiento, por lo que desconectarla es clave para ahorrar.

En los hogares españoles, la factura eléctrica actúa como un espejo silencioso de los hábitos cotidianos: cada electrodoméstico encendido, cada puerta de nevera abierta de más, cada televisor en standby es una pequeña decisión que se acumula al final del mes. Aunque el precio de la energía escapa al control individual, el consumo no lo hace. Ajustes modestos en la rutina doméstica —temperatura, ubicación, programas de lavado, desconexiones completas— pueden traducirse en ahorros reales sin renunciar a la comodidad.

  • La factura de la luz presiona cada mes a millones de familias españolas que sienten que el mercado energético les impone condiciones fuera de su alcance.
  • Los grandes consumidores silenciosos —nevera, televisor en standby, horno— drenan energía de forma invisible, sin que el usuario perciba cuánto cuesta cada hábito descuidado.
  • Organismos como la OCU señalan que cambios tan concretos como usar el programa económico del lavavajillas o desconectar el televisor por completo pueden reducir hasta un 20% del consumo eléctrico del hogar.
  • La solución no exige inversión tecnológica ni sacrificios mayores: ajustar termostatos, esperar a llenar los electrodomésticos y apagar en lugar de dejar en standby son gestos al alcance de cualquier hogar.

La factura eléctrica es una preocupación constante en España, pero aunque el precio del mercado no se puede controlar, el consumo sí. Pequeños cambios aplicados a los electrodomésticos del día a día pueden traducirse en ahorros reales al final de cada mes.

La nevera y el congelador son los consumidores más persistentes del hogar: funcionan sin pausa las veinticuatro horas. Ajustar su termostato entre cuatro y seis grados, no mantener la puerta abierta más de lo necesario y alejarlos de fuentes de calor como el horno o la luz solar directa reduce su gasto energético de forma notable.

El lavavajillas ofrece un margen de ahorro claro: según la OCU, usar el programa económico a cincuenta grados en lugar del intenso puede suponer hasta un veinte por ciento menos de consumo. Además, conviene esperar a llenarlo por completo antes de ponerlo en marcha, ya que el programa de media carga no es tan eficiente como parece. La lavadora sigue una lógica similar: el programa más frío posible y un centrifugado rápido reducen el gasto, y si se va a planchar después, terminar el secado antes de tiempo aprovecha el calor residual.

La televisión merece atención especial. Los españoles pasan más de tres horas y media diarias frente a la pantalla, lo que representa el doce por ciento del consumo eléctrico del hogar. El problema mayor no es verla, sino dejarla en standby: en ese estado puede consumir tanta energía como un ordenador a pleno rendimiento. Desconectarla por completo es la solución más sencilla.

El horno, responsable del cinco por ciento del gasto doméstico, no necesita precalentarse si la cocción dura más de una hora. Evitar abrir la puerta durante la cocción y apagarlo unos minutos antes de terminar —dejando que el calor residual haga el resto— son prácticas que suman. Por último, los pequeños electrodomésticos que generan calor, como planchas o secadores, tienen potencias elevadas y conviene usarlos solo cuando sea necesario.

La factura de la luz sigue siendo una preocupación constante en los hogares españoles, y aunque no siempre es posible controlar el precio que fija el mercado, sí existe margen para reducir lo que se consume. El martes 30 de junio de 2026 es un día como cualquier otro para empezar a aplicar cambios simples en la forma en que usamos nuestros electrodomésticos, cambios que pueden traducirse en ahorros reales al final del mes.

La nevera y el congelador son los grandes consumidores silenciosos del hogar. Permanecen enchufados las veinticuatro horas, todos los días del año, lo que las convierte en máquinas que trabajan sin descanso. Sin embargo, hay formas de reducir su apetito energético sin sacrificar la conservación de los alimentos. Ajustar el termostato entre cuatro y seis grados centígrados es suficiente para mantener todo en buen estado. Igualmente importante es no dejar la puerta abierta más tiempo del necesario y, si es posible, ubicar el aparato lejos del horno, los radiadores o las ventanas por donde entra luz solar directa. Estos detalles de ubicación y mantenimiento pueden generar ahorros significativos a lo largo del año.

El lavavajillas es otro electrodoméstico donde los consumidores tienen poder real sobre su factura. Según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios, es posible ahorrar hasta un veinte por ciento si se utiliza el programa económico, que funciona a cincuenta grados centígrados en lugar de sesenta. El programa de lavado intenso debe reservarse únicamente para cuando la vajilla esté realmente sucia. Contrario a lo que muchos creen, el programa de media carga no ahorra tanta energía como parece, así que lo más eficiente es esperar a llenar completamente el aparato antes de ponerlo en marcha.

La lavadora y la secadora también ofrecen oportunidades de ahorro. Usar el programa más frío posible durante los lavados, combinado con un centrifugado rápido, reduce el consumo. Si después se plancha la ropa, conviene terminar el ciclo de secado antes de lo habitual para aprovechar el calor residual. Estos pequeños ajustes en la rutina diaria suman cuando se multiplican por semanas y meses.

La televisión merece atención especial porque representa un hábito tan normalizado que casi no lo vemos. Los españoles pasan en promedio más de tres horas y media diarias frente a la pantalla, lo que supone un consumo energético del doce por ciento del total del hogar. El verdadero problema no es tener el televisor encendido mientras se mira, sino dejarlo en modo standby cuando no se está usando. En ese estado, puede consumir tanta energía como una computadora funcionando a pleno rendimiento. La solución es desconectarlo completamente cuando no se necesita.

El horno es un consumidor importante de energía, responsable del cinco punto uno por ciento del gasto eléctrico doméstico, porque genera calor a temperaturas altas en períodos cortos. No es necesario precalentarlo si la cocción va a durar más de una hora. Abrir la puerta para revisar la comida libera calor acumulado, así que es mejor evitarlo. Una práctica inteligente es apagar el horno unos minutos antes de que termine la cocción y dejar que el calor residual complete el trabajo.

Los pequeños electrodomésticos merecen una mención final. Aquellos que baten o trocean tienen potencias bajas y no representan un problema mayor. Pero los que generan calor, como los robots de cocina, las planchas o los secadores de pelo, tienen potencias considerablemente mayores y generan consumos importantes. Usarlos con conciencia, evitando encenderlos innecesariamente, contribuye al ahorro total.

El televisor en standby puede consumir tanto como una computadora a pleno rendimiento aunque no esté encendida
— Guía de ahorro energético doméstico
Los pequeños electrodomésticos que producen calor tienen potencias mayores y dan lugar a consumos importantes
— Análisis de consumo de electrodomésticos
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué la nevera consume tanto si solo está ahí, sin que hagamos nada?

Model

Porque funciona sin parar. Tiene que mantener una temperatura constante veinticuatro horas al día. Pequeños detalles como dónde la colocas o cuánto tiempo dejas la puerta abierta multiplican ese consumo.

Inventor

Entonces, ¿el programa de media carga del lavavajillas no sirve para nada?

Model

Sirve, pero menos de lo que la gente cree. Lo que realmente ahorra es llenar el aparato completamente y usar el programa económico. Eso sí puede reducir hasta un veinte por ciento.

Inventor

¿Y la televisión en standby consume de verdad tanto como dices?

Model

Tanto como una computadora trabajando. Por eso desconectarla completamente, no solo apagarla, es lo que marca la diferencia real en la factura.

Inventor

¿Precalentar el horno es realmente un desperdicio?

Model

Si vas a cocinar más de una hora, sí. El calor que generas mientras esperas a que esté listo es energía que no necesitas. Y apagarlo antes de tiempo aprovecha el calor que ya está ahí.

Inventor

¿Cuál es el cambio más fácil de hacer?

Model

Probablemente desconectar la televisión. Es un gesto simple, cuesta nada, y el impacto en la factura es visible.

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