Precio de la luz hoy martes 3 de marzo: consejos para ahorrar en tu factura

Desconectarla completamente cuando no se está usando es la solución
Sobre cómo reducir el consumo de la televisión, que puede gastar tanta energía en modo standby como una computadora encendida.

En cada hogar late un consumo silencioso: electrodomésticos que trabajan sin descanso, algunos incluso cuando creemos que duermen. La factura de la luz no sube por capricho, sino por hábitos que rara vez cuestionamos. Pequeños ajustes —un grado menos en el termostato, una carga completa antes de encender el lavavajillas, un horno apagado antes de tiempo— son, en suma, una filosofía de atención plena aplicada a la vida doméstica.

  • La factura eléctrica crece de forma casi invisible, impulsada por aparatos que consumen incluso en standby o mal ubicados en el hogar.
  • El modo de espera de la televisión puede consumir casi tanto como un ordenador a pleno rendimiento, un dato que sacude la complacencia del usuario medio.
  • Organismos como la OCU cifran en hasta un 20% el ahorro posible solo con bajar la temperatura del lavavajillas de 60°C a 50°C y esperar a llenarlo por completo.
  • Lavadoras, secadoras y hornos esconden márgenes de ahorro concretos: centrifugados más cortos, puertas que no se abren y calor residual que sigue cocinando tras apagar el aparato.
  • La solución no pasa por renunciar a los electrodomésticos, sino por usarlos con criterio: el camino hacia una factura menor ya está trazado en los propios manuales de uso que nadie lee.

La factura de la luz crece sin que apenas lo notemos, alimentada por electrodomésticos que consumen de forma constante —algunos incluso cuando parecen apagados—. Pero hay cambios concretos y accesibles que pueden marcar una diferencia real.

La nevera y el congelador son los grandes consumidores silenciosos: funcionan las veinticuatro horas. Ajustar su termostato entre cuatro y seis grados, mantenerlos bien llenos y alejarlos de fuentes de calor como el horno o el sol directo reduce su esfuerzo y, con él, el gasto. El lavavajillas, por su parte, ofrece un margen de ahorro sorprendente: según la OCU, bajar el programa de 60°C a 50°C puede recortar el consumo hasta un 20%. Esperar a llenarlo por completo antes de ponerlo en marcha es más eficiente que usar el programa de media carga.

La lavadora ahorra más cuanto más fría es el agua y más corto el centrifugado. Si la ropa va a plancharse después, conviene sacarla antes de que el secado termine del todo, aprovechando el calor residual del tambor. El horno, responsable del 5,1% del gasto eléctrico del hogar, se domestica con tres reglas: no precalentarlo en cocciones largas, no abrir la puerta para revisar y apagarlo unos minutos antes de que termine el tiempo previsto.

La televisión merece un capítulo aparte. Los españoles la ven más de tres horas y media al día, lo que supone hasta el 12% del consumo total del hogar. El problema no es verla, sino dejarla en standby: en ese estado puede consumir casi tanto como un ordenador encendido. Desconectarla del todo cuando no se usa es la medida más sencilla y efectiva. Los pequeños electrodomésticos que generan calor —planchas, secadores, robots de cocina— también suman más de lo que parece. Usarlos solo cuando es necesario cierra el círculo de un hogar que gasta con conciencia.

La factura de la luz es uno de esos gastos que crece sin que apenas nos demos cuenta. Cada electrodoméstico en la casa consume energía de forma constante, algunos incluso cuando creemos que están apagados. Pero hay formas concretas de reducir ese gasto, pequeños cambios en la forma en que usamos lo que tenemos.

La nevera y el congelador funcionan sin parar, veinticuatro horas al día, siete días a la semana. Son máquinas necesarias pero también hambrientas de electricidad. Lo que muchos no saben es que se puede ahorrar dinero real ajustando el termostato entre cuatro y seis grados centígrados, llenando el espacio interior de forma eficiente y evitando dejar la puerta abierta más tiempo del necesario. La ubicación también importa: una nevera colocada cerca del horno, un radiador o una ventana por la que entra el sol directo tendrá que trabajar más para mantener la temperatura, consumiendo más energía en el proceso.

El lavavajillas ofrece oportunidades claras de ahorro. Según la Organización de Consumidores y Usuarios, cambiar el programa de lavado de sesenta grados a cincuenta grados puede reducir el consumo hasta un veinte por ciento. El programa de lavado intenso debe reservarse solo para cuando la vajilla esté realmente sucia. Un detalle que sorprende a muchos: el programa de media carga no ahorra tanta energía como se podría pensar. Lo más eficiente es esperar a llenar completamente el lavavajillas antes de ponerlo en marcha.

La lavadora y la secadora también tienen su propia lógica de ahorro. Usar el programa más frío posible en los lavados, combinado con un centrifugado rápido, reduce significativamente el consumo. Si después vas a planchar la ropa, conviene terminar el programa de secado antes de que finalice completamente, aprovechando el calor que aún queda en el tambor.

La televisión es un caso particular. Los españoles pasan en promedio más de tres horas y media diarias frente a la pantalla, lo que representa un consumo energético de hasta el doce por ciento del total del hogar. Pero el verdadero problema no es verla, sino dejarla encendida sin usarla o mantenerla en modo de espera. Desconectarla completamente cuando no se está usando es la solución. En modo standby, puede consumir casi tanto como una computadora funcionando a pleno rendimiento, aunque la televisión esté apagada.

El horno es un consumidor importante de energía, responsable del cinco punto uno por ciento del gasto eléctrico del hogar. Genera calor a temperaturas muy altas en períodos cortos, lo que requiere mucha potencia. Tres prácticas básicas reducen su consumo: no precalentarlo cuando la cocción va a durar más de una hora, no abrir la puerta constantemente para revisar la comida, y apagarlo antes de que termine el tiempo de cocción para aprovechar el calor residual que sigue dentro.

Los pequeños electrodomésticos merecen atención especial. Los que baten o trocean tienen potencias bajas, pero aquellos que generan calor—como un robot de cocina, una plancha o un secador de pelo—tienen potencias mucho mayores y generan consumos importantes. Usarlos de forma consciente, solo cuando sea necesario, marca la diferencia en la factura final.

El programa de media carga no ahorra mucha energía, así que es mejor esperar a llenar el lavavajillas por completo
— Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)
La televisión en modo standby puede consumir tanto como un ordenador a pleno rendimiento aunque no esté encendida
— Análisis de consumo eléctrico del hogar
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué la nevera consume tanto si solo está ahí, sin hacer nada visible?

Model

Porque está trabajando constantemente para mantener una temperatura baja. Cada vez que abres la puerta, entra aire caliente y el motor tiene que enfriarse de nuevo. Si además está cerca de una fuente de calor, como el horno o el sol, trabaja aún más.

Inventor

¿De verdad importa cambiar de sesenta a cincuenta grados en el lavavajillas?

Model

Sí. El agua caliente es lo que más energía consume. Bajar diez grados no afecta la limpieza en la mayoría de casos, pero sí reduce el gasto hasta un veinte por ciento según los datos que tenemos.

Inventor

Entonces, ¿el modo standby de la televisión es casi tan malo como tenerla encendida?

Model

Exactamente. Mucha gente cree que está apagada, pero sigue consumiendo. Desconectarla completamente es la única forma de evitarlo.

Inventor

¿Precalentar el horno es siempre un desperdicio?

Model

No siempre. Si vas a cocinar algo durante una hora o más, el precalentamiento es mínimo comparado con el tiempo total. Pero si es una cocción corta, no vale la pena.

Inventor

¿Cuál es el electrodoméstico que más sorprende a la gente por su consumo?

Model

Probablemente los pequeños aparatos que generan calor, como los secadores de pelo o las planchas. La gente no los ve como grandes consumidores, pero la potencia que necesitan es considerable.

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