Precio de la luz hoy martes 27 de enero: consejos para ahorrar en tu factura

Un televisor en reposo consume como una computadora a plena capacidad
El modo standby de los electrodomésticos es una trampa energética invisible que aumenta la factura sin que nos demos cuenta.

En cada hogar late un consumo silencioso que crece con los hábitos del día a día, invisible pero constante. La electricidad no se derrocha en grandes gestos, sino en neveras mal ubicadas, televisores en standby y lavadoras que trabajan a temperaturas innecesariamente altas. Comprender qué electrodomésticos devoran más energía —y por qué— es el primer paso hacia una economía doméstica más consciente y sostenible.

  • La factura de la luz sube mes a mes sin que los hogares identifiquen claramente al culpable, porque el consumo se esconde en rutinas cotidianas aparentemente inocentes.
  • Electrodomésticos como la nevera, el televisor en standby o el horno mal gestionado pueden representar hasta el 17% del gasto energético total sin que el usuario lo perciba.
  • Ajustar temperaturas de lavado, llenar completamente el lavavajillas y desconectar aparatos en reposo son medidas concretas que pueden reducir el consumo hasta un 20%.
  • Adaptar el uso de los electrodomésticos de mayor potencia a las horas de precio más bajo de la tarifa eléctrica se perfila como la siguiente frontera del ahorro doméstico inteligente.

La factura de la luz crece alimentada por hábitos tan cotidianos que apenas los notamos. Identificar los verdaderos consumidores de energía en casa —y aprender a gestionarlos— es la clave para revertir esa tendencia.

La nevera y el congelador funcionan sin descanso las veinticuatro horas, lo que los convierte en los electrodomésticos más exigentes del hogar. Mantener el termostato entre cuatro y seis grados, aprovechar bien el espacio interior y evitar dejar la puerta abierta son gestos pequeños con impacto real. Su ubicación también importa: colocarlos cerca del horno o de una ventana soleada los obliga a trabajar más de lo necesario.

El lavavajillas sorprende a quien lo analiza con atención. Según la OCU, pasar del programa de sesenta grados al económico de cincuenta puede reducir el consumo hasta un veinte por ciento. Además, el programa de media carga no es tan eficiente como parece: es mejor esperar a llenarlo completamente antes de ponerlo en marcha.

La lavadora y la secadora rinden mejor a temperaturas bajas. Si se plancha después, detener el secado un poco antes permite aprovechar el calor residual. El televisor, por su parte, representa el doce por ciento del consumo energético del hogar español, no tanto por las horas de uso como por quedarse encendido sin atención o en modo standby, que puede consumir tanto como un ordenador a pleno rendimiento.

El horno, responsable del cinco por ciento del gasto, se vuelve más eficiente si se evita precalentarlo en cocciones largas, no se abre la puerta durante el proceso y se apaga antes de que termine para aprovechar el calor acumulado. Los pequeños electrodomésticos que generan calor —planchas, secadores, robots de cocina— también consumen mucho más de lo que aparentan. Conocer estas dinámicas no implica vivir con austeridad, sino saber exactamente adónde va el dinero.

La factura de la luz es uno de esos gastos que crece sin que nos demos cuenta, alimentado por hábitos tan arraigados que casi ni los vemos. Pero hay un camino más inteligente: entender cuáles son los verdaderos devoradores de energía en casa y aprender a domesticarlos.

La nevera y el congelador están conectados veinticuatro horas al día, siete días a la semana, lo que las convierte en dos de los electrodomésticos más hambrientos de electricidad del hogar. Sin embargo, no es necesario resignarse a una factura alta. El termostato debe mantenerse entre cuatro y seis grados centígrados, y el volumen del aparato debe aprovecharse al máximo. Parece obvio, pero dejar la puerta abierta mientras se decide qué comer es un lujo energético que cuesta dinero. Además, la ubicación importa: una nevera junto al horno, un radiador o una ventana soleada trabaja más de lo necesario para mantener su temperatura interna.

El lavavajillas ofrece sorpresas a quien sepa mirar. Según la Organización de Consumidores y Usuarios, cambiar a un programa económico que funciona a cincuenta grados en lugar de sesenta puede reducir el consumo hasta un veinte por ciento. El programa de lavado intenso debe reservarse únicamente para cuando la vajilla esté realmente sucia. Contraintuitivamente, el programa de media carga no ahorra tanta energía como se cree; es más eficiente esperar a llenar completamente el aparato antes de ponerlo en marcha.

La lavadora y la secadora responden bien a temperaturas bajas y centrifugados rápidos. Si después viene el planchado, conviene detener el secado antes de que termine, aprovechando el calor residual para terminar el trabajo. El televisor merece una mención especial porque representa un caso de desperdicio casi invisible. Los españoles pasan en promedio más de tres horas y media diarias frente a la pantalla, lo que representa un consumo del doce por ciento de la energía total del hogar. Pero el verdadero problema no es verla, sino dejarla encendida sin prestarle atención o, peor aún, en modo standby. Un televisor en reposo puede consumir tanta energía como una computadora funcionando a plena capacidad. La solución es desconectarlo completamente cuando no se usa.

El horno es un gran consumidor, responsable del cinco punto uno por ciento del gasto energético, porque genera calor intenso en poco tiempo. Tres reglas básicas lo hacen más eficiente: no precalentarlo si la cocción durará más de una hora, no abrir la puerta para revisar la comida, y apagarlo antes de que termine para aprovechar el calor que ya ha acumulado. Los pequeños electrodomésticos que baten o trocean tienen potencias bajas, pero aquellos que generan calor—como el robot de cocina, la plancha o el secador de pelo—consumen mucho más de lo que aparentan. Conocer estas dinámicas transforma la relación con la energía del hogar. No se trata de vivir en la oscuridad, sino de ser consciente de dónde va realmente el dinero.

Un televisor en modo standby puede consumir tanta energía como una computadora funcionando a plena capacidad
— Análisis de consumo energético
El programa de media carga no ahorra mucha energía, así que es mejor esperar a llenar el lavavajillas por completo
— Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué la nevera consume tanto si solo mantiene una temperatura constante?

Model

Porque está trabajando continuamente, veinticuatro horas al día. Cada vez que abres la puerta, entra aire caliente y el motor tiene que esforzarse más para recuperar el frío. Y si está mal ubicada, cerca del calor, trabaja aún más.

Inventor

El lavavajillas a media carga no ahorra energía. ¿Eso no parece contradictorio?

Model

Lo es, pero tiene lógica. El consumo principal no viene de lavar más o menos platos, sino de calentar el agua y hacer funcionar el ciclo. Llenar completamente el aparato distribuye ese gasto entre más platos.

Inventor

¿Y el televisor en standby realmente consume como una computadora encendida?

Model

Así es. Mucha gente cree que en reposo casi no gasta nada, pero sigue alimentando circuitos internos. Desconectarlo completamente es la única forma de evitarlo.

Inventor

¿Hay un electrodoméstico que sea especialmente traidor?

Model

El horno. Genera calor extremo en poco tiempo, así que consume mucho. Pero la mayoría de la gente lo precalienta innecesariamente o lo deja encendido más tiempo del necesario.

Inventor

¿Cuál es el cambio más fácil que alguien puede hacer hoy?

Model

Desconectar el televisor cuando no lo usa. Es un gesto simple que no requiere cambiar hábitos de vida, solo ser consciente de que el standby no es apagado.

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