Precio de la luz hoy martes 2 de junio: consejos para ahorrar en tu factura

Un televisor en espera consume casi tanto como una computadora funcionando
El modo standby es una ilusión de ahorro; desconectar completamente es la única forma de evitar el consumo oculto.

En el ritmo cotidiano del hogar, la electricidad fluye invisible pero constante, y cada electrodoméstico encendido es una pequeña decisión económica que se acumula en la factura de fin de mes. Diario Sur recoge una guía práctica que recuerda algo que la modernidad tiende a olvidar: no siempre hace falta comprar lo nuevo para gastar menos, sino aprender a usar mejor lo que ya se tiene. Ajustar temperaturas, cambiar hábitos de uso y desconectar lo que duerme en standby puede traducirse en hasta un 20% de ahorro, una cifra que no es menor en tiempos de presión sobre la economía doméstica.

  • La factura de la luz presiona cada mes a los hogares españoles, y muchos no saben que parte del gasto viene de electrodomésticos que consumen incluso cuando nadie los usa.
  • La nevera trabaja sin parar las 24 horas, el televisor en standby puede consumir casi tanto como un ordenador encendido, y el horno genera picos de potencia que pocos anticipan.
  • Organizaciones de consumidores y expertos en eficiencia energética señalan cambios concretos: bajar el termostato de la nevera, usar el programa económico del lavavajillas y desconectar completamente los aparatos en reposo.
  • Pequeños ajustes en la rutina —centrifugado rápido, secado incompleto aprovechando el calor residual, horno apagado antes de tiempo— se acumulan en ahorros reales a lo largo del mes.
  • El horizonte apunta a una conciencia energética doméstica más activa: no como sacrificio, sino como hábito inteligente que protege el bolsillo sin renunciar al confort.

La factura de la luz es uno de los gastos más controlables del hogar, siempre que se sepa dónde mirar. Más allá de la hora a la que se consume electricidad, lo que realmente marca la diferencia es cómo se usan los electrodomésticos del día a día.

La nevera y el congelador son los grandes consumidores silenciosos: conectados sin descanso las veinticuatro horas, representan una parte significativa del gasto. No hace falta reemplazarlos. Ajustar el termostato entre 4 y 6 grados, evitar tener la puerta abierta más de lo necesario y alejarlos de fuentes de calor como el horno o la luz solar directa puede generar ahorros reales mes a mes.

El lavavajillas ofrece una oportunidad clara: según la Organización de Consumidores y Usuarios, bajar la temperatura del programa de 60 a 50 grados reduce el consumo hasta un 20%. Lo más eficiente es esperar a llenarlo completamente antes de ponerlo en marcha, ya que el programa de media carga no ahorra tanto como se cree. La lavadora y la secadora siguen una lógica similar: ciclos fríos, centrifugado rápido y aprovechar el calor residual para terminar el secado antes de que el programa concluya.

La televisión es un consumidor oculto que muchos subestiman. Con más de tres horas y media de uso diario en promedio, representa cerca del 12% del consumo energético del hogar. El error más común es dejarla en standby, un modo que puede consumir casi tanto como un ordenador a plena capacidad. Desconectarla completamente es la solución más sencilla.

El horno, responsable de alrededor del 5% del gasto eléctrico, se beneficia de tres hábitos simples: no precalentarlo en cocciones largas, no abrir la puerta constantemente y apagarlo unos minutos antes de que termine para aprovechar el calor acumulado. Los pequeños electrodomésticos que generan calor —planchas, secadores, robots de cocina— también consumen más de lo que parece, y usarlos durante las horas más baratas del día puede sumar un ahorro significativo a lo largo del mes.

La factura de la luz es uno de los gastos más visibles en cualquier hogar, pero también uno de los más controlables si se sabe dónde mirar. El martes 2 de junio de 2026, como cualquier otro día, el precio de la electricidad fluctuará según la hora, y conocer cuándo es más barato consumir puede marcar la diferencia. Pero hay algo más importante que la hora del día: cómo usamos los electrodomésticos que ya tenemos enchufados.

La nevera y el congelador son los grandes consumidores silenciosos del hogar. Están conectados veinticuatro horas al día, sin descanso, y por eso representan una parte significativa de la factura. Sin embargo, no es necesario reemplazarlos. Basta con ajustar el termostato entre 4 y 6 grados centígrados, asegurarse de que no pasen demasiado tiempo con la puerta abierta, y sobre todo, ubicarlos lejos del horno, los radiadores o las ventanas donde entra luz solar directa. Estos detalles de ubicación y mantenimiento pueden traducirse en ahorros reales mes tras mes.

El lavavajillas ofrece una oportunidad clara de ahorro. Según la Organización de Consumidores y Usuarios, cambiar el programa a una temperatura de 50 grados centígrados en lugar de 60 puede reducir el consumo hasta un 20 por ciento. El truco está en usar el programa económico para la mayoría de los lavados y reservar el ciclo intenso solo cuando la vajilla esté realmente sucia. Contrario a lo que muchos creen, el programa de media carga no ahorra energía de manera significativa, así que lo más eficiente es esperar a llenar completamente el electrodoméstico antes de ponerlo en marcha.

La lavadora y la secadora requieren un enfoque similar. Usar el ciclo más frío posible y el centrifugado más rápido reduce el consumo notablemente. Si además se plancha la ropa después, conviene detener el programa de secado antes de que termine, aprovechando el calor residual para terminar el trabajo. Son cambios pequeños en la rutina que se acumulan en la factura.

La televisión es un consumidor oculto que muchos pasan por alto. Los españoles pasan en promedio más de tres horas y media diarias frente a la pantalla, lo que representa aproximadamente un 12 por ciento del consumo energético del hogar. El error común es dejar el televisor en modo standby pensando que así consume menos. La realidad es que un televisor en espera puede consumir casi tanto como una computadora funcionando a plena capacidad. La solución es desconectarlo completamente cuando no se está usando.

El horno es otro gran consumidor de energía, responsable de alrededor del 5 por ciento del gasto eléctrico. Genera calor a temperaturas muy altas en períodos cortos, lo que requiere mucha potencia. Tres prácticas simples pueden reducir su impacto: no precalentarlo si la cocción va a durar más de una hora, no abrir la puerta constantemente para revisar la comida, y apagarlo unos minutos antes de que termine la cocción para aprovechar el calor que ya ha acumulado.

Los pequeños electrodomésticos merecen atención especial. Los que simplemente baten o trocean tienen potencias bajas, pero los que generan calor—como el robot de cocina, la plancha o el secador de pelo—consumen mucha más energía de la que parece. Usarlos con conciencia, especialmente durante las horas más baratas del día, puede sumar ahorros significativos a lo largo del mes.

Los consumidores pueden ahorrar hasta un 20% si utilizan un programa económico en el lavavajillas
— Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)
Un televisor en standby puede consumir tanto como un ordenador a pleno rendimiento aunque no esté encendido
— Análisis de consumo energético del hogar
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué la nevera es tan importante en esta conversación sobre ahorro? Parece un electrodoméstico más.

Model

Porque nunca se apaga. Mientras dormimos, mientras trabajamos, mientras estamos fuera, sigue consumiendo. Es como tener un gasto fijo que no vemos, pero que está ahí todos los días.

Inventor

Y entonces, ¿el termostato a 4 o 6 grados es suficiente para mantener la comida fresca?

Model

Completamente. La mayoría de las neveras vienen de fábrica más frías de lo necesario. Bajar esos grados no es solo seguridad alimentaria, es también reconocer que no necesitamos tanto frío como creemos.

Inventor

Hablas del lavavajillas como si fuera un juego de números. ¿Realmente importa un grado de diferencia?

Model

Importa porque el agua caliente es cara. Calentar agua consume mucha energía. Bajar de 60 a 50 grados es la diferencia entre un lavado que mata bacterias y uno que simplemente limpia bien. Para la mayoría de los platos, es suficiente.

Inventor

¿Y el televisor en standby? Eso suena como un mito.

Model

No es un mito. Un televisor en espera sigue alimentando circuitos, sigue consumiendo. Desconectarlo completamente es el gesto más simple y más efectivo que alguien puede hacer sin cambiar su vida.

Inventor

¿Cuál es el electrodoméstico que más sorprende a la gente cuando se enteran de cuánto consume?

Model

El horno. La gente piensa que porque lo usa poco, no importa. Pero cuando lo enciende, consume mucha potencia en poco tiempo. Y muchos lo precalientan innecesariamente, gastando energía antes de meter ni siquiera la comida.

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