Precio de la luz hoy martes 17 de marzo: consejos para ahorrar en tu factura

Desconectarla de verdad es lo único que lo detiene
Sobre por qué desconectar completamente la televisión ahorra más que dejarla en standby.

Cada martes, millones de hogares españoles se enfrentan a una factura eléctrica que parece crecer sola, como si los aparatos del hogar tuvieran vida propia. El martes 17 de marzo de 2026 ofrece una nueva oportunidad para reflexionar sobre algo tan cotidiano como encender el lavavajillas o dejar la televisión en standby: pequeñas decisiones que, sumadas, definen cuánto pagamos por habitar nuestros propios hogares. Conocer las horas más baratas del día es el primer paso, pero la verdadera sabiduría energética reside en comprender la lógica oculta de cada electrodoméstico.

  • La factura de la luz sigue siendo una fuente de tensión mensual para los hogares españoles, que buscan fórmulas concretas para reducir un gasto que parece inevitable.
  • Electrodomésticos como la nevera, el horno y la televisión consumen en silencio, muchas veces sin que el usuario sea consciente de su impacto real en el presupuesto familiar.
  • Dejar aparatos en modo standby puede costar casi tanto como tenerlos encendidos a pleno rendimiento, un hábito extendido que drena la economía doméstica sin que se note.
  • Elegir programas económicos en lavadora y lavavajillas, o apagar el horno antes de que termine la cocción, puede traducirse en ahorros de hasta un 20% en la factura mensual.
  • La gestión inteligente del consumo eléctrico —combinando el conocimiento de las horas baratas con el uso eficiente de cada aparato— se perfila como la estrategia más accesible para aliviar el gasto energético del hogar.

Cada martes, la pregunta es la misma en muchos hogares españoles: ¿por qué cuesta tanto la luz? La respuesta no está solo en el precio del mercado, sino en los electrodomésticos que funcionan a diario, a menudo sin que nadie repare en cuánta energía consumen. Saber cuándo es más barato consumir ayuda, pero entender cómo funciona cada aparato marca la diferencia real.

La nevera, encendida las veinticuatro horas del año, es uno de los mayores consumidores del hogar. Mantener el termostato entre 4 y 6 grados, aprovechar bien el espacio interior y no dejar la puerta abierta más de lo necesario son gestos simples que reducen su gasto. Alejarla del horno y de fuentes de calor también contribuye a que trabaje con menos esfuerzo.

El lavavajillas sorprende: elegir el programa económico a 50 grados en lugar del intenso a 60 puede suponer un ahorro del 20% en consumo eléctrico, según la OCU. Conviene esperar a llenarlo por completo, ya que el programa de media carga no ofrece ventajas reales. La lavadora y la secadora siguen una lógica similar: programas fríos, centrifugados rápidos y aprovechar el calor residual al planchar.

La televisión, presente en casi todas las salas, consume hasta el 12% de la energía del hogar. Los españoles la tienen encendida más de tres horas y media al día de media, y dejarla en standby puede suponer un gasto cercano al de una computadora en pleno funcionamiento. Desconectarla del todo es la solución más eficaz. El horno, por su parte, no necesita precalentamiento para cocciones largas, y apagarlo unos minutos antes de terminar permite aprovechar el calor acumulado sin gastar de más.

La clave es la conciencia: cada aparato tiene su propia lógica, y pequeños cambios en el uso cotidiano pueden sumar ahorros notables a fin de mes, sin renunciar a la comodidad.

Cada martes, cuando llega la factura de la luz, muchos hogares españoles se enfrentan a la misma pregunta: ¿por qué cuesta tanto? La respuesta está en los electrodomésticos que funcionan en nuestras cocinas y cuartos de estar, a menudo sin que nos demos cuenta de cuánta energía consumen. Conocer cuáles son las horas más baratas del día es útil, pero la verdadera economía viene de entender cómo funcionan estos aparatos y cómo usarlos de forma inteligente.

La nevera es quizás el culpable más obvio. Funciona las veinticuatro horas del día, todos los días del año, lo que la convierte en uno de los mayores consumidores de energía en cualquier hogar. Sin embargo, hay formas de reducir su gasto sin sacrificar la conservación de los alimentos. El termostato debe estar entre 4 y 6 grados centígrados, ni más frío ni más caliente. El volumen del frigorífico debe aprovecharse al máximo, y la puerta no debe dejarse abierta más tiempo del necesario. La ubicación también importa: lejos del horno, de radiadores y de ventanas donde entre luz solar directa.

El lavavajillas ofrece sorpresas. Según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios, los consumidores pueden ahorrar hasta un 20% de su consumo eléctrico si eligen programas económicos que funcionan a 50 grados centígrados en lugar de 60. El programa de lavado intenso debe reservarse solo para cuando la vajilla esté realmente sucia. Contrario a lo que muchos creen, el programa de media carga no ahorra energía significativa, así que es mejor esperar a llenar completamente el lavavajillas antes de ponerlo en marcha.

La lavadora y la secadora merecen atención similar. Los programas más fríos posibles, combinados con centrifugados rápidos, reducen el consumo. Si se plancha la ropa después, conviene terminar el ciclo de secado antes de tiempo para aprovechar el calor residual. La televisión, ese aparato que muchos dejan encendido sin prestarle atención, consume hasta un 12% de la energía del hogar. Los españoles pasan en promedio más de tres horas y media diarias frente a la pantalla. La solución no es dejarla en modo standby, sino desconectarla completamente cuando no se use, porque en reposo puede consumir casi tanto como una computadora funcionando a pleno rendimiento.

El horno es un gran consumidor de energía, generando calor a temperaturas muy altas en períodos cortos. No necesita precalentamiento para cocciones que duren más de una hora. Abrir la puerta para revisar la comida es un error que disipa el calor acumulado. Lo ideal es apagarlo antes de que termine el tiempo de cocción y aprovechar el calor que permanece en su interior. Los pequeños electrodomésticos varían en su consumo: los que baten o trocean tienen potencias bajas, pero los que generan calor, como robots de cocina, planchas y secadores de pelo, tienen potencias mucho mayores y producen consumos importantes.

La clave está en ser consciente. Cada electrodoméstico tiene su propia lógica de consumo, y pequeños cambios en la forma de usarlos pueden sumar ahorros significativos a lo largo del mes. No se trata de vivir incómodamente, sino de usar la energía de forma más inteligente, sabiendo cuándo es más barato consumir y cómo hacer que cada aparato trabaje de forma más eficiente.

Los consumidores pueden ahorrar hasta un 20% si utilizan un programa económico en el lavavajillas
— Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)
La televisión en standby puede consumir tanto como una computadora a pleno rendimiento aunque no esté encendida
— Análisis de consumo energético del hogar
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué la nevera consume tanto si solo está ahí, sin hacer nada visible?

Model

Porque mantiene una temperatura constante veinticuatro horas al día. Está trabajando continuamente, comprimiendo gas refrigerante, moviendo aire frío. Es como tener un pequeño motor que nunca se apaga.

Inventor

Entonces, ¿el programa económico del lavavajillas realmente ahorra un 20%?

Model

Sí, pero no es magia. Baja la temperatura del agua de 60 a 50 grados. Menos calor que generar significa menos electricidad. Y si esperas a llenar el lavavajillas completamente, haces un solo ciclo en lugar de dos.

Inventor

¿Y la televisión en standby consume tanto como una computadora encendida?

Model

Así es. Mucha gente cree que el standby es casi apagado, pero el aparato sigue alimentado, esperando la señal del control remoto. Desconectarla de verdad es lo único que lo detiene.

Inventor

¿Hay algún electrodoméstico que no valga la pena optimizar?

Model

Los que baten o trocean tienen potencias tan bajas que el ahorro es mínimo. Pero los que generan calor, como la plancha o el secador, esos sí valen la pena. Consumen mucho en poco tiempo.

Inventor

¿Entonces el ahorro real viene de cambiar hábitos, no de comprar aparatos nuevos?

Model

Exactamente. No necesitas invertir dinero. Solo necesitas entender cómo funcionan las cosas y usarlas de forma más inteligente.

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