Precio de la luz hoy martes 17 de febrero: consejos para ahorrar en tu factura

Desconectarlo completamente es la única forma de evitar ese consumo fantasma
Sobre cómo los electrodomésticos en standby siguen consumiendo energía sin que nos demos cuenta.

En cada hogar, la electricidad fluye sin pausa a través de aparatos que rara vez cuestionamos, acumulando un coste que parece inevitable pero que, en gran medida, es negociable. La guía publicada por Diario Sur el 16 de febrero de 2026 recuerda que el ahorro energético no es un acto heroico ni una renuncia, sino el resultado de comprender cómo trabaja cada electrodoméstico y ajustar, con pequeña pero constante intención, los hábitos cotidianos. Desde la nevera que nunca descansa hasta el televisor que consume en silencio mientras nadie lo mira, la factura de la luz es, en el fondo, un espejo de nuestra atención.

  • La factura eléctrica crece mes a mes impulsada por electrodomésticos que consumen sin que el usuario lo perciba, convirtiendo el hogar en un sumidero silencioso de energía.
  • La nevera, el televisor en standby y el horno mal gestionado pueden representar juntos casi el veinte por ciento del gasto total, una cifra que presiona especialmente a las economías domésticas más ajustadas.
  • Cambiar el programa del lavavajillas a cincuenta grados, llenar la lavadora antes de ponerla en marcha y apagar el televisor por completo son medidas concretas que ya están al alcance de cualquier hogar.
  • Desconectar dispositivos en lugar de dejarlos en standby y aprovechar el calor residual del horno son gestos pequeños que, sumados, pueden reducir la factura hasta un veinte por ciento.
  • El ahorro real no depende de un único cambio radical, sino de una cadena de decisiones sostenibles que se consolidan como nuevos hábitos en la vida diaria.

La factura de la luz parece un gasto inevitable, pero hay un camino más directo que resignarse: entender cómo cada electrodoméstico trabaja contra el bolsillo, a menudo sin que nadie lo note.

La nevera es el culpable silencioso. Conectada las veinticuatro horas, su consumo puede moderarse ajustando el termostato entre cuatro y seis grados y eligiendo bien su ubicación: colocarla junto al horno o bajo una ventana soleada la obliga a esforzarse mucho más. Mantener la puerta cerrada y el interior bien organizado también reduce el trabajo del motor.

El lavavajillas ofrece un margen claro: según la Organización de Consumidores y Usuarios, pasar del programa de sesenta grados al económico de cincuenta puede recortar el consumo hasta un veinte por ciento. Lo más eficiente es esperar a llenarlo por completo antes de ponerlo en marcha y reservar el programa intenso solo para cuando la vajilla lo exija de verdad.

Lavadora y secadora siguen la misma lógica: el programa más frío posible y el centrifugado más rápido reducen el gasto. Si se va a planchar después, terminar el ciclo de secado antes de tiempo permite que el calor residual complete el trabajo.

La televisión encendida sin audiencia representa el doce por ciento de la factura total. El error habitual es dejarla en standby creyendo que así consume poco, cuando en realidad puede gastar casi tanto como un ordenador a pleno rendimiento. Desconectarla del todo es la única solución real.

El horno, responsable del cinco por ciento del gasto, se vuelve más eficiente con tres reglas: no precalentarlo para cocciones largas, no abrir la puerta a cada momento y apagarlo antes de que termine el tiempo para aprovechar el calor acumulado.

Los pequeños electrodomésticos que generan calor —robots de cocina, planchas, secadores— consumen mucho más de lo que aparentan. El ahorro verdadero no llega de un solo gesto drástico, sino de la suma diaria de decisiones pequeñas y sostenibles.

La factura de la luz es uno de los gastos más difíciles de controlar en cualquier hogar, pero existe un camino más directo que simplemente resignarse a pagar lo que toque cada mes. El verdadero ahorro no llega solo por conocer las horas más baratas del día —aunque eso ayuda—, sino por entender cómo cada electrodoméstico que tenemos enchufado está trabajando contra nuestro bolsillo, a menudo sin que nos demos ni cuenta.

La nevera es el culpable silencioso. Está ahí todo el día, todos los días, consumiendo energía de forma constante porque así debe ser. Pero eso no significa que no haya margen para la eficiencia. El truco está en ajustar el termostato entre cuatro y seis grados centígrados —no más frío de lo necesario— y ser consciente de dónde la colocamos. Una nevera junto al horno, cerca de un radiador o bajo una ventana soleada tiene que trabajar mucho más para mantener su temperatura interna. Además, cada vez que dejamos la puerta abierta mientras decidimos qué comer, estamos obligando al motor a compensar esa pérdida de frío. Aprovechar al máximo el espacio interior también cuenta: un frigorífico bien organizado funciona con menos esfuerzo.

El lavavajillas es otro campo donde el cambio de hábitos genera resultados concretos. Según la Organización de Consumidores y Usuarios, cambiar a un programa económico —lavando a cincuenta grados en lugar de sesenta— puede reducir el consumo hasta un veinte por ciento. La tentación de usar el programa de media carga es comprensible, pero es un espejismo: no ahorra tanta energía como parece. Lo sensato es esperar a llenar el lavavajillas completamente antes de ponerlo en marcha. El programa de lavado intenso debe reservarse solo para cuando la vajilla esté realmente sucia, no como opción por defecto.

La lavadora y la secadora funcionan con la misma lógica. Usar el programa más frío posible y el centrifugado más rápido reduce significativamente el consumo. Si después vas a planchar la ropa, conviene terminar el ciclo de secado antes de lo normal y dejar que el calor residual haga el resto del trabajo. Cada pequeña decisión se suma.

La televisión encendida sin que nadie la esté mirando es un gasto que pasa desapercibido pero que suma. Los españoles pasan en promedio más de tres horas y media diarias frente a la pantalla, lo que representa un consumo energético del doce por ciento de la factura total. El error común es dejarla en modo standby pensando que así consume poco. La realidad es que un televisor en standby puede consumir casi tanto como una computadora funcionando a pleno rendimiento. La solución es desconectarlo completamente cuando no se use.

El horno es un consumidor voraz de energía —representa el cinco punto uno por ciento del gasto— porque genera calor intenso en poco tiempo. Tres reglas básicas lo hacen más eficiente: no precalentarlo si vas a cocinar durante más de una hora, no abrir la puerta constantemente para revisar la comida, y apagarlo antes de que termine el tiempo de cocción para aprovechar el calor que ya ha acumulado.

Los pequeños electrodomésticos merecen atención especial. Los que baten o trocean tienen potencias bajas, pero los que generan calor —un robot de cocina, una plancha, un secador de pelo— consumen mucho más de lo que parece. Cada uno de estos aparatos, usado sin pensar, puede impactar notablemente en la factura mensual. El ahorro real no viene de un solo cambio drástico, sino de la suma de decisiones pequeñas y sostenibles tomadas todos los días.

Un televisor en standby puede consumir casi tanto como una computadora funcionando a pleno rendimiento
— Análisis de consumo eléctrico del hogar
El programa de media carga no ahorra mucha energía, así que es mejor esperar a llenar el lavavajillas por completo
— Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué la nevera consume tanto si solo está ahí, sin que hagamos nada?

Model

Porque está trabajando constantemente para mantener una temperatura baja. Es como si tuviera que luchar contra el calor todo el tiempo. Cada grado que baja el termostato, más energía gasta. Y si la pones cerca de una fuente de calor, la nevera tiene que esforzarse el doble.

Inventor

Entonces, ¿el programa de media carga del lavavajillas no sirve para nada?

Model

Sirve, pero no tanto como la gente cree. El consumo de agua y energía no se reduce proporcionalmente. Es mejor esperar a llenar la máquina completamente. El ahorro real viene de cambiar la temperatura, no de lavar menos ropa.

Inventor

¿Y si dejo la televisión en standby, realmente consume como una computadora encendida?

Model

Sí, es sorprendente. Mucha gente cree que el standby es casi apagado, pero el televisor sigue activo, esperando la señal del control remoto. Desconectarlo completamente es la única forma de evitar ese consumo fantasma.

Inventor

¿Precalentar el horno es siempre necesario?

Model

No. Si vas a cocinar durante más de una hora, el precalentamiento es innecesario. El horno alcanza la temperatura mientras la comida ya está dentro. Es un desperdicio de energía que muchos hacemos por costumbre.

Inventor

¿Cuál es el electrodoméstico que más sorprende por su consumo?

Model

El horno. La gente no se da cuenta de cuánta energía consume porque no lo usa todos los días. Pero cuando lo enciende, está generando calor intenso en poco tiempo. Es uno de los mayores consumidores del hogar.

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