Precio de la luz hoy martes 16 de junio: consejos para ahorrar en tu factura

Desconectarla es la única forma de que deje de consumir
Sobre por qué los televisores en standby gastan tanta energía como cuando están encendidos.

En los hogares españoles, la factura de la luz actúa como un espejo silencioso de los hábitos cotidianos: revela cuánta energía se disipa sin conciencia, en aparatos que funcionan sin ser vigilados. Ajustar un termostato, esperar a llenar el lavavajillas o desenchufar el televisor son gestos pequeños que, sumados, reescriben la relación entre el hogar y el consumo. No se trata solo de ahorrar dinero, sino de recuperar una forma de atención sobre lo que ocurre dentro de las paredes de casa.

  • La factura eléctrica presiona cada mes a millones de familias españolas que no siempre saben dónde se escapa realmente la energía.
  • Neveras, televisores y hornos funcionan en silencio o en standby, acumulando un gasto invisible que puede equivaler al de aparatos encendidos a plena potencia.
  • Pequeños ajustes —bajar el termostato de la nevera, usar programas económicos en lavadora y lavavajillas, o apagar el horno antes de tiempo— pueden reducir el consumo de forma significativa.
  • Desconectar completamente los electrodomésticos en lugar de dejarlos en modo espera es una de las medidas con mayor impacto inmediato en el recibo mensual.
  • La suma de estos hábitos apunta a una reducción real y sostenida del gasto energético doméstico sin necesidad de grandes inversiones.

La factura de la luz sigue siendo una preocupación recurrente en los hogares españoles, y aunque los precios del mercado escapan al control individual, el consumo diario no. La respuesta casi siempre está en los electrodomésticos que se usan sin pensar.

La nevera y el congelador son los grandes consumidores silenciosos: funcionan sin parar y representan una parte importante del recibo. Ajustar el termostato entre cuatro y seis grados es suficiente para conservar los alimentos, y ubicarlos lejos de fuentes de calor evita que el compresor trabaje de más. No dejar la puerta abierta mientras se decide qué sacar es otro gesto que suma.

El lavavajillas puede reducir su gasto energético hasta un veinte por ciento si se usa el programa económico a cincuenta grados en lugar de sesenta, y si se espera a que esté completamente lleno antes de ponerlo en marcha. La lavadora también ahorra con programas más fríos, y un buen centrifugado reduce el tiempo de secado posterior.

La televisión en modo standby es uno de los engaños más comunes del hogar: muchos creen que consume poco, pero puede gastar tanta energía como una computadora a pleno rendimiento. Desconectarla por completo cuando no se usa es la solución más directa. El horno, responsable de cerca del cinco por ciento del gasto energético, también admite trucos: no precalentarlo en cocciones largas, no abrir la puerta innecesariamente y apagarlo unos minutos antes de que termine.

Los pequeños electrodomésticos que generan calor —robots de cocina, planchas, secadores— consumen más de lo que parece. Desconectarlos cuando no se necesitan es un hábito sencillo que, acumulado en el tiempo, se refleja claramente en el recibo mensual.

La factura de la luz sigue siendo una preocupación constante en los hogares españoles, y aunque no siempre es posible controlar los precios que fija el mercado, sí existe margen para reducir el consumo diario. El martes 16 de junio de 2026 es un día más para revisar dónde se va realmente la energía en casa, y la respuesta casi siempre está en los electrodomésticos que usamos sin pensar.

La nevera y el congelador son los grandes consumidores silenciosos del hogar. Funcionan sin parar, veinticuatro horas al día, y por eso representan una parte significativa de cualquier recibo. Pero hay formas de hacerlos más eficientes sin sacrificar su función básica. Ajustar el termostato entre cuatro y seis grados centígrados es suficiente para mantener los alimentos en buen estado. También importa dónde se coloque el aparato: lejos del horno, de radiadores y de ventanas donde entre luz solar directa. Estos detalles, que parecen menores, obligan al compresor a trabajar más de lo necesario. Otro gesto simple es no dejar la puerta abierta mientras se decide qué sacar.

El lavavajillas ofrece oportunidades de ahorro que muchos desaprovechan. Según la Organización de Consumidores y Usuarios, es posible reducir el gasto energético hasta un veinte por ciento si se utiliza un programa económico que funciona a cincuenta grados centígrados en lugar de sesenta. El programa de lavado intenso debe reservarse solo para cuando la vajilla esté realmente sucia. Un detalle que sorprende a muchos: el programa de media carga no ahorra tanta energía como se cree, así que es mejor esperar a que el lavavajillas esté completamente lleno antes de ponerlo en marcha.

La lavadora y la secadora también tienen su propia lógica de ahorro. Los programas más fríos consumen menos electricidad, y un centrifugado rápido extrae más agua de la ropa, lo que reduce el tiempo de secado posterior. Si se plancha la ropa después, conviene detener el programa de secado unos minutos antes de que termine, aprovechando el calor residual para terminar el trabajo.

La televisión encendida sin que nadie la mire es un clásico desperdicio. Los españoles pasan en promedio más de tres horas y media diarias frente a la pantalla, lo que representa aproximadamente un doce por ciento del consumo energético total del hogar. El verdadero problema no es tenerla encendida, sino dejarla en modo standby. Muchos creen que así consume poco, pero la realidad es que un televisor en espera puede llegar a consumir tanta energía como una computadora funcionando a pleno rendimiento. La solución es desconectarla completamente cuando no se usa.

El horno es otro gran consumidor, responsable de alrededor del cinco por ciento del gasto energético. Genera calor a temperaturas muy altas en períodos cortos, lo que exige mucha potencia. No es necesario precalentarlo si la cocción va a durar más de una hora. Abrir la puerta para revisar la comida hace que escape el calor y el aparato tenga que trabajar más para recuperar la temperatura. Una práctica inteligente es apagarlo unos minutos antes de que termine la cocción y aprovechar el calor que ya ha acumulado.

Los pequeños electrodomésticos merecen atención especial. Los que simplemente baten o trocean tienen potencias bajas, pero aquellos que generan calor —como un robot de cocina, una plancha o un secador de pelo— consumen cantidades importantes de energía. Cada uso suma, y desconectarlos cuando no se necesitan es un hábito que se refleja en el recibo mensual.

Es posible reducir el gasto energético hasta un veinte por ciento si se utiliza un programa económico en el lavavajillas
— Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)
Un televisor en standby puede llegar a consumir tanta energía como una computadora funcionando a pleno rendimiento
— Análisis de consumo energético del hogar
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué la nevera consume tanto si solo está ahí, sin hacer nada visible?

Model

Porque el compresor está trabajando constantemente para mantener esa temperatura baja. Cada vez que abre la puerta, entra aire caliente y el aparato tiene que esforzarse más para enfriarse de nuevo. Es como si estuvieras pidiendo al motor que corra una maratón sin parar.

Inventor

Entonces, ¿el programa de media carga en el lavavajillas no ahorra nada?

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Ahorra algo, pero menos de lo que la gente cree. El gasto energético principal está en calentar el agua y hacer funcionar el motor. Una carga completa distribuye ese costo entre más platos, así que es más eficiente llenar el aparato completamente.

Inventor

¿Y la televisión en standby realmente consume como una computadora encendida?

Model

Exacto. Muchos piensan que standby es casi apagado, pero el aparato sigue alimentado, esperando la señal del control remoto. Desconectarla es la única forma de que deje de consumir.

Inventor

¿Hay algún electrodoméstico donde no vale la pena intentar ahorrar?

Model

Los pequeños que solo baten o trocean consumen poco de por sí. Pero los que generan calor —planchas, secadores, robots de cocina— esos sí valen la pena vigilar. Cada minuto que funcionan cuesta.

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¿Precalentar el horno es realmente innecesario?

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Si vas a cocinar más de una hora, sí. El horno alcanza la temperatura que necesita durante los primeros minutos de cocción. Precalentarlo es gastar energía antes de que la comida esté dentro.

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