Un hombre de 50 años tiene más probabilidades de morir por una fractura que por cáncer de próstata
Los hombres con osteoporosis tienen peores pronósticos que las mujeres, con tasas de mortalidad del 25-30% tras fracturas graves y mayor discapacidad. Solo el 2% de veteranos varones se sometía a densitometría ósea, pero un programa de enfermería aumentó la aceptación al 49% y mejoró los tratamientos.
- Uno de cada cinco hombres mayores de 50 sufrirá una fractura por osteoporosis
- Tasas de mortalidad del 25-30% en el primer año tras fracturas graves en hombres
- Solo el 2% de veteranos se sometía a densitometría ósea; un programa de enfermería aumentó la aceptación al 49%
- Dos tercios de los adultos mayores no recuperan su movilidad previa tras fracturas de cadera
Uno de cada cinco hombres mayores de 50 años sufrirá una fractura por osteoporosis, pero la enfermedad sigue siendo infradiagnosticada en hombres debido a percepciones erróneas y directrices inconsistentes de detección.
Ronald Klein estaba pedaleando por su barrio en North Wales, Pensilvania, una tarde de 2006 cuando intentó saltar una cuneta. No llevaba suficiente velocidad. La bicicleta cayó, extendió el brazo izquierdo para amortiguar el golpe, y en la sala de emergencias las radiografías revelaron lo que parecía imposible: fractura de cadera y de hombro. Klein tenía 52 años. Era dentista, volvió al trabajo tres semanas después con bastón, y tras seis meses de fisioterapia se recuperó. Pero algo lo inquietaba. Una persona de su edad no debería romperse la cadera por una caída en bicicleta. En su siguiente cita con el traumatólogo, preguntó si debería hacerse una densitometría ósea. La prueba confirmó lo que sospechaba: osteoporosis, esa enfermedad progresiva que debilita los huesos y puede provocar fracturas graves. Comenzó el tratamiento farmacológico inmediatamente. Ahora, a los 70 años, sigue tomando medicamentos.
Lo que Klein descubrió por casualidad es algo que la medicina apenas reconoce: la osteoporosis no es una enfermedad exclusiva de mujeres. Aproximadamente uno de cada cinco hombres mayores de 50 años sufrirá una fractura vinculada a la osteoporosis. Entre los adultos mayores, cerca de una cuarta parte de las fracturas de cadera ocurren en hombres. Y cuando sucede, los hombres enfrentan peores resultados. La doctora Cathleen Colon-Emeric, geriatra del Sistema de Atención Médica de Veteranos de Durham y de la Universidad de Duke, lo expresó con claridad: los hombres no se recuperan tan bien como las mujeres. Las tasas de mortalidad alcanzan entre el 25 y el 30 por ciento en el primer año después de una fractura grave. Las hospitalizaciones y la discapacidad son más frecuentes. Un hombre de 50 años tiene más probabilidades de morir por complicaciones de una fractura osteoporótica que por cáncer de próstata.
A pesar de estas cifras, la detección es prácticamente inexistente. En un estudio reciente con 3.000 veteranos de entre 65 y 85 años en centros de salud del Departamento de Asuntos de Veteranos de Carolina del Norte y Virginia, solo el 2 por ciento del grupo de control se había sometido a una densitometría ósea. Douglas Bauer, epidemiólogo clínico e investigador de osteoporosis en la Universidad de California en San Francisco, calificó el resultado como sorprendentemente bajo, incluso pésimo, considerando que el Departamento de Asuntos de Veteranos financia estas pruebas. Pero cuando los investigadores crearon un servicio de salud ósea supervisado por una enfermera que registraba indicaciones, enviaba recordatorios frecuentes y explicaba resultados, todo cambió. El 49 por ciento de los veteranos con al menos un factor de riesgo aceptó hacerse la prueba. La mitad de los examinados presentaba osteoporosis u osteopenia, la condición previa. La mayoría comenzó a tomar medicamentos. Después de 18 meses, la densidad ósea había aumentado ligeramente en el grupo de intervención, mejorando comparado con pacientes con osteoporosis de ambos sexos en condiciones reales.
Esta brecha entre lo que es posible y lo que se hace refleja un problema más profundo: la osteoporosis sigue siendo percibida como una enfermedad de mujeres. Las directrices médicas son inconsistentes. La Sociedad Endócrina y la Sociedad Americana para la Investigación Ósea y Mineral recomiendan que los hombres mayores de 50 años con factores de riesgo, y todos los hombres mayores de 70, se realicen pruebas de detección. Pero el Colegio Americano de Médicos y el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos consideran que la evidencia es insuficiente. Esta discrepancia tiene consecuencias prácticas: Medicare y muchas aseguradoras privadas generalmente no cubren las pruebas de detección en hombres sin antecedentes de fractura, aunque sí cubren el tratamiento una vez diagnosticada la enfermedad. Eric Orwoll, endocrinólogo e investigador de osteoporosis en la Oregon Health & Science University, lo resumió así: las cosas han estado estancadas durante décadas.
Hay también un componente cultural. Orwoll habla de una especie de mentalidad de Superman: a los hombres les gusta creer que son indestructibles, así que no prestan atención a señales de alerta. Bob Grossman, maestro de escuela pública retirado de Portland de 74 años, resistió durante años las súplicas de su esposa, una enfermera, de que visitara a alguien por su espalda visiblemente encorvada. Cuando finalmente se hizo las pruebas, pensó: no puede ser osteoporosis, soy un hombre. Pero lo era. Klein recuerda haber asistido a un seminario para instruir a pacientes en el uso del medicamento Forteo. Era el único hombre en la sala.
La realidad es que los hombres viven ahora más años. Tienen huesos más grandes y gruesos que las mujeres, y tienden a desarrollar osteoporosis entre cinco y diez años después. Pero cuando llegan a los 70 y 80 años, sufren fracturas. Para entonces, también han acumulado otras enfermedades crónicas que afectan su capacidad de recuperación. Los medicamentos disponibles funcionan: aumentan la densidad ósea en hombres tanto como en mujeres. Las opciones incluyen medicamentos orales como Fosamax o Actonel, formulaciones intravenosas como Reclast, autoinyecciones diarias como Forteo o Tymlos, o inyecciones semestrales de Prolia. Los cambios en el estilo de vida—ejercicio, suplementos de calcio y vitamina D, dejar de fumar, beber con moderación—ayudan, pero no son suficientes para detener o revertir la pérdida ósea.
La doctora Colon-Emeric quisiera que todos los hombres mayores de 70 años se sometieran a pruebas de detección. Las probabilidades de discapacidad después de una fractura de cadera son muy altas: dos tercios de las personas mayores no recuperarán su movilidad previa. Los medicamentos son eficaces y a menudo económicos. Las pruebas cuestan entre 100 y 300 dólares y están ampliamente disponibles. Pero sin directrices universales, sin cobertura de seguros, y sin una conversación cultural que reconozca que los hombres también están en riesgo, muchos nunca se enterarán de que sus huesos se están deteriorando hasta que se fracturan. Orwoll señala que informar a pacientes y profesionales de salud sobre esta amenaza ha avanzado a paso de tortuga. Klein fue afortunado: su caída lo llevó a descubrir su enfermedad antes de que fuera demasiado tarde. Otros no tendrán esa oportunidad.
Citas Notables
Los hombres no se recuperan tan bien como las mujeres, con tasas más altas de mortalidad, discapacidad y hospitalizaciones— Doctora Cathleen Colon-Emeric, geriatra de la Universidad de Duke
Las cosas han estado estancadas durante décadas— Eric Orwoll, endocrinólogo e investigador de osteoporosis
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué crees que la osteoporosis en hombres ha permanecido tan invisible durante tanto tiempo?
Hay varias capas. Primero, la biología: los hombres desarrollan la enfermedad más tarde que las mujeres, así que durante décadas simplemente no vivían lo suficiente para verla. Pero ahora viven hasta los 70 y 80, y nadie actualizó las directrices. Segundo, la cultura. Hay una idea de que los hombres son indestructibles, así que ni ellos ni sus médicos piensan en la osteoporosis como algo que les afecte.
El estudio con veteranos mostró que cuando alguien se encargaba activamente de la detección, el 49 por ciento aceptaba hacerse la prueba. ¿Qué cambió?
Una enfermera. Alguien que registraba quién tenía factores de riesgo, enviaba recordatorios, explicaba los resultados. No fue medicina complicada. Fue simplemente hacer visible lo que debería haber sido visible desde el principio.
Pero las directrices médicas siguen siendo inconsistentes. ¿Cómo se resuelve eso?
Eso es el verdadero problema. Algunos organismos dicen que todos los hombres mayores de 70 deberían hacerse pruebas. Otros dicen que la evidencia es insuficiente. Mientras tanto, Medicare no cubre la detección preventiva. Así que incluso si un hombre quiere hacerse la prueba, puede que tenga que pagarla de su bolsillo.
¿Y si se detecta la osteoporosis? ¿Funcionan los tratamientos?
Sí. Los medicamentos aumentan la densidad ósea en hombres tanto como en mujeres. Pero aquí está lo triste: muchos hombres no llegan a ese punto. No se hacen la prueba, así que no saben que tienen la enfermedad hasta que se fracturan. Y cuando se fracturan, especialmente de cadera, dos tercios de los adultos mayores nunca recuperan su movilidad anterior.
Klein fue afortunado porque una caída lo llevó a descubrir su enfermedad. ¿Cuántos hombres no tienen esa suerte?
Esa es la pregunta que debería mantener despiertos a los médicos. La osteoporosis es silenciosa. No duele. No hay síntomas hasta que algo se rompe. Así que sin pruebas de detección activa, la mayoría de los hombres simplemente no saben que sus huesos se están deteriorando.