Por qué ciertos lugares del mundo concentran más terremotos: la explicación geológica

La tierra tiembla donde dos piezas del planeta se encuentran y chocan
Los terremotos no ocurren al azar, sino en los límites donde las placas tectónicas convergen y generan presión.

La Tierra no es un suelo firme sino un mosaico de placas en movimiento perpetuo, y es en sus bordes donde la energía acumulada durante siglos encuentra su salida más violenta. Los terremotos no son accidentes del azar: obedecen a una lógica geológica precisa que condena a ciertas regiones —Japón, los Andes, el Himalaya, Colombia— a convivir con el temblor como parte de su destino geográfico. Comprender por qué la tierra sacude es, en el fondo, aprender a leer el tiempo profundo del planeta.

  • Cada año, millones de personas viven sobre zonas de subducción donde una placa se hunde bajo otra y puede liberar energía catastrófica sin previo aviso.
  • Colombia enfrenta una vulnerabilidad sísmica excepcional: tres placas tectónicas —Nazca, Sudamérica y el Caribe— convergen en su territorio, sembrando actividad sísmica en casi todo el país.
  • El Nido Sísmico de Bucaramanga, epicentrado en Los Santos, concentra sismos de profundidad intermedia de forma casi continua, un fenómeno tan inusual que solo se repite en Rumania y Afganistán.
  • Mitos persistentes, como la creencia de que el calor favorece los terremotos, siguen circulando pese a que el Servicio Geológico Colombiano ha descartado cualquier vínculo entre clima y actividad sísmica.
  • La ciencia avanza en cartografiar fallas y nidos sísmicos, pero la pregunta de por qué ciertos puntos concentran actividad continua sigue abierta para los investigadores.

La corteza terrestre no es una superficie sólida y quieta: es un rompecabezas de placas tectónicas en movimiento constante. Cuando esas placas rozan, chocan o se hunden unas bajo otras, la energía acumulada durante años o siglos se libera de golpe en forma de terremoto. No es un fenómeno aleatorio; la geología dicta con notable precisión dónde ocurrirá.

Los sismos más destructivos nacen en las zonas de subducción, donde una placa se hunde bajo otra generando presiones extremas hasta que las rocas ceden de repente. Japón, Indonesia, las Antillas, California, los Andes y el Himalaya son ejemplos de regiones atrapadas en esa dinámica. Otros terremotos surgen en límites de desgarre, donde las placas se rozan lateralmente; suelen ser poco profundos pero igualmente potentes. Las grandes cordilleras, nacidas de colisiones continentales, también concentran fallas activas.

Colombia ocupa un lugar singular en este mapa: la confluencia de las placas de Nazca, Sudamérica y el Caribe convierte a casi todo el país en zona sísmica. Dentro de ese contexto, el Nido Sísmico de Bucaramanga —cuya zona epicentral se ubica en el municipio de Los Santos— representa un caso extraordinario de concentración continua de sismos de profundidad intermedia, comparable en el mundo solo con fenómenos similares en Rumania y Afganistán. Los científicos aún investigan qué mecanismos sostienen esa actividad persistente.

Mientras tanto, persisten creencias populares que la ciencia ha refutado. La más extendida es que las altas temperaturas aumentan el riesgo sísmico. El Servicio Geológico Colombiano lo desmiente con claridad: el clima es un proceso atmosférico y los terremotos responden a fuerzas del subsuelo que operan en una escala de tiempo y profundidad completamente ajena al calor del día.

La Tierra bajo nuestros pies no es sólida ni estable. Es un rompecabezas de fragmentos enormes que se mueven constantemente, rozándose, chocando, hundiéndose unos bajo otros. Y es precisamente en esos encuentros donde ocurren los terremotos. No se distribuyen al azar por el planeta. Hay lugares donde la tierra tiembla con regularidad casi predecible, y otros donde los sismos son rareza. La geología explica por qué.

La capa externa del planeta, llamada litósfera, está dividida en grandes piezas móviles conocidas como placas tectónicas. Según el Servicio Geológico Colombiano, estas placas son fragmentos de enorme extensión que se mueven de manera relativa entre sí. Un terremoto, en términos técnicos, es una sacudida producida por la liberación de energía acumulada que se propaga en forma de ondas. Esa energía no escapa al azar. Sigue patrones dictados por la estructura interna del planeta y, sobre todo, por lo que ocurre en los límites donde las placas se encuentran.

El fenómeno más violento sucede en las zonas de subducción. Allí, dos placas colisionan de frente y una se hunde bajo la otra en un proceso de hundimiento que genera presión extrema. Las rocas permanecen bloqueadas bajo esa tensión hasta que ceden de repente, liberando toda la energía acumulada de un golpe. Los terremotos que resultan de este proceso son los más potentes que experimenta el planeta. Japón, Indonesia, las Antillas, la región mediterránea, California, los Andes y el Himalaya son lugares donde esta dinámica ocurre con regularidad, convirtiéndolos en zonas especialmente vulnerables.

Pero no todos los sismos nacen del hundimiento. En otras regiones, las placas simplemente se rozan de lado, creando lo que la ciencia llama límites de desgarre o de cizalla. Los temblores que resultan suelen ser poco profundos, pero también pueden alcanzar una gran potencia. Las cordilleras mismas son focos de actividad sísmica. Nacen tras choques continentales y están atravesadas por numerosas fallas que generan con frecuencia sismos de magnitud considerable. El Himalaya es el ejemplo más claro de este fenómeno. En Colombia, la situación es particular: tres placas tectónicas distintas —la de Nazca, la de Sudamérica y la del Caribe— convergen en el territorio, lo que genera actividad sísmica en la mayor parte del país.

Existen puntos específicos en el mapa donde los terremotos se concentran de manera casi continua. La ciencia los llama nidos sísmicos: regiones donde hay una concentración inusual de actividad sísmica que persiste de forma más o menos constante. En Colombia, el municipio de Los Santos es la zona epicentral de la mayoría de los sismos de profundidad intermedia del Nido Sísmico de Bucaramanga. Este fenómeno es tan particular que solo tiene comparación con otros puntos en Rumania y Afganistán. Los científicos aún estudian por qué ciertos lugares desarrollan esta característica de concentración continua.

Alrededor de los terremotos circulan creencias populares que la ciencia ha descartado. Una de las más comunes es que el clima afecta la probabilidad de un terremoto. El Servicio Geológico Colombiano es claro al respecto: no existe evidencia científica que respalde la idea de que temperaturas más altas aumenten las posibilidades de movimientos telúricos. El calor que sentimos es un proceso atmosférico. Los sismos ocurren por la dinámica interna del subsuelo, un mundo completamente separado de lo que sucede en la atmósfera. La próxima vez que la tierra tiemble, la razón no está en el clima de ese día, sino en fuerzas que han estado trabajando bajo tierra durante años, décadas o siglos.

Los sismos se definen como sacudidas producidas por la liberación de energía acumulada que se propagan en forma de ondas
— Servicio Geológico Colombiano
No existe evidencia científica que respalde la creencia de que temperaturas más altas aumenten las posibilidades de movimientos telúricos
— Servicio Geológico Colombiano
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué algunos lugares como Japón o Indonesia tiemblan constantemente mientras otros permanecen tranquilos?

Model

Porque viven directamente sobre los límites donde las placas tectónicas colisionan. En esos puntos, la energía se acumula y se libera continuamente. Es como vivir en la cicatriz donde dos piezas del planeta se encuentran.

Inventor

¿Y qué hace que un lugar como Bucaramanga sea tan especial? ¿Por qué concentra tantos sismos?

Model

Eso es lo que los científicos llaman un nido sísmico. Es una región donde, por razones que aún se estudian, la actividad sísmica se mantiene concentrada de manera casi permanente. Bucaramanga es uno de los pocos lugares en el mundo con esta característica.

Inventor

He escuchado que los terremotos son más probables en verano o cuando hace calor. ¿Es verdad?

Model

No. La ciencia lo ha descartado completamente. El calor es un fenómeno atmosférico. Los terremotos ocurren por lo que sucede bajo tierra, en el movimiento de las placas. Son dos mundos completamente separados.

Inventor

Entonces, ¿podría predecirse un terremoto si entendemos bien las placas tectónicas?

Model

Entendemos dónde ocurren y por qué, pero predecir cuándo sucederá sigue siendo uno de los grandes desafíos de la ciencia. Sabemos que Japón temblará, pero no sabemos si será mañana o en cinco años.

Inventor

¿Qué diferencia hay entre una zona de subducción y un límite de desgarre?

Model

En la subducción, una placa se hunde bajo la otra, acumulando presión extrema. En el desgarre, simplemente se rozan de lado. Los terremotos de subducción suelen ser más violentos, aunque los de desgarre también pueden ser potentes.

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