Por qué niños, adultos mayores y personas con piel atópica sufren más por picaduras de mosquitos

Niños menores de dos años, adultos mayores y personas con piel atópica enfrentan mayor riesgo de complicaciones infecciosas por picaduras de mosquitos.
El rascado es lo que abre la puerta a infecciones, no la picadura
La complicación principal de las picaduras de mosquito surge del daño que causa rascarse, permitiendo que bacterias penetren la piel.

Bajo la aparente trivialidad de una picadura de mosquito se esconde una vulnerabilidad diferenciada: no todos los cuerpos responden igual ante el mismo estímulo. Para niños pequeños, adultos mayores y personas con piel atópica, lo que para otros es una molestia pasajera puede convertirse en una cadena de complicaciones infecciosas. La experta Sara Contreras, desde la Universidad Andrés Bello, recuerda que reconocer la propia fragilidad no es debilidad, sino el primer paso hacia una protección genuina.

  • El aumento estacional de mosquitos en ciertas regiones ha elevado la urgencia de proteger a quienes más lo necesitan: menores de dos años, adultos mayores y personas con piel atópica.
  • El verdadero peligro no es la picadura en sí, sino el rascado casi inevitable que le sigue, especialmente durante el sueño, que abre la piel a infecciones bacterianas.
  • Barreras físicas simples —mangas largas, pantalones, calcetas y gorros en zonas húmedas— reducen significativamente la exposición antes de que ocurra cualquier daño.
  • Tras la picadura, lavar con agua y jabón y aplicar frío en intervalos son los primeros pasos; los tratamientos farmacológicos como corticoides o antihistamínicos requieren indicación médica.
  • Señales como enrojecimiento extenso, ampollas, calor local o secreción exigen consulta profesional inmediata, pues pueden indicar una reacción alérgica grave o una infección instalada.

No todas las picaduras de mosquito producen el mismo efecto. Para la mayoría, la molestia se disipa en horas; para otros, desencadena complicaciones que exigen atención diferenciada. Sara Contreras, enfermera especialista y directora de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, identifica tres grupos especialmente vulnerables: los menores de dos años, cuya piel aún está en desarrollo; los adultos mayores, cuya piel adelgazada se lesiona con facilidad al rascarse; y las personas con piel atópica, que experimentan reacciones exacerbadas desde el primer momento.

La prevención comienza antes de la picadura. Contreras recomienda cubrir el cuerpo con ropa de manga larga, pantalones y calcetas, añadiendo gorros al acercarse a humedales para proteger también la nuca. Una vez que la picadura ha ocurrido, el protocolo es claro: lavar la zona con agua y jabón, aplicar frío en intervalos y evitar rascarse. Los tratamientos farmacológicos existen, pero requieren prescripción médica.

El mayor riesgo surge del rascado, sobre todo durante el sueño, cuando la persona no controla sus movimientos. Ese gesto daña la barrera cutánea y permite que bacterias penetren, generando infecciones localizadas. Lo esperable es una pequeña zona endurecida con halo rojizo; lo que debe alertar es la expansión de esa reacción, la aparición de ampollas, manchas en otras zonas del cuerpo, dolor, calor o secreción. Ante cualquiera de estas señales, la consulta profesional no debe postergarse.

No todas las picaduras de mosquito son iguales. Para la mayoría de las personas, la molestia desaparece en horas. Pero para ciertos grupos —niños pequeños, adultos mayores y quienes tienen piel atópica— una simple picadura puede desencadenar una cascada de complicaciones que requiere vigilancia constante y cuidados específicos.

Sara Contreras, enfermera especialista en heridas y directora de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, explica que estos segmentos de la población merecen una atención diferenciada. Los menores de dos años tienen una piel aún en desarrollo, frágil y vulnerable. Los adultos mayores enfrentan un problema distinto: su piel se ha adelgazado con los años, ha perdido elasticidad, y cuando se rascan —algo casi inevitable ante la comezón— pueden provocar lesiones profundas que abren la puerta a infecciones. Las personas con piel atópica, por su parte, experimentan reacciones exacerbadas que van más allá de la picadura inicial.

En las últimas semanas, con el aumento de mosquitos en ciertas regiones, la prevención se ha vuelto urgente. Contreras recomienda medidas básicas pero efectivas: ropa que cubra la mayor parte del cuerpo. Mangas largas, pantalones que protejan las extremidades, calcetas. Cuando se sale a zonas cercanas a humedales, agregar gorros que protejan también la nuca, una zona donde los mosquitos pican con frecuencia. Estas barreras simples reducen significativamente la piel expuesta.

Cuando la picadura ya ha ocurrido, los primeros pasos son cruciales. Lavar la zona con agua y jabón, luego aplicar frío mediante hielo o compresas, manteniendo el contacto por intervalos y repitiendo según sea necesario. Existen tratamientos farmacológicos —corticoides, antihistamínicos— pero requieren indicación médica y, en la mayoría de los casos, receta. Las personas con antecedentes de alergias suelen estar familiarizadas con estos protocolos y saben cuándo buscar ayuda profesional.

La verdadera amenaza no viene de la picadura en sí, sino de lo que sucede después. La saliva del mosquito genera una irritación que casi inevitablemente lleva al rascado, especialmente durante el sueño cuando la persona no está consciente de sus movimientos. Ese acto de rascar daña la piel, creando una puerta abierta para que bacterias —tanto de las uñas como de la propia superficie cutánea— penetren y causen infecciones localizadas. Por eso es fundamental observar cómo evoluciona la lesión.

Lo normal es ver una pequeña zona endurecida con un halo rojizo alrededor. Pero cuando esa reacción se expande, cubre un área mayor, o aparecen lesiones en otras partes del cuerpo —manchas, ampollas, zonas amplias de enrojecimiento— es momento de consultar. Estos signos pueden indicar una reacción alérgica más intensa, algo que ocurre con mayor frecuencia en personas con piel atópica o con antecedentes de alergias de contacto. Síntomas como aumento del enrojecimiento, dolor, calor local, secreción o aparición de ampollas son señales de alerta que requieren atención profesional inmediata.

La lección es clara: las picaduras de mosquito no deben subestimarse, especialmente en poblaciones vulnerables. La prevención mediante protección física, el manejo cuidadoso de la picadura una vez ocurrida, y la vigilancia atenta de cualquier cambio fuera de lo habitual son las herramientas para evitar complicaciones y actuar a tiempo cuando sea necesario.

Existen determinados segmentos en los que la atención debe ser mayor, particularmente aquellas personas con piel atópica, quienes presentan reacciones exacerbadas
— Sara Contreras, enfermera especialista en heridas, Universidad Andrés Bello
El acto de rascarse puede provocar una lesión por grataje, con un riesgo más alto de complicaciones
— Sara Contreras
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué algunos niños pequeños reaccionan tan intensamente a las picaduras mientras que otros apenas las notan?

Model

La piel de los menores de dos años está aún en desarrollo, es más delgada y vulnerable. Además, no tienen la capacidad de controlar el impulso de rascarse, lo que agrava el problema.

Inventor

Entonces el rascado es el verdadero enemigo, no la picadura en sí.

Model

Exactamente. La picadura causa comezón, pero el rascado es lo que abre la puerta a infecciones. Una lesión pequeña se convierte en un problema cuando las bacterias entran a través de esa herida.

Inventor

¿Qué hace que la piel atópica sea tan diferente?

Model

Las personas con piel atópica tienen una barrera cutánea comprometida. Su piel reacciona de manera exacerbada a irritantes, así que una picadura que para otros es menor, para ellos puede desencadenar una reacción alérgica significativa.

Inventor

¿Y los adultos mayores? Parecería que su piel más gruesa los protegería.

Model

Es lo opuesto. Su piel es más delgada, ha perdido elasticidad. Cuando se rascan, pueden provocar lesiones profundas que cicatrizan lentamente y tienen mayor riesgo de infección.

Inventor

¿Cuál es el punto en el que una picadura se convierte en algo que requiere atención médica?

Model

Cuando la reacción se expande más allá de lo esperado, cuando aparecen ampollas, cuando hay signos de infección como calor local, secreción o enrojecimiento que crece. Esos son los momentos para consultar.

Quieres la nota completa? Lee el original en El Mostrador ↗
Contáctanos FAQ