Mar de las Pampas compite por ser uno de los mejores pueblos turísticos del mundo

Vivir sin prisa, sostener una relación diferente con el tiempo
La filosofía que define a Mar de las Pampas y que sus habitantes proponen a quienes los visitan.

En las costas atlánticas de la provincia de Buenos Aires, un pequeño balneario llamado Mar de las Pampas ha sido convocado a una conversación global sobre el modo en que los pueblos pueden crecer sin destruirse a sí mismos. Su nominación al programa Best Tourism Villages 2026 de ONU Turismo no es solo un reconocimiento administrativo: es el reflejo de más de dos décadas de decisiones colectivas que eligieron la arena sin asfaltar, el bosque sobre los médanos y la ausencia de avenida costanera como forma de vida. En un mundo que suele medir el progreso por la velocidad de su expansión, este pueblo propone que conservar también es construir.

  • Mar de las Pampas se convierte en la primera localidad de la costa atlántica bonaerense en competir por el reconocimiento internacional Best Tourism Villages 2026, ingresando a una vidriera global sin precedentes para la región.
  • La tensión central del destino es su propia filosofía: crecer turísticamente sin ceder ante los modelos de urbanización intensiva que transformaron otros balnearios argentinos en décadas anteriores.
  • Dos vecinos radicados hace apenas cinco años impulsaron la candidatura como una forma de movilizar a la comunidad en torno al cuidado colectivo del entorno, y la respuesta fue inmediata y entusiasta.
  • Argentina compite con ocho localidades seleccionadas de 56 candidaturas en 19 provincias, y este año será sede de la ceremonia de premiación por primera vez, amplificando la visibilidad internacional de todos los nominados.
  • El destino llega a esta competencia respaldado por reconocimientos previos en hospitalidad y turismo responsable, con sus médanos, su gastronomía y su escala humana como argumentos ante un jurado de ONU Turismo.

Mar de las Pampas acaba de ingresar a una competencia global que pocas localidades argentinas han alcanzado. El pequeño balneario bonaerense fue seleccionado para participar en Best Tourism Villages 2026, el programa de ONU Turismo que reconoce destinos capaces de combinar actividad turística con protección ambiental y preservación cultural. Es la primera localidad de la costa atlántica bonaerense en recibir esta nominación.

Lo que distingue al pueblo no es accidental. Durante más de dos décadas, sus habitantes construyeron una identidad basada en decisiones deliberadas: bosques plantados sobre los médanos, calles de arena sin líneas rectas, ninguna avenida costanera y acceso a la playa únicamente a través de las dunas. Quienes llegaron a fines de los noventa encontraron aquí la oportunidad de edificar una comunidad con reglas propias, lejos de los modelos intensivos que caracterizan a otros centros costeros.

La candidatura fue impulsada por Marisa Zamora y Hernán Antolini, vecinos radicados en la localidad hace unos cinco años, como una manera de proponer acciones colectivas para cuidar el entorno. La comunidad se contagió de inmediato. Víctor Borgia, presidente de la filial local de la Asociación de Hoteles de Turismo, resumió el logro con sencillez: estamos felices.

Mar de las Pampas compite entre ocho candidaturas argentinas seleccionadas de un total de 56 localidades provenientes de 19 provincias, junto a destinos como Cachi, Puerto Pirámides y Tafí del Valle. ONU Turismo evalúa cuidado ambiental, preservación cultural, participación comunitaria y desarrollo económico local. Este año, por primera vez, la ceremonia de premiación tendrá como sede a la Argentina, lo que amplificará aún más el alcance de historias como la de este pueblo que eligió un camino diferente.

Mar de las Pampas acaba de ingresar a una competencia global que pocas localidades argentinas han alcanzado. El pueblo costero bonaerense fue seleccionado para participar en Best Tourism Villages 2026, el programa que organiza ONU Turismo para reconocer destinos que logran combinar actividad turística con protección ambiental y preservación cultural. Es la primera localidad de la costa atlántica bonaerense en recibir esta nominación, un hito que coloca al pequeño balneario en una vidriera internacional sin precedentes para la región.

Lo que distingue a Mar de las Pampas no es accidental. Durante más de dos décadas, sus habitantes han construido una identidad singular basada en decisiones deliberadas de conservación. El bosque plantado sobre los médanos, las calles de arena que nunca trazan líneas rectas, la ausencia de una avenida costanera tradicional y el acceso a la playa únicamente a través de las dunas son expresiones concretas de una filosofía: vivir sin prisa, sostener una relación diferente con el tiempo. Quienes llegaron a fines de los noventa o principios de los dos mil encontraron en este lugar todavía en formación la oportunidad de construir una comunidad con reglas propias, lejos de los modelos intensivos de urbanización turística que caracterizan a otros centros costeros.

La nominación no surgió de la nada. Fueron Marisa Zamora y Hernán Antolini, vecinos radicados en la localidad hace unos cinco años, quienes acercaron a la comunidad la idea de postularse al concurso. Según contó Zamora, fue una manera positiva de proponer acciones colectivas para cuidar el entorno y esa forma de vida. Lo notable fue que la gente se contagió enseguida con la iniciativa. Víctor Borgia, presidente de la filial local de la Asociación de Hoteles de Turismo y uno de los referentes de la actividad en el pueblo, resumió el logro con una frase simple: estamos felices.

Mar de las Pampas compite entre ocho candidaturas argentinas seleccionadas de un total de 56 localidades provenientes de 19 provincias. El jurado, convocado por la Secretaría de Turismo y Ambiente de la Nación, eligió también a Villa Sanagasta en La Rioja, Cachi en Salta, El Trapiche en San Luis, Puerto Pirámides en Chubut, Villa General Belgrano en Córdoba, Tafí del Valle en Tucumán y Zenón Pereyra en Santa Fe. ONU Turismo evalúa aspectos vinculados al cuidado ambiental, la promoción y preservación de atractivos naturales y culturales, la participación comunitaria y el desarrollo económico local, entre otros factores.

La candidatura llega en un contexto favorable. En los últimos años, Mar de las Pampas ha recibido varios reconocimientos vinculados a la hospitalidad y al turismo responsable. Su propuesta se apoya en el contacto con la naturaleza, la calidad de su gastronomía, las experiencias al aire libre y una escala humana que contrasta con la dinámica de otros centros turísticos masivos. A pocos kilómetros de la Reserva Natural Faro Querandí y con una franja costera que conserva la cadena de médanos, el destino encuentra en sus recursos naturales uno de sus principales activos. Pero quienes viven aquí suelen advertir que el paisaje, por sí solo, no explica a Mar de las Pampas: cuentan las decisiones que permitieron conservarlo y la forma de convivir con él.

Desde el área de Turismo de Villa Gesell destacan que la selección representa una oportunidad para ampliar la visibilidad del destino más allá de las fronteras nacionales. Los pueblos nominados participan de acciones de promoción, espacios de difusión internacional y encuentros sectoriales que les permiten mostrar sus particularidades ante operadores, especialistas y viajeros de distintos países. La última ceremonia de premiación se realizó en 2025 en China. Este año, por primera vez, la entrega de distinciones tendrá como sede a la Argentina, aunque todavía no se definió la ciudad anfitriona. Esa decisión amplificará aún más el alcance de historias como la de Mar de las Pampas, pueblos que eligieron un camino diferente.

Es una manera positiva para proponer hacer cosas, cuidar este entorno, esta forma de vida, y lo maravilloso fue que la gente se contagió enseguida con la postulación
— Marisa Zamora, vecina de Mar de las Pampas
Estamos felices
— Víctor Borgia, presidente de la filial local de la Asociación de Hoteles de Turismo
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué un pueblo pequeño como Mar de las Pampas logra competir a nivel mundial cuando hay tantos destinos turísticos más grandes?

Model

Porque hizo lo opuesto a lo que hace la mayoría. Mientras otros pueblos costeros se urbanizaban intensivamente, Mar de las Pampas decidió que sus calles serían de arena sin trazado recto, que no habría avenida costanera. Eso no es debilidad, es identidad.

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Pero eso suena restrictivo. ¿Cómo atrae turismo si limita su propio desarrollo?

Model

Atrae precisamente porque limita. Los visitantes que llegan buscan lo opuesto a lo masivo. Buscan una escala humana, contacto con la naturaleza, gastronomía de calidad. Mar de las Pampas ofrece eso. No es un destino para todos, es un destino para quienes quieren vivir sin prisa.

Inventor

¿Cuándo comenzó esta filosofía?

Model

Hace más de veinte años. Los pioneros llegaron a fines de los noventa, cuando el pueblo todavía estaba en formación. Encontraron la oportunidad de construir una comunidad con reglas propias, lejos de los modelos intensivos que ya dominaban otros lugares.

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¿Y la gente local apoyó esto desde el principio?

Model

No exactamente. La idea de postularse al concurso mundial vino de dos vecinos, Marisa Zamora y Hernán Antolini, hace apenas cinco años. Pero cuando la propusieron, la comunidad se contagió enseguida. Eso dice algo importante: la gente ya vivía esa filosofía, solo necesitaba un nombre para ella.

Inventor

¿Qué significa que Argentina sea sede de la ceremonia por primera vez?

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Significa que el mundo estará mirando. No solo a Mar de las Pampas, sino a los ocho pueblos argentinos nominados. Es una oportunidad para mostrar que existe otro modelo de turismo posible.

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