En un país donde todo era fútbol, hubo gente que vio tenis por primera vez
En un país donde el fútbol ha sido durante décadas el único idioma deportivo, dos tenistas peruanos —Juan Pablo Varillas y Lucciana Pérez— han abierto una grieta luminosa en esa hegemonía. Varillas, forjado en el exilio voluntario de Argentina, y Pérez, formada sin salir del Perú, representan dos caminos distintos hacia el mismo despertar colectivo. Su irrupción en Roland Garros no solo mide logros individuales: mide el hambre de un país que, quizás sin saberlo, estaba esperando razones para mirar hacia otra cancha.
- El tenis peruano vivía en los márgenes: pocas canchas, escaso apoyo institucional y una cultura deportiva dominada casi por completo por el fútbol.
- Varillas tuvo que emigrar a Argentina para encontrar la infraestructura y el entorno competitivo que su país no podía ofrecerle, mientras Pérez desafió esas mismas carencias sin moverse del Perú.
- En cuestión de semanas, ambos protagonizaron actuaciones históricas en Roland Garros —Varillas entre los cien mejores del mundo, Pérez en la final juvenil— que sacudieron la conversación deportiva nacional.
- Nacieron comunidades espontáneas de nuevos aficionados —los 'Varillistas' y 'Luccianistas'— que por primera vez buscaron entender qué es un set, qué es Roland Garros, cómo se vive el tenis.
- El impacto trasciende los marcadores: el tenis ganó visibilidad, legitimidad y una base de seguidores que antes simplemente no existía en el imaginario deportivo peruano.
Juan Pablo Varillas necesitó abandonar el Perú para convertirse en tenista de élite. Sin canchas adecuadas ni apoyo institucional, fue el extenista Duilio Beretta quien le abrió una puerta inesperada: mudarse a Argentina, donde el fervor por el tenis —impulsado por figuras como Del Potro— ofrecía el ecosistema que su país no tenía. Lejos de su familia y enfocado únicamente en crecer, Varillas logró lo que parecía imposible: instalarse entre los cien mejores del mundo. Hoy figura en el puesto 61 del ranking.
Lucciana Pérez, de dieciocho años, tomó un camino opuesto. Se formó íntegramente en Perú, en un entorno casi amateur, con recursos mínimos y pocas canchas. Aun así, con un juego combativo y sin concesiones, se convirtió en la primera peruana en llegar a la final juvenil de Roland Garros. Es su último año como junior: desde 2024 competirá en el circuito profesional de la WTA. Su logro, quizá, pesa más precisamente porque no requirió marcharse.
Lo que ocurrió en el Perú durante esas semanas fue algo más profundo que dos buenos resultados. Nacieron 'Varillistas' y 'Luccianistas': personas que nunca habían visto tenis buscaron entender sus reglas, su historia, su lenguaje. En un país donde el fútbol lo ocupa todo, el tenis tomó por un momento el centro de la conversación. Eso, visto desde cualquier ángulo, es una victoria que va mucho más allá de la cancha.
Juan Pablo Varillas tuvo que marcharse del Perú para convertirse en tenista. En sus primeros años, sin dinero que ganar, sin canchas donde entrenar, sin el ecosistema que otros países ofrecían, la carrera parecía destinada al fracaso. Fue un amigo extenista, Duilio Beretta, quien le sugirió una última oportunidad: mudarse a Argentina. Allá, en medio del fervor que generaba Juan Martín Del Potro —quien había llegado al tercer lugar del ranking mundial—, Varillas encontró lo que le faltaba en casa: infraestructura, exposición, y el hambre colectiva de un país que apoya a sus deportistas. Lejos de su familia, enfocado únicamente en el ascenso, logró lo que parecía imposible: meterse entre los cien mejores tenistas del mundo. Hoy ocupa el puesto 61 del ranking. Estar ahí, en cualquier disciplina, a nivel mundial, es un logro que merece reconocimiento.
Lucciana Pérez, con apenas dieciocho años, escribió una historia diferente. No se fue. Se formó completamente en Perú, en un contexto donde el tenis es casi amateur, donde las canchas son pocas y el apoyo institucional es mínimo. Y aun así, con un juego combativo que no cede en ningún punto, logró algo que ningún tenista peruano había conseguido antes: llegar a la final del torneo juvenil de Roland Garros. Es su último año como junior. A partir de 2024, competirá en los torneos de la WTA, la asociación profesional femenina. Su mérito, quizá, es aún mayor que el de Varillas, porque lo hizo sin abandonar el país, sin las ventajas que otros tienen.
Lo que sucedió en las últimas semanas en Perú fue algo más que un par de resultados deportivos. Nacieron Varillistas y Luccianistas. Gente que nunca había visto tenis en vivo se sentó frente a una pantalla. Gente que no sabía cómo se juega, cuántos sets tiene un partido, qué es Roland Garros, buscó esas respuestas. En un país donde el fútbol es el deporte rey, donde todo gira alrededor de la pelota redonda, hubo un momento en que el tenis ocupó el centro de la conversación. Eso, visto desde cualquier ángulo, es una victoria para la disciplina. No es el triunfo de dos tenistas solamente. Es el despertar de una afición que estaba dormida.
Citações Notáveis
Varillas confesó que en Argentina se contagió del espíritu y el hambre de los argentinos, así como del apoyo de todo un país a sus deportistas— Juan Pablo Varillas
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué Varillas tuvo que irse del Perú para triunfar?
Porque el tenis en Perú no tiene la infraestructura que tiene en otros países. Sin canchas de calidad, sin torneos locales que paguen, sin un ecosistema que respalde a los jugadores, es casi imposible competir a nivel mundial. Argentina le ofreció eso.
¿Y Lucciana Pérez no necesitó lo mismo?
Ella lo hizo diferente. Se quedó en Perú, en condiciones mucho más precarias, y aun así llegó a una final de Grand Slam. Eso dice algo sobre su talento, pero también sobre cuánto más difícil es el camino cuando no tienes apoyo.
¿Cuál es el verdadero impacto de lo que hicieron?
No es solo que dos tenistas peruanos hayan triunfado. Es que la gente empezó a mirar tenis. Gente que nunca lo había visto. Eso abre puertas para que otros chicos en Perú piensen que el tenis es posible.
¿Crees que esto cambia algo en el país?
No de la noche a la mañana. El fútbol seguirá siendo el deporte rey. Pero ahora hay una grieta. Hay gente que pregunta cómo se juega, que busca a Roland Garros. Eso es el comienzo.
¿Qué necesitaría Perú para que más tenistas como ellos emerjan?
Lo que Varillas encontró en Argentina: canchas, torneos, dinero, visibilidad. Y lo que Pérez demostró que es posible sin eso: talento puro y determinación. Probablemente necesita ambas cosas.