El crecimiento está concentrado en IA mientras sectores tradicionales se estancan
La economía estadounidense cerró el tercer trimestre de 2025 con un crecimiento anualizado del 4,3 por ciento, una cifra que llegó tarde —por el cierre de agencias federales— pero que llegó con fuerza. Sin embargo, como ocurre con frecuencia en los grandes números, la superficie brillante oculta una textura más inquietante: el dinamismo se concentra en la inteligencia artificial y los centros de datos, mientras sectores tradicionales permanecen inmóviles. La pregunta que los economistas se hacen no es si el crecimiento ocurrió, sino si sus raíces son lo suficientemente profundas para sostenerse.
- El PIB creció 4,3% anualizado en Q3 2025, superando ampliamente el 3,2% esperado, pero el dato llegó con casi dos meses de retraso por el cierre del gobierno federal.
- El crecimiento está peligrosamente concentrado en inversiones de inteligencia artificial y construcción de centros de datos, mientras sectores tradicionales de la economía se estancan sin señales de recuperación.
- Wall Street recibió la noticia con frialdad: un PIB tan robusto reduce las probabilidades de un recorte de tasas por parte de la Fed en su reunión del 28 de enero, frustrando las expectativas del mercado.
- La administración Trump atribuye el desempeño a su agenda 'procrecimiento', pero encuestas revelan descontento ciudadano ante el costo de vida, y los créditos fiscales prometidos para 2026 podrían terminar en ahorros, no en consumo.
- La Fed proyectaba un crecimiento anual del 1,7% para 2025, muy por debajo del 2,8% registrado a finales de 2024, lo que subraya la brecha entre los destellos trimestrales y la trayectoria estructural de la economía.
La economía de Estados Unidos sorprendió en el tercer trimestre de 2025 con un crecimiento anualizado del 4,3 por ciento, muy por encima del 3,2 por ciento que anticipaban los analistas. El Departamento de Comercio publicó los datos con casi dos meses de retraso, consecuencia del prolongado cierre de agencias federales. El trimestre anterior había registrado un 3,8 por ciento, y el año había comenzado con una contracción del 0,6 por ciento provocada por una avalancha de importaciones anticipadas antes de la entrada en vigor de los aranceles de la administración Trump.
El crecimiento se apoyó en tres pilares: el consumo de los hogares, un repunte exportador y el gasto público. Pero estas ganancias fueron parcialmente neutralizadas por una caída en la inversión privada general. La comparación trimestral, más modesta, de apenas 1,1 por ciento, revela la volatilidad que ha marcado la economía a lo largo del año.
Para los mercados financieros, la noticia fue agridulce. Un PIB tan sólido sugiere que la Reserva Federal tiene pocos incentivos para reducir tasas en su reunión del 28 de enero, frustrando las expectativas de quienes apostaban por un recorte. El analista Sam Stovall, de CFRA, señaló que con este nivel de crecimiento, la Fed preferirá mantener el statu quo.
Lo que más preocupa a los economistas es la naturaleza del crecimiento: concentrado de forma desproporcionada en inversiones de inteligencia artificial y construcción de centros de datos, mientras sectores tradicionales permanecen estancados. La administración Trump reivindica su política 'procrecimiento' basada en aranceles, rebajas fiscales y desregulación, y promete créditos fiscales adicionales para los hogares en 2026. Sin embargo, Pantheon Macroeconomics advierte que el impacto de esos créditos será moderado, dado que la baja confianza del consumidor sugiere que gran parte del dinero terminará ahorrado, no gastado. La Fed, por su parte, proyectaba un crecimiento anual del 1,7 por ciento para 2025, muy inferior al 2,8 por ciento registrado a finales de 2024, lo que ilustra la distancia entre los destellos trimestrales y la solidez real de la economía.
La economía estadounidense sorprendió al alza en el tercer trimestre de 2025, registrando un crecimiento anualizado del 4,3 por ciento, cifra que superó ampliamente las proyecciones de los analistas y llegó con casi dos meses de retraso debido al cierre prolongado de las agencias federales. El Departamento de Comercio publicó los datos el martes, revelando un desempeño que contrasta marcadamente con las expectativas moderadas que prevalecían en los mercados: los consensos de MarketWatch y Trading Economics apuntaban a un crecimiento cercano al 3,2 por ciento, mientras que el trimestre anterior había alcanzado el 3,8 por ciento.
El impulso provino de tres fuentes principales: el aumento del consumo de los hogares, un repunte en las exportaciones y el gasto público. Sin embargo, estas ganancias fueron parcialmente compensadas por una caída en la inversión privada general. Cuando se compara con el segundo trimestre, el crecimiento fue más modesto, del 1,1 por ciento, lo que refleja la volatilidad que ha caracterizado el desempeño económico durante 2025. El año comenzó con una contracción inesperada del 0,6 por ciento, impulsada por una avalancha de importaciones anticipadas antes de que entraran en vigor los aranceles de la administración Trump. El segundo trimestre, en cambio, mostró recuperación gracias a una reducción de las importaciones y un consumo resiliente.
La noticia del crecimiento fuerte enfriló los mercados financieros estadounidenses, que se esperaba abrieran en territorio rojo. Para Wall Street, el dato plantea un dilema: un PIB tan robusto sugiere que la Reserva Federal tiene menos razones para reducir las tasas de interés en su próxima reunión del 28 de enero. Sam Stovall, analista de CFRA, explicó que con un crecimiento tan sólido, la Fed probablemente preferirá mantener el statu quo en materia de tasas. Esto contrasta con las expectativas previas de los mercados, que anticipaban un recorte de tasas para impulsar aún más la actividad económica.
Pero debajo de estos números positivos hay una realidad más compleja que preocupa a los economistas. El crecimiento está fuertemente concentrado en inversiones en inteligencia artificial y construcción de centros de datos, sectores que han capturado una proporción desproporcionada del capital disponible. Mientras tanto, sectores más tradicionales de la economía permanecen estancados, lo que sugiere un desequilibrio estructural que podría no ser sostenible a largo plazo. La administración Trump atribuye el desempeño a su política que describe como "procrecimiento", basada en aranceles, rebajas de impuestos y desregulación. Ante encuestas que muestran descontento creciente entre los votantes respecto al costo de vida, el gobierno enfatiza los créditos fiscales adicionales que los hogares deberían recibir en 2026.
Sin embargo, Pantheon Macroeconomics advierte que estos créditos tendrán un "impacto moderado" en el crecimiento futuro, ya que el nivel relativamente bajo de confianza de los consumidores sugiere que muchos hogares ahorrarán una parte significativa del dinero en lugar de gastarlo. La Reserva Federal, por su parte, esperaba que Estados Unidos cerrara 2025 con un crecimiento del 1,7 por ciento respecto a 2024, una desaceleración notable comparada con el 2,8 por ciento interanual registrado a finales de 2024, antes del regreso de Trump a la Casa Blanca. El contraste entre el crecimiento trimestral fuerte y las proyecciones anuales más modestas refleja la incertidumbre que rodea la trayectoria económica, donde los vaivenes trimestrales y los desequilibrios sectoriales plantean interrogantes sobre la solidez del crecimiento en los próximos trimestres.
Citações Notáveis
Con un PIB tan fuerte, la Fed tiene un motivo más para preferir el statu quo en su próxima reunión— Sam Stovall, analista de CFRA
Los créditos fiscales tendrán un impacto moderado sobre el crecimiento en 2026, ya que numerosos hogares ahorrarán una gran parte de ese dinero— Pantheon Macroeconomics
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué un crecimiento del 4,3 por ciento enfría los mercados en lugar de entusiasmarlos?
Porque los mercados esperaban que un crecimiento fuerte justificara un recorte de tasas de interés. Pero ahora la Fed verá este dato y dirá: "No necesitamos bajar tasas, la economía está bien". Tasas más altas significan crédito más caro, lo que frena la inversión y el consumo.
Entonces el crecimiento es bueno para la economía real pero malo para los inversionistas.
Exactamente. Los inversionistas querían que la Fed bajara tasas para que los bonos y acciones fueran más atractivos. Un crecimiento fuerte les quita esa esperanza.
Mencionas que el crecimiento está concentrado en IA y centros de datos. ¿Eso es un problema?
Es un problema porque significa que el dinero no está fluyendo hacia sectores tradicionales como manufactura, retail o servicios. Si solo IA crece mientras el resto se estanca, tienes una economía desequilibrada. Cuando la burbuja de IA se enfríe, no hay amortiguador.
¿Y los créditos fiscales que promete Trump para 2026?
Pantheon Macroeconomics dice que tendrán impacto moderado. La gente no confía mucho en la economía, así que probablemente ahorrará ese dinero en lugar de gastarlo. El consumo no crecerá tanto como el gobierno espera.
¿Cuál es el riesgo real aquí?
Que el crecimiento es artificial y temporal. Está sostenido por inversión en un sector específico y por gasto público, no por una economía amplia y saludable. Cuando eso se corrija, la caída podría ser abrupta.