Perú podría liderar producción mundial de cobre si activa 70% de su cartera minera

El cobre es el nuevo petróleo. Es esencial para la electrificación y la transición hacia energías limpias
Gustavo De Vinatea subraya por qué el metal peruano es ahora más estratégico que nunca en la economía global.

Perú contempla una encrucijada histórica: posee la segunda mayor reserva mundial de cobre y una cartera de proyectos valorada en 64,000 millones de dólares, pero desde 2018 no ha inaugurado una sola gran mina nueva. En un momento en que el cobre se ha convertido en el mineral vertebral de la transición energética y la inteligencia artificial, la distancia entre el primer lugar en producción mundial y la posición actual del país no es geológica, sino política y social. La pregunta que Perú debe responder no es si tiene la riqueza, sino si tiene la voluntad de convertirla en destino.

  • El cobre ha dejado de ser un simple commodity para convertirse en el recurso más codiciado de la economía digital y verde, y Perú tiene reservas suficientes para liderar su producción global.
  • Sin embargo, el país lleva casi una década paralizado: ninguna gran mina nueva ha entrado en operación desde 2018, mientras competidores como Chile y Congo avanzan sin pausa.
  • Una cartera de proyectos por 64,000 millones de dólares espera activación, pero enfrenta obstáculos de voluntad política, inestabilidad regulatoria y tensiones con comunidades locales.
  • Activar apenas el 70% de esa cartera bastaría para catapultar a Perú del tercer al primer lugar en producción mundial, generando además cientos de miles de empleos formales de calidad.
  • El sector minero se reunirá en proEXPLO en mayo de 2026, pero los expertos advierten que las conferencias no producen cobre: solo las minas en operación lo hacen.

Perú tiene ante sí una oportunidad que pocas naciones en el mundo podrían imaginar: con solo activar el 70% de su cartera de proyectos mineros —valorada en más de 64,000 millones de dólares— podría escalar del tercer al primer lugar en la producción mundial de cobre. Así lo advirtió Gustavo De Vinatea, gerente general del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, subrayando tanto el potencial acumulado como la urgencia de movilizarlo.

El contexto global hace que esta oportunidad sea aún más extraordinaria. El cobre ya no es simplemente un metal industrial: es el insumo esencial de la electrificación urbana, la inteligencia artificial, los centros de datos y la transición hacia energías limpias. La demanda mundial crece a ritmo acelerado mientras la oferta permanece restringida. Perú, con la segunda mayor reserva del planeta y una cartera concentrada en un 70% en proyectos cupríferos, está posicionado para responder a esa sed global como pocos países pueden hacerlo.

Pero el país arrastra una contradicción dolorosa. A pesar de sus reservas, la producción se ha estancado. Desde 2018, no se ha inaugurado ninguna gran mina nueva; el crecimiento ha provenido únicamente de ampliaciones en operaciones existentes. De Vinatea fue directo: esa ausencia de nuevos proyectos transformadores es la causa principal del rezago.

Lo que está en juego va más allá de las cifras macroeconómicas. La minería formal emplea directamente a unas 270,000 personas e indirectamente a más de 1.6 millones, con estándares laborales, estabilidad y beneficios que escasean en otros sectores. Activar la cartera pendiente significaría multiplicar esas oportunidades en un país donde la informalidad sigue siendo un desafío estructural.

El camino existe. Los proyectos están diseñados, la demanda está garantizada y las reservas son reales. Lo que falta es el puente entre el papel y la operación: estabilidad regulatoria, diálogo genuino con las comunidades y decisión política. En mayo de 2026, el sector debatirá el futuro de la exploración en proEXPLO. Pero como bien saben quienes conocen la industria, las conversaciones en conferencias no mueven tierra. Solo las minas en operación lo hacen.

Perú tiene en sus manos una oportunidad histórica que podría transformar su posición en la economía global. Si el país logra activar apenas el 70% de los proyectos mineros que tiene en su cartera —valorados en más de 64,000 millones de dólares— podría pasar del tercer lugar al primero en la producción mundial de cobre. Así lo señaló Gustavo De Vinatea, gerente general del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, en declaraciones que ponen de relieve tanto el potencial dormido como la urgencia de convertirlo en realidad.

La magnitud de esta posibilidad cobra sentido cuando se entiende la composición de esa cartera. Aproximadamente el 70% de los proyectos en desarrollo están orientados al cobre, lo que significa que el país no está apostando a una diversificación dispersa sino a profundizar su ventaja competitiva en un metal que ha adquirido una importancia estratégica sin precedentes. El cobre ya no es solo un commodity más. En la economía contemporánea, es el nuevo petróleo: fundamental para la electrificación de ciudades, esencial para el avance de la inteligencia artificial, crítico para la expansión de centros de datos y central en la transición global hacia energías limpias. La demanda mundial crece aceleradamente, pero la oferta es limitada. Pocos países en el mundo tienen la capacidad de responder a esa sed de cobre. Perú es uno de ellos.

Pero hay un problema que explica por qué Perú no ha aprovechado plenamente su posición. A pesar de poseer la segunda mayor reserva de cobre del planeta, la producción nacional se ha estancado. Desde 2018, no se ha inaugurado una sola gran mina nueva. El crecimiento que ha habido ha venido de ampliaciones y mejoras en operaciones que ya existían, no de nuevos proyectos transformadores. Es como si el país tuviera un depósito de riqueza sin explotar mientras sus competidores avanzan. De Vinatea fue claro en su diagnóstico: la falta de nuevos grandes proyectos en operación es la razón principal de este rezago.

La cartera de 64,000 millones de dólares representa, entonces, no solo una cifra abstracta sino el camino concreto para cerrar esa brecha. Activar el 70% de esos proyectos significaría desatar una cascada de inversión, construcción y operación que transformaría la capacidad productiva del país. Pero también significaría algo más tangible para millones de peruanos: empleo de calidad. La minería formal genera actualmente alrededor de 270,000 puestos de trabajo directos. Si se suman los empleos indirectos, la cifra sube a más de 1.6 millones. Estos no son empleos precarios o informales. Son empleos con altos estándares, formales, con beneficios y estabilidad. En un país donde el desempleo y la informalidad son desafíos persistentes, la minería sigue siendo uno de los sectores que más oportunidades genuinas crea.

Lo que está en juego es si Perú puede convertir su ventaja geológica en ventaja económica real. Tiene las reservas. Tiene los proyectos diseñados. Tiene la demanda global garantizada por años. Lo que falta es la voluntad política, la estabilidad regulatoria y el diálogo constructivo entre el sector privado, el gobierno y las comunidades para que esos proyectos pasen de los papeles a la realidad. En mayo de 2026, el sector se reunirá en proEXPLO para discutir precisamente el futuro de la exploración minera. Pero las conversaciones en conferencias no generan cobre. Solo las minas en operación lo hacen.

Existe la posibilidad de que el Perú pase del tercer al primer lugar en producción global si estos proyectos se concretan
— Gustavo De Vinatea, gerente general del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú
El mundo necesita más cobre, pero la oferta es limitada. El Perú tiene una oportunidad única que no ha tenido con otros recursos en su historia
— Gustavo De Vinatea
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Perú no ha activado ya estos proyectos si la demanda global es tan clara?

Model

Porque la minería no es solo geología y economía. Requiere permisos, diálogos con comunidades, estabilidad política. Perú ha tenido conflictividad social en torno a la minería durante años. Eso ralentiza todo.

Inventor

Entonces, ¿el problema es político más que técnico?

Model

Exactamente. Los proyectos existen. Los ingenieros saben cómo hacerlos. Pero necesitan certidumbre legal y social. Sin eso, los inversionistas se van a otros países.

Inventor

¿Qué pasaría si Perú realmente activara ese 70%?

Model

Sería un cambio de escala. No solo pasaría a ser el primer productor mundial. Generaría decenas de miles de empleos formales, ingresos fiscales masivos, y posicionaría al país como actor clave en la transición energética global.

Inventor

¿Hay competencia real? ¿Otros países podrían ocupar ese espacio?

Model

Sí. Chile, Australia, otros productores están también expandiendo. El cobre es tan demandado que hay espacio para todos, pero Perú tiene una ventana. Si no la aprovecha ahora, otros lo harán.

Inventor

¿Cuál es el riesgo de no hacer nada?

Model

Que Perú siga siendo un productor de tercera categoría de su propio recurso más valioso. Que otros países capturen la riqueza que podría ser peruana. Que los empleos y la inversión vayan a otro lado.

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