Pérez Iglesias destaca curiosidad y humildad como pilares del conocimiento en graduación de la EHU

La curiosidad y la humildad no son adornos del conocimiento sino sus pilares
Pérez Iglesias enfatizó estas virtudes como fundamentales para el progreso intelectual en su discurso a los graduados.

En un estadio construido para la pasión deportiva, la Universidad del País Vasco eligió celebrar por primera vez la graduación conjunta de todos sus estudiantes, convirtiendo San Mamés en un espacio de reconocimiento intelectual colectivo. El acto, presidido por el discurso de Pérez Iglesias, no fue solo una logística sin precedentes sino una declaración sobre qué valores deben sostener el conocimiento: la curiosidad como motor y la humildad como brújula. En tiempos en que la educación superior mide cada vez más sus frutos en términos inmediatos, esta ceremonia apostó por virtudes menos cuantificables pero más duraderas.

  • Por primera vez en su historia, la EHU reunió a todos sus graduados en un único espacio, transformando San Mamés en el mayor auditorio académico que la institución haya convocado.
  • La escala del evento planteaba un reto simbólico: demostrar que una universidad dispersa en múltiples campus y disciplinas puede presentarse ante el mundo como una comunidad unificada.
  • Pérez Iglesias tensó su discurso en torno a una paradoja: la curiosidad sin humildad deriva en arrogancia, y la humildad sin curiosidad, en conformismo, dejando a los graduados con una brújula ética antes que una hoja de ruta profesional.
  • Seis trayectorias académicas fueron homenajeadas como prueba viva de que las virtudes intelectuales nombradas no son retórica sino práctica posible.
  • Miles de graduados abandonaron el estadio con un diploma y una pregunta implícita: si serían capaces de mantener vivas la curiosidad y la humildad en un mundo que premia la certeza y la especialización estrecha.

El pasado viernes, San Mamés dejó de ser por unas horas un templo del fútbol para convertirse en el escenario de un hito institucional: la primera macroceremonia conjunta de fin de grado de la Universidad del País Vasco. Miles de estudiantes, familias y autoridades llenaron las gradas de un recinto que, por su capacidad y su carga simbólica, permitía a la EHU hacer una declaración que ningún salón de actos habría podido sostener: que todos sus graduados, sin importar facultad ni disciplina, pertenecen a una misma comunidad académica.

El discurso central corrió a cargo de Pérez Iglesias, quien eligió no hablar de mercados laborales ni de competencias digitales, sino de dos virtudes que consideró estructurales al conocimiento mismo: la curiosidad y la humildad. Su argumento era sutil pero exigente. La curiosidad sin humildad se vuelve arrogancia; la humildad sin curiosidad, resignación. Juntas, en cambio, constituyen la disposición intelectual que permite seguir aprendiendo cuando los títulos ya no obligan a hacerlo.

La ceremonia incluyó también el reconocimiento de seis trayectorias académicas brillantes, figuras cuya trayectoria funcionaba como evidencia de que las virtudes invocadas en el discurso no son ornamentales sino productivas. No eran premios al mérito abstracto, sino ejemplos concretos de lo que la excelencia intelectual puede generar cuando se cultiva con constancia.

Para la EHU, el verdadero legado de esta tarde en San Mamés no residirá en las fotografías ni en los registros institucionales, sino en si aquellos miles de nuevos graduados logran mantener encendida la curiosidad que los llevó hasta allí, y la humildad suficiente para reconocer que lo aprendido es apenas el comienzo de lo que aún no saben.

El estadio de San Mamés se llenó hasta los topes el pasado viernes para un acto que marcaba un punto de inflexión en la historia de la Universidad del País Vasco. Era la primera vez que la EHU reunía a todos sus graduados en un único espacio, transformando el recinto deportivo en un auditorio académico. Miles de estudiantes, familias y autoridades convergieron en las gradas para presenciar lo que la institución había planeado como un hito simbólico: la macroceremonia conjunta de fin de grado.

Pérez Iglesias, quien pronunció el discurso central del acto, colocó en el centro de su mensaje dos ideas que consideró fundamentales para el futuro de quienes se graduaban ese día. La curiosidad y la humildad, afirmó, no eran adornos del conocimiento sino sus pilares estructurales. No se trataba de una exhortación genérica dirigida a estudiantes que se marchaban; era una reflexión sobre qué sostiene realmente el aprendizaje y el progreso intelectual en un mundo que cambia constantemente. La curiosidad sin humildad, sugería implícitamente, puede convertirse en arrogancia. La humildad sin curiosidad, en conformismo.

La ceremonia también incluyó un momento de reconocimiento explícito. Seis trayectorias académicas brillantes fueron homenajeadas durante el acto, figuras cuyo trabajo había dejado huella en la institución o en sus campos respectivos. Estos reconocimientos no eran meramente decorativos; servían como ejemplos vivos de lo que la excelencia educativa podía producir cuando se cultivaban las virtudes intelectuales que Pérez Iglesias había nombrado.

La elección de San Mamés como sede no era casual. El estadio, con su capacidad de albergar a decenas de miles de personas, permitía que la ceremonia tuviera una escala sin precedentes en la historia de la EHU. Pero también transformaba el significado del espacio: un lugar asociado con la pasión deportiva se convertía, al menos por una tarde, en un templo del reconocimiento académico. Las gradas que normalmente vibraban con gritos de afición ahora resonaban con aplausos dirigidos a estudiantes que completaban sus primeros ciclos de formación superior.

Para la Universidad del País Vasco, esta reunión conjunta representaba más que una logística impresionante. Era una declaración de identidad institucional: la idea de que todos sus graduados, independientemente de su facultad o disciplina, formaban parte de una comunidad académica unificada. En una institución que abarca múltiples campus y decenas de programas, ese acto de congregación tenía peso simbólico. Decía que la EHU no era una colección de departamentos aislados sino un organismo coherente con valores compartidos.

El mensaje de Pérez Iglesias resonaba en ese contexto. En un momento en que la educación superior enfrenta presiones para producir resultados inmediatos y medibles, su énfasis en la curiosidad como motor del conocimiento era una apuesta por algo menos cuantificable pero potencialmente más duradero. La humildad, a su vez, era un antídoto contra la especialización estrecha: la disposición a reconocer los límites del propio saber y a aprender de disciplinas y perspectivas ajenas.

Mientras los graduados salían del estadio ese viernes, llevaban consigo no solo un diploma sino también una reflexión sobre qué los había traído hasta allí y qué debería guiarlos hacia adelante. La ceremonia en San Mamés quedaría en los registros como un momento inaugural, el primer acto conjunto de fin de grado de la EHU. Pero su verdadero legado dependería de si aquellos miles de nuevos graduados internalizaban las virtudes que se les había pedido que cultivaran: la curiosidad que los mantendría aprendiendo, y la humildad que los mantendría abiertos a descubrir cuánto aún no sabían.

La curiosidad y la humildad son claves para avanzar en el conocimiento
— Pérez Iglesias, en su discurso de graduación
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué eligió la EHU un estadio de fútbol para una ceremonia académica? Parece un contraste extraño.

Model

No es contraste, es fusión. San Mamés tiene capacidad para miles de personas. Pero más importante: dice que la educación superior no es un asunto privado o elitista. Es público, es colectivo. Un estadio es un espacio donde la comunidad se reúne.

Inventor

¿Y qué significado tiene que sea la primera vez que lo hacen así?

Model

Hasta ahora, cada facultad graduaba a sus estudiantes por separado. Esto rompe eso. Dice: ustedes no son solo ingenieros o filólogos. Son miembros de una universidad. Comparten algo.

Inventor

El discurso de Pérez Iglesias enfatizó curiosidad y humildad. ¿Por qué esas dos virtudes específicamente?

Model

Porque son opuestas a lo que la educación moderna tiende a producir. Especialización sin curiosidad por lo que está fuera de tu campo. Confianza sin humildad. Él estaba diciendo: no basta con saber mucho. Tienes que seguir queriendo aprender.

Inventor

¿La humildad no suena como un mensaje conservador? ¿No debería pedirles que sean audaces?

Model

La humildad no es timidez. Es el reconocimiento de que el mundo es más grande que tu expertise. Eso es lo que permite la audacia real: actuar desde la conciencia de lo que no sabes, no desde la ilusión de que lo sabes todo.

Inventor

¿Qué pasó con las seis trayectorias que fueron homenajeadas?

Model

No tenemos los nombres específicos, pero el punto es que fueron ejemplos vivos. Personas cuyo trabajo había dejado marca. No eran abstracciones sobre excelencia. Eran personas reales que los graduados podían ver y reconocer.

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