Los comerciantes están siendo dejados solos frente a un problema que erosiona sus negocios
En la Ciudad de México, donde el comercio sostiene siete de cada diez empleos formales, una diputada del PAN alzó la voz ante un fenómeno que erosiona silenciosamente la economía: el robo hormiga. Con más de siete mil investigaciones abiertas en 2025, este delito —casi siempre sin violencia, casi siempre invisible— plantea una pregunta más honda que la del hurto mismo: ¿puede una ciudad retener la confianza de quienes la sostienen si no logra proteger lo cotidiano?
- La Fiscalía capitalina registró 7,082 carpetas de investigación por robo hormiga en 2025, una cifra que revela la escala silenciosa pero constante del problema.
- El 99% de los casos ocurrió sin violencia, lo que hace al delito difícil de detectar y aún más difícil de perseguir con los mecanismos tradicionales de seguridad.
- La diputada Laura Álvarez advirtió que la inacción del gobierno está empujando a los empresarios a considerar trasladar sus inversiones fuera de la capital.
- El PAN exige coordinación urgente entre autoridades y sector privado, señalando que los comerciantes generan el 70% del empleo formal en la ciudad y no pueden ser abandonados.
- La Fiscalía reconoció el fenómeno en su Plan de Política Criminal para 2026, pero el reto ahora es convertir ese diagnóstico en medidas concretas y disuasorias.
Laura Álvarez, diputada local del PAN, se dirigió a los comerciantes de la Ciudad de México con una advertencia respaldada por cifras: la Fiscalía General de Justicia documentó 7,082 carpetas de investigación por robo hormiga durante 2025. El fenómeno, conocido también como el delito de los 'farderos', afecta principalmente a supermercados y tiendas de conveniencia mediante pequeños grupos que sustraen mercancía de bajo costo sin confrontación directa. El 99% de los casos registrados ocurrió sin violencia, pero la frecuencia acumulada golpea con fuerza los márgenes de ganancia del sector.
Álvarez pidió a los empresarios que no abandonaran la ciudad, que denunciaran y dieran seguimiento a cada caso. Su argumento era económico tanto como político: los comerciantes generan siete de cada diez empleos formales en la capital, y su permanencia es una necesidad estructural, no una elección opcional. Al mismo tiempo, lanzó una crítica directa al gobierno, al que acusó de dejar solos a los comerciantes frente a un problema que crece sin respuesta suficiente.
Más allá del robo en sí, la diputada señaló el riesgo de fuga de inversión: si los empresarios pierden confianza en la capacidad del Estado para proteger sus negocios, podrían trasladar sus operaciones a otras ciudades, con consecuencias directas sobre el empleo y la recaudación. La Fiscalía ya reconoció el fenómeno en su Plan de Política Criminal para 2026, pero el verdadero desafío es transformar ese reconocimiento en acciones concretas que disuadan a las células delincuenciales y devuelvan certeza al sector comercial.
Laura Álvarez, diputada local del PAN, se presentó ante los comerciantes de la Ciudad de México con un mensaje claro: la vigilancia en plazas comerciales y supermercados debe reforzarse de inmediato. Su urgencia no era retórica. La Fiscalía General de Justicia había documentado 7 mil 82 carpetas de investigación por robo hormiga durante 2025, un fenómeno que los empresarios conocen también como "farderos" y que ha dejado cicatrices visibles en sus márgenes de ganancia.
El robo hormiga funciona de manera casi invisible. Pequeños grupos coordinados entran a tiendas de autoservicio y comercios de conveniencia, toman mercancía de bajo costo y la sacan sin pagar. No hay violencia en la mayoría de los casos, no hay confrontación dramática. Lo que hay es pérdida constante, repetida, acumulada. De las 7 mil 82 investigaciones abiertas en 2025, el 99 por ciento correspondía a robos sin violencia, según el análisis de la Fiscalía. Los montos eran menores, pero la frecuencia era lo que dolía.
Álvarez se alineó públicamente con el sector empresarial, reconociendo que este "flagelo" había generado un impacto considerable en los últimos meses. Pidió a los comerciantes que no abandonaran la ciudad, que siguieran invirtiendo, que denunciaran los casos y dieran seguimiento a las investigaciones. Los empresarios, recordó, generaban siete de cada diez empleos formales en la capital. Su permanencia no era un lujo; era una necesidad económica.
Pero la diputada también lanzó una crítica más afilada hacia el gobierno en turno. Mientras la administración se enfocaba en otras prioridades, argumentó, la inseguridad en la ciudad crecía sin control. Los comerciantes estaban siendo dejados solos frente a un problema que erosionaba sus negocios día tras día. La Fiscalía había identificado dos modalidades de robo por farderos: con violencia y sin violencia. Era la segunda la que dominaba las estadísticas, la que se repetía en cada turno, la que ningún sistema de seguridad parecía poder contener del todo.
La preocupación de Álvarez apuntaba hacia algo más profundo que el robo mismo: la fuga de inversión. Si los empresarios perdían confianza en la capacidad del gobierno para proteger sus negocios, podrían decidir trasladar sus operaciones a otras ciudades. Eso significaría menos empleos, menos actividad económica, menos recaudación. El robo hormiga no era solo un problema de pérdidas menores; era una amenaza a la viabilidad económica de la ciudad.
La Fiscalía, en su Plan de Política Criminal para 2026, había reconocido la existencia del fenómeno y sus dos formas. Ahora el reto era convertir ese reconocimiento en acción. Álvarez exigía que la seguridad en comercios se fortaleciera, que las células delincuenciales que operaban en las tiendas fueran disuadidas, que los empresarios sintieran que el gobierno estaba de su lado. Sin eso, advirtió, la ciudad seguiría perdiendo.
Notable Quotes
Este flagelo ha tenido un impacto considerable en los últimos meses— Laura Álvarez, diputada local del PAN
La inseguridad de la Ciudad está creciendo y están dejando solos a los empresarios— Laura Álvarez, diputada local del PAN
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el robo hormiga es tan difícil de detener si la mayoría de los casos no involucra violencia?
Porque es sistemático y casi invisible. Un cliente entra, toma algo, se va. No hay confrontación. Multiplicado por cientos de transacciones al día en decenas de tiendas, se convierte en una hemorragia económica que es difícil de rastrear.
¿Qué significa que el 99 por ciento de los casos sean sin violencia?
Significa que estos no son robos de película. No hay asaltos a mano armada. Son pequeños grupos que operan con precisión, sin llamar la atención. Eso los hace más difíciles de prevenir porque no generan el mismo nivel de alarma que un robo violento.
¿Por qué la diputada enfatiza que los empresarios generan siete de cada diez empleos?
Porque está diciendo que si los comercios se van, la ciudad pierde capacidad de empleo. No es solo dinero de empresarios; es sustento para trabajadores. Si la inseguridad los ahuyenta, el costo social es enorme.
¿Qué sugiere que el gobierno está "rebasado"?
Que la capacidad de respuesta de las autoridades no alcanza para contener el fenómeno. Hay 7 mil investigaciones abiertas, pero eso no detiene que siga ocurriendo. El sistema de seguridad no está dando abasto.
¿Cuál es el riesgo real si no se actúa?
La fuga de inversión. Los empresarios pueden decidir que es más seguro operar en otra ciudad. Eso significa menos empleos, menos actividad económica, menos vida en la ciudad. El robo hormiga no mata negocios de un golpe; los desangra lentamente hasta que cierran.