Una isla rodeada de agua, pero su gente lidia con escasez extrema
Más de 156.725 habaneros y tres millones de cubanos sufren escasez extrema de agua, con algunas zonas sin servicio durante meses. Las autoridades reconocen pérdidas del 40-70% del agua bombeada en La Habana por fugas y equipos rotos, agravadas por falta de combustible.
- Más de tres millones de cubanos sufren escasez de agua; 156.725 en La Habana
- Algunas comunidades del oriente carecen de agua desde hace cinco meses
- Entre el 40 y el 70 por ciento del agua se pierde por fugas en La Habana
- Santiago de Cuba enfrenta la sequía más severa en 10 años, afectando a medio millón de personas
- Los embalses están 1.790 millones de metros cúbicos por debajo de la media histórica
Cuba enfrenta una crisis hídrica severa que afecta a más de tres millones de personas, causada por sequía, infraestructura deteriorada y falta de mantenimiento. Algunas comunidades del oriente carecen de agua desde hace cinco meses.
A finales de septiembre, Alberto llegó a la Tribuna Antimperialista de La Habana con una carretilla y cubetas vacías. Llevaba 42 días sin agua en su casa del Vedado. El monumento, construido décadas atrás para albergar a más de diez mil personas en manifestaciones patrióticas, ahora servía como punto de distribución de agua desde una cisterna. Alberto no era el único. Mientras él llenaba sus envases, otras tres personas esperaban su turno, cargando botellas plásticas y tanques. Todos sabían que lo que recogían apenas les duraría dos días.
En esos mismos días, una joven madre bloqueó una calle transitada con cubetas como acto de protesta. Llevaba quince días sin agua corriente en su vivienda y ya no tenía ni para tomar una pastilla. Un policía intentó quitarle un cubo; ella se lo arrebató con fuerza. Su frustración era la de millones. Según las autoridades cubanas, la escasez afecta a 156.725 personas en la capital y a más de tres millones en toda la isla. Algunas comunidades en el oriente no reciben agua desde hace cinco meses. Cuando llega, a menudo es solo un hilo débil entre las tres y las cuatro de la mañana, obligando a quienes trabajan a elegir entre dormir o llenar recipientes. Muchos recurren al mercado negro, donde un camión cisterna cuesta hasta 25.000 pesos cubanos, más de 55 dólares, cantidad que la mayoría no puede pagar.
El Gobierno ha descrito la situación como "muy compleja". Santiago de Cuba, la segunda ciudad más importante de la isla, enfrenta la sequía más severa reportada en una década, afectando a más de medio millón de habitantes que ven agua cada 38 días. Cuba, rodeada de océano, se encuentra en una paradoja cruel: un país donde la gente lidia con escasez extrema de agua potable. La isla se desmembra lentamente, privada de electricidad, medicinas, alimentos y agua, los servicios básicos que sostienen la vida cotidiana.
Las raíces del problema son profundas. Cuando el presidente Miguel Díaz-Canel preguntó al jefe del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos cuándo se resolvería la crisis, la respuesta fue honesta: no hay fecha. El funcionario admitió que aspiraban a mejorar la situación el próximo año, pero que resolver todos los problemas de fugas, obstrucciones y abastecimiento era incierto. Este año, la situación solo ha empeorado. El Gobierno anunció inversiones de 5.000 millones de pesos en más de 300 obras de infraestructura hidráulica, pero los resultados no son visibles.
Expertos señalan que la crisis no comenzó ayer. Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de Texas, afirma que Cuba ha ignorado su infraestructura durante casi 40 años, y ahora se desmorona ante los ojos de todos. Helena Solo-Gabriele, ingeniera de la Universidad de Miami, documenta que la falta de agua limpia es un problema de décadas, causado por la ausencia de mantenimiento en sistemas de tratamiento, la falta de electricidad que reduce la presión en tuberías, y las fugas masivas en la red de distribución. En La Habana, entre el 40 y el 70 por ciento del agua bombeada se pierde por el deterioro del sistema.
El Gobierno reconoce que la falta de combustible, que afecta al segundo mayor consumidor de electricidad del país, agrava la situación junto con equipos de bombeo rotos y fugas generalizadas. Piñón explica que los acueductos cubanos funcionan con estaciones de bombeo que trabajan casi 24 horas diarias, no por demanda sino porque deben mantener presión constantemente debido a las fugas. Los motores están exhaustos. Los arreglos necesarios son masivos, no parches superficiales. A estos problemas estructurales se suman factores naturales. Cuba es una isla estrecha cuya topografía provoca que el agua de lluvia escurra rápidamente hacia las costas. Las precipitaciones no se distribuyen uniformemente durante el año, generando sequías prolongadas incluso en temporada lluviosa.
Los embalses están peligrosamente bajos. El Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos reporta que los depósitos están 1.790 millones de metros cúbicos por debajo de la media histórica, afectando a 900.000 personas. La presa Zaza, el mayor embalse del país, contiene apenas 106,4 millones de metros cúbicos cuando fue diseñada para almacenar 1.020 millones. Sin inversión masiva en infraestructura, sin mantenimiento operativo y capital sostenido, la crisis seguirá profundizándose. Los cubanos seguirán esperando agua que no llega, comprando lo que pueden en mercados negros, o caminando varias cuadras hasta monumentos históricos para llenar cubetas.
Citações Notáveis
Es una crisis que lleva tiempo en desarrollo. Han sido casi 40 años a los que le hemos dado la espalda a la infraestructura de Cuba, la cual se está desplomando ante nuestros ojos.— Jorge Piñón, experto cubano en energía del Instituto de Energía de Texas
Decirle ahora una fecha en la que podremos resolver los problemas no sería justo de mi parte. Aspiramos a que podamos tener una mejor situación el próximo año, aunque eso no quiere decir que vamos a resolver todos los problemas.— Antonio Rodríguez Rodríguez, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué una isla rodeada de agua enfrenta una crisis de agua potable tan severa?
Porque el agua de mar no se puede beber, y la infraestructura que trata y distribuye agua dulce lleva décadas sin mantenimiento. Los sistemas de bombeo están rotos, las tuberías pierden entre el 40 y el 70 por ciento del agua, y sin electricidad no hay presión para que llegue a las casas.
¿Cuánto tiempo llevan así las comunidades más afectadas?
Algunas en el oriente no ven agua desde hace cinco meses. En Santiago, la segunda ciudad, la gente recibe agua cada 38 días. Es una espera que define la vida: cuándo trabajar, cuándo dormir, cuándo cocinar.
¿Qué hacen las personas cuando no hay agua?
Los que pueden pagan en el mercado negro: 25.000 pesos cubanos, más de 55 dólares, por un camión cisterna. Los que no pueden, esperan a que llegue un hilo de agua a las tres de la mañana, o van a cisternas públicas como la que hay junto a la Tribuna Antimperialista en La Habana.
¿El Gobierno tiene un plan para resolver esto?
Dice que invierte 5.000 millones de pesos en 300 obras de infraestructura, pero nadie ve resultados. El jefe del Instituto de Recursos Hidráulicos fue honesto hace un año: no puede prometer una fecha de solución. Los expertos dicen que se necesitan reparaciones masivas, no parches.
¿Es solo la sequía?
No. La sequía existe, sí, pero el problema real es que la infraestructura está destruida. Incluso en temporada lluviosa, los embalses están 1.790 millones de metros cúbicos por debajo de lo normal. Sin mantenimiento durante 40 años, el sistema simplemente no funciona.
¿Qué significa esto para la vida cotidiana?
Significa que no puedes beber, cocinar, lavar ni bañarte cuando quieras. El agua marca tu día como lo hace la electricidad. Una mujer protestó en la calle porque llevaba 15 días sin agua y no tenía ni para tomar una pastilla. Eso es el colapso.