El poder judicial la condenó de hecho a cadena perpetua y ahora: a muerte
Desde enero de 2016, Milagro Sala, líder indígena de la provincia argentina de Jujuy, permanece encarcelada en circunstancias que casi doscientas figuras internacionales —entre ellas premios Nobel de la Paz y expresidentes— califican de persecución política disfrazada de justicia. Su caso, coordinado ahora bajo la voz de Sovintern, ha dejado de ser un asunto jurídico doméstico para convertirse en una pregunta más antigua y más grave: ¿tienen peso real los compromisos internacionales de derechos humanos cuando el preso resulta incómodo para el poder? El deterioro acelerado de su salud convierte la urgencia en algo irreversible si no se actúa.
- Un médico argentino advierte que Sala sufre un deterioro físico y psicológico tan severo que la describe como condenada a una 'muerte silenciosa' dentro del sistema penitenciario de Jujuy.
- Casi 200 figuras de todo el mundo —incluyendo al Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, el gobernador Axel Kicillof y los expresidentes Evo Morales y Fernando Lugo— firmaron una declaración conjunta exigiendo su liberación inmediata por razones humanitarias.
- Sovintern y el Partido Comunista de Argentina denuncian que los procesos judiciales contra Sala son un caso de lawfare: la instrumentalización del derecho como arma de persecución política.
- La coalición internacional presiona tanto al poder judicial de Jujuy como al gobierno nacional para que emitan un gesto humanitario urgente antes de que el deterioro de Sala llegue a un punto sin retorno.
Una coalición de casi doscientas figuras internacionales —premios Nobel, expresidentes, intelectuales y defensores de derechos humanos— emitió un llamado urgente por la liberación de Milagro Sala, líder indígena argentina presa desde el 16 de enero de 2016, cuando fue detenida en Jujuy tras encabezar una protesta frente a la sede del gobierno provincial. Aunque el cargo inicial fue retirado, su encarcelamiento se prolongó y se multiplicó: fue condenada por asociación ilícita, fraude y extorsión en procesos que expertos jurídicos han calificado de fabricados con motivaciones políticas.
Entre los firmantes de la declaración, coordinada por la Red Internacional del Socialismo del Siglo XXI (Sovintern), figuran el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, el gobernador bonaerense Axel Kicillof, los expresidentes Manuel Zelaya, Xiomara Castro, Evo Morales y Fernando Lugo, además de intelectuales argentinos como Stella Calloni y Atilio Borón, y Aleida Guevara March, médica e hija del Che Guevara.
El eje central del comunicado es el estado de salud de Sala. El médico argentino Jorge Rachid advirtió públicamente sobre su grave deterioro físico y psicológico, señalando que el sistema judicial jujeño la ha condenado en la práctica a cadena perpetua y, ahora, a una muerte lenta. Sovintern califica la situación como lawfare convertido en sentencia de muerte silenciosa, y exige un gesto humanitario urgente tanto de las autoridades judiciales y políticas de Jujuy como del gobierno nacional.
El Partido Comunista de Argentina se sumó al reclamo, reencuadrando la exigencia de libertad no como consigna partidaria sino como imperativo humano. La convergencia de estas voces —que atraviesan continentes, ideologías y disciplinas— convierte el caso de Sala en una prueba concreta de si los compromisos internacionales de derechos humanos tienen vigencia real cuando quien los necesita resulta políticamente inconveniente.
A coalition of nearly two hundred international figures—Nobel Peace laureates, former presidents, intellectuals, and human rights advocates—has issued an urgent call for the release of Milagro Sala, an indigenous Argentine leader who has been imprisoned since January 2016. The declaration, coordinated through the International Network of Twenty-First Century Socialism (Sovintern), frames her continued detention not merely as a legal matter but as a humanitarian crisis demanding immediate intervention.
Sala was arrested on January 16, 2016, in Jujuy province after leading a protest and encampment outside the provincial government building. Though the initial charge was withdrawn, her imprisonment persisted and expanded. She has since been convicted on multiple counts—illicit association, fraud, extortion—in proceedings that legal experts have characterized as fabricated and politically motivated. The signatories of the declaration include Nobel Peace Prize winner Adolfo Pérez Esquivel; Buenos Aires Governor Axel Kicillof; former presidents Manuel Zelaya and Xiomara Castro of Honduras, Evo Morales of Bolivia, and Fernando Lugo of Paraguay; Cuban writer and Casa de las Américas director Abel Prieto; Aleida Guevara March, physician and daughter of Ernesto Che Guevara; Venezuelan legislator Tania Díaz; and prominent Argentine intellectuals Stella Calloni and Atilio Borón, among many others.
The declaration's core concern centers on Sala's deteriorating health. Argentine physician Jorge Rachid has publicly warned of her grave physical and psychological condition, describing her as abandoned and unable to exercise autonomy over her own life. His assessment is stark: the judicial system in Jujuy has effectively condemned her to life imprisonment, and now, he suggests, to a slow death. Rachid characterizes her situation as a tragic confinement, emphasizing institutional responsibility for the damage being inflicted on her body and mind.
Sovintern's statement argues that what is occurring amounts to lawfare—the weaponization of legal systems for political ends—transformed into a silent death sentence. The organization demands an urgent humanitarian gesture from both Jujuy's judicial and political authorities and the national Argentine government. The language is direct: the international community will not permit political persecution to masquerade as justice while a person dies in custody.
In a separate statement, Argentina's Communist Party echoed the demand, reframing the call for Sala's freedom not as a political slogan but as an urgent human imperative. The convergence of these voices—spanning continents, ideologies, and professional disciplines—reflects a judgment that her case has transcended domestic Argentine politics and become a test of whether international human rights commitments mean anything when applied to inconvenient figures.
Citações Notáveis
Se siente abandonada y, sin libertad, no puede manejarse con autonomía para administrar su vida— Dr. Jorge Rachid, médico argentino
No se puede permitir que el lawfare y la persecución política se conviertan en una condena de muerte silenciosa— Declaración de Sovintern
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué ahora? Milagro Sala lleva diez años en prisión. ¿Qué cambió para que estas figuras internacionales hablen en este momento?
Su salud se está desmoronando visiblemente. El médico que la atiende está diciendo públicamente que está muriendo en la cárcel. Cuando la muerte se vuelve inminente, el silencio se convierte en complicidad.
¿Creen realmente que una declaración internacional puede cambiar algo en Jujuy?
Probablemente no directamente. Pero cuando casi doscientas personas de peso internacional ponen sus nombres en un documento, le dicen al mundo que esto no es un caso ordinario. Es una advertencia.
¿Qué significa "lawfare" en este contexto? ¿Es solo una palabra para decir que los jueces son injustos?
Es más que eso. Es usar el sistema legal como arma política. Acusaciones que se revocan, luego nuevas acusaciones, condenas por cosas vagas como "asociación ilícita". Es el derecho convertido en persecución.
¿Hay alguna posibilidad legal real de que salga?
Eso depende de si alguien en el poder nacional decide que el costo político de mantenerla adentro es mayor que el costo de liberarla. Ahora tienen presión internacional. Antes no la tenían.
¿Qué pasaría si muere en prisión?
Eso es lo que todos temen. Sería un escándalo internacional. Y probablemente es lo que quieren evitar con esta declaración.