Opta sitúa a EE.UU. con 2,84% de chances de ganar el Mundial 2026, pero analistas advierten sobre su techo

El ambiente no puede ganar una Copa del Mundo por sí solo
Felipe Cárdenas advierte que la euforia local, aunque real, no es suficiente para superar a las potencias mundiales.

Estados Unidos ganó sus dos primeros partidos en fase de grupos, un hito no logrado desde 1930, reabriendo debate sobre su potencial competitivo. Analistas coinciden en que cuartos o semifinales serían logros transformadores, pero ganar el torneo requeriría superar a Francia, España, Argentina e Inglaterra consecutivamente.

  • Opta asigna a Estados Unidos 2,84% de probabilidad de ganar el Mundial 2026
  • Primera vez desde 1930 que Estados Unidos gana sus dos primeros partidos en fase de grupos
  • Ningún jugador del plantel actual ha derrotado a una selección europea del top 10
  • Analistas sitúan el techo probable en cuartos de final, no en la final

El superordenador de Opta asigna a Estados Unidos 2,84% de probabilidad de ganar el Mundial 2026, ubicándolo entre candidatos secundarios. Analistas advierten que necesitaría encadenar victorias ante potencias europeas y sudamericanas para llegar a la final.

El superordenador de Opta ha trazado un mapa de las ambiciones estadounidenses en el Mundial 2026, y el resultado es sobrio: 2,84% de probabilidades de levantar el trofeo. Es una cifra que sitúa a Estados Unidos en una tierra de nadie competitiva, por delante de Bélgica, Suiza y México, pero claramente rezagado respecto de Noruega, Países Bajos y Colombia. El número refleja una realidad incómoda que los analistas no dejan de repetir: el equipo puede llegar lejos, pero ganar el torneo requeriría algo cercano a lo milagroso.

La euforia que rodea al combinado masculino estadounidense tiene raíces concretas. Tras vencer a Australia 2-0 en la fase de grupos, Estados Unidos logró lo que no había conseguido desde 1930: ganar sus dos primeros partidos en una Copa del Mundo. Ese hito histórico reabrió una pregunta que semanas atrás parecía descartada: ¿puede el equipo de Mauricio Pochettino aspirar realmente al título? El entusiasmo es comprensible, pero los especialistas consultados por The Athletic ofrecen un diagnóstico más templado. Sí existe una posibilidad real, reconocen, pero la distancia con las verdaderas potencias sigue siendo un abismo.

Parte del optimismo se alimenta de la estructura del torneo. Si Estados Unidos termina primero en el Grupo D, el cuadro de eliminación directa se abre de una manera más favorable. Varios analistas coincidieron en que ese escenario podría empujar al anfitrión hasta cuartos de final o incluso semifinales. Oliver Kay destacó los buenos jugadores del plantel, el impacto de Alex Freeman y Malik Tillman, y la combinación de organización e intensidad que Pochettino ha instalado. Pero incluso Kay mantiene los límites claros: llegar lejos es plausible; ganar el torneo, mucho menos. Paul Tenorio fue más directo aún. Para alcanzar una final, dijo, Estados Unidos probablemente tendría que superar a España y Francia, a las que definió como las dos mejores del mundo, y luego enfrentarse a otra potencia como Argentina o Inglaterra en la final. Esa cadena de victorias es lo que hace que el 2,84% sea tan revelador.

Austin Green reorientó el objetivo hacia una escala más realista. Cuartos de final o semifinales, argumentó, serían transformadores para el equipo y para el fútbol en el país. Una carrera de ese tipo podría convertirse en la mayor victoria simbólica en la historia del fútbol masculino estadounidense. Pero eso es muy diferente a ganar el torneo. El argumento más repetido entre los analistas para frenar la euforia fue la falta de antecedentes contra la élite. Henry Bushnell remarcó que ningún futbolista de este plantel ha derrotado jamás a una selección europea del top 10, ni en amistosos ni en torneos oficiales. El programa estadounidense no lo consigue desde hace más de una década. Adam Crafton observó que los buenos comienzos en ambos partidos sostuvieron los resultados, pero advirtió que algunas fragilidades expuestas en el segundo tiempo ante Australia tendrían consecuencias más graves frente a equipos ubicados entre los 20 mejores del ranking.

Cuando los analistas proyectaron cruces de mayor exigencia, el funcionamiento del equipo entró bajo revisión. Carl Anka describió a Estados Unidos como un equipo bien trabajado, capaz de progresar por las bandas, presionar tras pérdida y potenciar a su centrodelantero con movimientos sin balón. Esos rasgos recuerdan a algunos equipos de Pochettino en la Premier League. Pero persisten dudas sobre cómo respondería ante los grandes favoritos, sobre todo con Christian Pulisic afectado por una molestia en el gemelo. Max Mathews fue más contundente: haría falta un milagro entre milagros para que Estados Unidos levantara el trofeo. Su visión, como la de otros consultados, situó el techo más probable en los cuartos de final.

La transformación del entorno también fue parte de la historia. Después del triunfo ante Australia, Pochettino dijo que el equipo necesitaba seguir creyendo y encarar cada día como lo había hecho desde el primero. Ese cambio de ánimo desbordó el núcleo habitual del fútbol. Varios especialistas destacaron que la selección captó atención más allá de su base tradicional de seguidores. Dos victorias consecutivas en un Mundial alteraron la conversación deportiva en el país, empujada además por el efecto anfitrión y por estadios volcados a favor del equipo. Felipe Cárdenas resumió ese fenómeno con una advertencia: el ambiente no puede ganar una Copa del Mundo por sí solo, y no está convencido de que este plantel pueda derrotar a varias selecciones de élite en cadena y resistir la adversidad de un torneo así. La excepción más enfática llegó desde fuera del panel principal de analistas. Zlatan Ibrahimovic, hoy comentarista de Fox TV, respondió sí cuando le preguntaron si Estados Unidos puede ganar el Mundial. Pero incluso esa voz disidente no cambió el consenso: el equipo tiene un techo real, y ese techo está bastante por debajo del título.

Necesitamos seguir creyendo y encarar cada día como lo hicimos desde el primero: creyendo que podíamos ganar
— Mauricio Pochettino, tras la victoria ante Australia
Haría falta un milagro entre milagros para que Estados Unidos levantara el trofeo
— Max Mathews, analista
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué un 2,84% es tan diferente de, digamos, un 5% o un 10%? ¿Qué cambia en la percepción?

Model

El porcentaje es casi académico. Lo que importa es que Opta lo coloca entre candidatos secundarios, no entre los favoritos. Es la diferencia entre "posible" y "probable".

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Pero ganaron sus dos primeros partidos. Eso no pasaba desde 1930. ¿No debería eso cambiar las probabilidades más?

Model

Cambió algo, claro. Pero los analistas ven eso como un buen comienzo contra rivales accesibles, no como prueba de que pueden vencer a Francia o España. El historial cuenta más que dos partidos.

Inventor

¿Entonces el verdadero objetivo no es ganar el Mundial?

Model

No. Los analistas dicen que cuartos o semifinales serían transformadores. Eso es lo que realmente importaría para el fútbol estadounidense. Ganar el torneo sería un milagro.

Inventor

¿Qué es lo que más les preocupa del equipo?

Model

Que nunca ha ganado contra la élite europea o sudamericana. Ningún jugador de este plantel lo ha hecho. Y hay fragilidades defensivas que contra equipos mejores podrían ser fatales.

Inventor

Pochettino parece creer. ¿Eso cuenta para algo?

Model

Cuenta para el ambiente, para mantener el equipo enfocado. Pero no gana partidos contra Francia. El entusiasmo local es real, pero los analistas saben que el ambiente no puede ganar una Copa del Mundo.

Inventor

¿Hay alguien que realmente crea que pueden ganar?

Model

Zlatan Ibrahimovic dijo que sí. Pero fue la excepción. El consenso es claro: pueden sorprender, pero no ganar.

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