Diseñar a sabiendas un plan que no cumple con obligaciones mínimas es una admisión de culpa
De 900 camiones de ayuda enviados, solo llegaron más de 200 a Gaza debido a restricciones israelíes e inseguridad en los cruces fronterizos. La ONU rechaza participar en distribuciones que no cumplan principios humanitarios, criticando el plan de la Fundación Humanitaria de Gaza respaldado por Israel y EE.UU.
- De 900 camiones de ayuda, solo más de 200 llegaron a Gaza
- Seis movimientos humanitarios coordinados fueron rechazados en un solo día
- Cuatro centros de distribución militarizados en centro y sur de Gaza, protegidos por contratistas estadounidenses
- 600 días de ofensiva israelí en Gaza desde octubre
Naciones Unidas denuncia que Israel impide la entrada de ayuda a Gaza, permitiendo solo 200 de 900 camiones. La OCHA califica el nuevo plan de distribución como 'escasez planificada' y política de privación premeditada.
Naciones Unidas acusó este jueves a Israel de sabotear deliberadamente el flujo de asistencia humanitaria hacia Gaza, presentando cifras que ilustran el alcance del obstáculo: de novecientos camiones de ayuda despachados hacia la región, apenas doscientos y pico lograron cruzar hacia territorio palestino. El resto quedó atrapado por restricciones de acceso y condiciones de inseguridad en los pasos fronterizos.
Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, fue directo en su demanda durante una rueda de prensa: la asistencia debe fluir sin trabas a través de múltiples cruces, sin los obstáculos que actualmente imponen las autoridades israelíes. Señaló que ese mismo miércoles se habían rechazado seis movimientos humanitarios coordinados, y cuestionó abiertamente las motivaciones detrás de tales negativas. "Desde luego no nos lo están poniendo fácil", expresó con una franqueza que reflejaba la frustración acumulada.
La tensión escaló cuando se abordó la participación de la ONU en operaciones de la Fundación Humanitaria de Gaza, una organización respaldada por Israel y Estados Unidos. Dujarric fue categórico: Naciones Unidas no participará en distribuciones que violen sus principios humanitarios fundamentales. Explicó que los esfuerzos de la organización se han centrado en llevar alimentos a la población, no en obligarla a recorrer kilómetros en condiciones peligrosas para obtener comida. La Fundación Humanitaria había anunciado esa misma semana una suspensión temporal de suministros tras incidentes en los puntos de entrega.
Jonathan Whittall, jefe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU para Palestina, fue aún más severo en su análisis. Mientras conmemoraba seiscientos días de lo que llamó "horror en Gaza" desde el inicio de la ofensiva israelí en octubre, describió escenas de decenas de miles de palestinos desesperados lanzándose sobre puntos de distribución militarizados construidos sobre los escombros de sus propias casas, todo bajo fuego. Estas imágenes, argumentó, revelan el castigo colectivo en curso contra los palestinos y la aceleración del ataque a su dignidad humana.
Whittall caracterizó el nuevo plan de distribución como algo mucho más grave que un simple control de la ayuda: lo llamó "escasez planificada". Describió cuatro centros de distribución situados en el centro y sur de Gaza, protegidos por contratistas de seguridad privados estadounidenses, donde solo los palestinos que logren llegar recibirán raciones limitadas. "Diseñar a sabiendas un plan que no cumple con las obligaciones mínimas del Derecho Internacional es, en esencia, una admisión de culpa", acusó. El sistema, insistió, no es humanitarismo genuino, sino un racionamiento basado en vigilancia que legitima una política de privación deliberada.
Whittall rechazó también las afirmaciones del gobierno israelí de que Hamás desvía la ayuda de la ONU y las organizaciones no gubernamentales. "Esto no resiste un análisis riguroso", respondió, señalando que no existe evidencia de que la asistencia coordinada a través de canales humanitarios confiables haya sido desviada. Su llamado final fue claro: permitir que las agencias humanitarias trabajen, ya que tienen la capacidad de alimentar a Gaza y proporcionar otros servicios y suministros que salvan vidas.
Las imágenes de los puntos de distribución, reconoció Dujarric, son desgarradoras desde cualquier perspectiva humana. Pero también demuestran una lección más amplia: cuando la ayuda humanitaria no se planifica adecuadamente sobre la base de principios humanitarios, puede deteriorarse rápidamente en caos y sufrimiento adicional.
Citas Notables
La ayuda debe fluir a gran escala a través de múltiples cruces hacia Gaza. Necesitamos un acceso sin obstáculos hacia y desde estos cruces— Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU
Este nuevo plan es un racionamiento basado en la vigilancia que legitima una política de privación premeditada— Jonathan Whittall, jefe de la OCHA para Palestina
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué la ONU rechaza participar en el plan de la Fundación Humanitaria de Gaza si al menos está intentando distribuir alimentos?
Porque la participación de la ONU legitimaría un sistema que viola sus principios fundamentales. No se trata solo de entregar comida, sino de cómo se entrega y a quién se le permite acceder. Un plan que obliga a la gente a caminar kilómetros bajo fuego para obtener raciones en puntos militarizados no es asistencia humanitaria genuina.
Whittall habla de "escasez planificada". ¿Eso significa que Israel está deliberadamente creando hambre?
Según la acusación de la ONU, sí. No es negligencia o consecuencia incidental. Es un sistema diseñado específicamente: cuatro centros de distribución en lugares específicos, protegidos por seguridad privada, donde solo quienes puedan llegar recibirán raciones. Eso es diferente de permitir que la ayuda fluya libremente a través de múltiples canales.
Pero Israel argumenta que Hamás desvía la ayuda. ¿Hay evidencia de eso?
La ONU dice que no. Whittall fue explícito: no tienen pruebas de que la ayuda coordinada a través de canales humanitarios confiables haya sido desviada. Es una acusación que, según él, no resiste un análisis riguroso. Eso no significa que nunca haya ocurrido, pero es lo que la evidencia disponible muestra.
¿Qué significa que de novecientos camiones solo llegaron doscientos?
Significa que el ochenta por ciento de la ayuda nunca llegó a Gaza. Algunos quedaron atrapados por inseguridad, pero la ONU atribuye gran parte a restricciones israelíes deliberadas en los cruces fronterizos. Es la diferencia entre una crisis humanitaria y una crisis humanitaria que podría aliviarse significativamente.
¿Cuál es el siguiente paso? ¿Puede la ONU hacer algo más que denunciar?
Eso es la pregunta incómoda. La ONU puede documentar, acusar, rechazar participación. Pero sin poder coercitivo, depende de presión internacional, de gobiernos que actúen. Whittall instó a que se permita trabajar a las agencias humanitarias, pero eso requiere que Israel cambie su política. Por ahora, la ONU está en la posición de testigo que grita desde afuera.