ONPE: colas madrugada en Lambayeque para entregar material electoral de segunda vuelta

Los números estaban demasiado ajustados para declarar un ganador
El análisis de IPSOS sobre un resultado donde la diferencia entre candidatos era menor al margen de error estadístico.

En la madrugada del 7 de junio de 2021, mientras el Perú aguardaba en vilo, los funcionarios de la ONPE formaban largas filas en Lambayeque para entregar acta por acta los resultados de una segunda vuelta que había partido al país casi exactamente en dos. Con más del 91% de votos escrutados, la diferencia entre Keiko Fujimori y Pedro Castillo era tan estrecha que ningún analista se atrevía a proclamar un vencedor. Era la imagen de una democracia trabajando en silencio, a oscuras, sostenida por quienes cuentan los votos cuando el resto duerme.

  • A las 00:40 de la madrugada, un video viral mostraba decenas de trabajadores electorales en colas interminables, entregando actas bajo la presión de una nación entera pendiente de cada cifra.
  • Con el 91.82% de actas procesadas, Fujimori lideraba por apenas cuatro décimas porcentuales sobre Castillo, un margen tan fino que cualquier lote de actas podía invertir el resultado.
  • El conteo rápido de IPSOS al 100% invirtió el orden: Castillo pasó al 50.2% y Fujimori cayó al 49.8%, pero el presidente de la encuestadora advirtió que la diferencia seguía dentro del margen de error.
  • Sin ganador declarado y con los números oscilando dentro de rangos estadísticamente indistinguibles, el país quedó suspendido en una incertidumbre que solo más actas procesadas podían resolver.

La madrugada del 7 de junio de 2021 encontró a los trabajadores de la ONPE formando largas colas en Lambayeque. Un video captado a las 00:40 mostró a decenas de funcionarios esperando turno para entregar el material electoral de la segunda vuelta presidencial celebrada horas antes. Era el retrato silencioso de una institución trabajando a contrarreloj para procesar los datos de una elección que había dividido al país.

La jornada del 6 de junio había enfrentado a dos candidatos prácticamente empatados: Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Pedro Castillo, de Perú Libre. Con el 91.82% de actas procesadas en ese momento, Fujimori registraba el 50.203% frente al 49.797% de Castillo. Una diferencia de apenas cuatro décimas que mantenía a ambas campañas en vilo y convertía cada acta entregada en esas colas nocturnas en un dato potencialmente decisivo.

Paralelamente, IPSOS Perú completó su conteo rápido al 100% con un giro en los números: Castillo subía al 50.2% y Fujimori bajaba al 49.8%. Sin embargo, Alfredo Torres, presidente de la encuestadora, fue categórico: la diferencia era menor al margen de error y no permitía declarar un ganador. El país tendría que esperar a que se procesaran más actas para conocer quién ocuparía la presidencia.

La madrugada del 7 de junio de 2021, mientras la mayoría del país dormía, los trabajadores de la Oficina Nacional de Procesos Electorales formaban largas colas en Lambayeque. Un video compartido en redes sociales capturó la escena a las 00:40 de la madrugada: decenas de funcionarios electorales esperaban su turno para entregar el material con los primeros resultados de la segunda vuelta presidencial que había terminado horas antes. Era el retrato del trabajo nocturno que el organismo electoral realizaba para procesar y comunicar los datos de una elección que había dividido al país.

La jornada electoral del 6 de junio había sido intensa. Dos candidatos prácticamente empatados competían por la presidencia: Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Pedro Castillo, representante de Perú Libre. Cuando cerraron las mesas de votación, comenzó la carrera contra el reloj para contar, verificar y reportar los resultados. Los trabajadores de la ONPE no esperaron al amanecer. En la madrugada ya estaban en las colas, acta tras acta, entregando la información que el país esperaba con ansiedad.

Con el 91.82 por ciento de las actas ya procesadas en ese momento, los números mostraban un margen prácticamente inexistente. Fujimori registraba el 50.203 por ciento de los votos, mientras que Castillo alcanzaba el 49.797 por ciento. La diferencia era de apenas cuatro décimas de punto porcentual. No era un resultado definitivo, pero era lo suficientemente cercano como para mantener a ambas campañas en vilo. El trabajo de los funcionarios electorales en esas colas de madrugada era crucial: cada acta procesada podía cambiar el panorama.

Paralelamente, la encuestadora IPSOS Perú había completado su conteo rápido al cien por ciento. Sus números mostraban un giro: Castillo subía al 50.2 por ciento, mientras que Fujimori bajaba al 49.8 por ciento. Era un cambio respecto a los datos preliminares, pero seguía siendo un empate técnico. Alfredo Torres, presidente de IPSOS, fue claro en su análisis: los números estaban demasiado ajustados como para declarar un ganador. La diferencia entre ambos candidatos era menor al margen de error de cualquier medición.

Lo que quedaba claro en esa madrugada de junio era que Perú estaba dividido casi exactamente por la mitad. Los trabajadores de la ONPE, formados en colas en Lambayeque y en otros puntos del país, eran los guardianes de esa información. Su trabajo nocturno, capturado en video y compartido en redes sociales, mostraba la urgencia y el peso de lo que estaba en juego. No había un ganador claro. Solo había números que se movían dentro de márgenes que los expertos consideraban estadísticamente indistinguibles. El país tendría que esperar a que se procesaran más actas, a que los números se estabilizaran, para saber quién sería el próximo presidente.

Aún no se puede definir a un ganador, ya que los números están muy ajustados
— Alfredo Torres, presidente de IPSOS Perú
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué los trabajadores electorales estaban en colas a las 00:40 de la madrugada? ¿No podían esperar al día siguiente?

Model

No. En una elección tan cerrada, cada hora cuenta. Los resultados preliminares son lo que el país ve primero, lo que genera confianza o desconfianza en el proceso. La ONPE estaba bajo presión para mostrar que el conteo era rápido y transparente.

Inventor

¿Qué significaba ese empate técnico que mencionan todos?

Model

Que la diferencia entre Castillo y Fujimori era menor que el margen de error de cualquier encuesta. Ambos podían reclamar que ganaban, y ambos tenían razón estadísticamente. Eso es lo que hace que una elección sea tan frágil.

Inventor

¿Los trabajadores de la ONPE sabían que estaban en medio de algo histórico?

Model

Probablemente sí. Perú no había visto una contienda presidencial tan cerrada en años. Cada acta que entregaban podía ser la que definiera todo. El video que se compartió en redes mostró eso: gente trabajando sin dormir porque entendían la importancia.

Inventor

¿Por qué IPSOS mostró números diferentes a los de la ONPE?

Model

Los conteos rápidos usan muestras, no el cien por cien de los datos. Cuando IPSOS procesó más información, los números se movieron. Castillo subió, Fujimori bajó, pero seguían empatados. Era como ver el mismo resultado desde dos ángulos ligeramente distintos.

Inventor

¿Qué pasaba mientras todo esto ocurría?

Model

El país estaba despierto, mirando redes sociales, esperando. Ese video de las colas en Lambayeque se volvió viral porque mostraba la realidad cruda: una máquina electoral trabajando sin parar para procesar una elección que nadie sabía cómo terminaría.

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