Ocho estados y DirecTV demandan para bloquear fusión de Nexstar y Tegna

El debilitamiento de redacciones locales afectaría el acceso a información de calidad para millones de consumidores en 31 mercados donde ambas empresas operan.
Todos nos beneficiamos cuando las redacciones locales compiten
El argumento central de los fiscales generales sobre por qué la consolidación mediática daña a las comunidades.

En los pasillos del poder mediático estadounidense, una batalla legal toma forma en Sacramento: ocho estados y DirecTV buscan detener la fusión de Nexstar y Tegna, dos colosos de la televisión local cuya unión por 6.200 millones de dólares crearía una entidad con 265 estaciones en 40 estados. Más allá de los números, lo que se debate es una pregunta antigua sobre la democracia informativa: ¿hasta dónde puede extenderse el control corporativo sobre las voces que narran la vida cotidiana de las comunidades? El desenlace, que dependerá de un tribunal federal y de la voluntad regulatoria de una administración que ya ha expresado su simpatía por el acuerdo, definirá los contornos del periodismo local para una generación.

  • Ocho fiscales generales y DirecTV presentaron demandas coordinadas en Sacramento para frenar una fusión que concentraría 265 estaciones de televisión bajo un solo dueño.
  • DirecTV advierte que Nexstar busca elevar los precios de distribución para trasladar esa carga a millones de suscriptores de cable y satélite en todo el país.
  • Los estados demandantes temen que la consolidación acelere el desmantelamiento de redacciones locales ya debilitadas, empobreciendo la cobertura de noticias en 31 mercados compartidos.
  • El episodio de Jimmy Kimmel —retirado del aire por orden de Nexstar y luego reincorporado tras la indignación pública— ilustra el poder editorial que la empresa ya ejerce sobre sus afiliadas.
  • El presidente Trump respalda la fusión y la FCC muestra disposición a flexibilizar restricciones, lo que complica el camino legal de los demandantes en un entorno político favorable a Nexstar.

A principios de este año, ocho fiscales generales estatales y DirecTV presentaron demandas coordinadas ante un tribunal federal de Sacramento para detener la fusión entre Nexstar Media Group y Tegna, anunciada el pasado agosto por 6.200 millones de dólares. De aprobarse, la empresa resultante controlaría 265 estaciones de televisión en 40 estados, la mayoría afiliadas locales de ABC, CBS, Fox y NBC, con presencia simultánea en 31 mercados donde ambas compañías ya operan.

Los demandantes articulan dos frentes de ataque. El económico lo lidera DirecTV, que sostiene que Nexstar adquiere Tegna para elevar los precios que cobra a distribuidores de cable y satélite, costos que inevitablemente recaerán sobre los suscriptores. El segundo frente es más profundo: California, Colorado, Connecticut, Illinois, Nueva York, Carolina del Norte, Oregón y Virginia argumentan que la fusión erosionará aún más unas redacciones locales que ya atraviesan una crisis financiera severa, reduciendo la competencia periodística en las comunidades afectadas. La fiscal general de Nueva York, Letitia James, fue contundente: los precios del cable se dispararán y los ciudadanos perderán cuando las redacciones dejen de competir por las noticias que les importan.

Nexstar defiende la operación como una respuesta defensiva ante la presión de los grandes conglomerados mediáticos y las plataformas tecnológicas que dominan la publicidad digital. Sin embargo, un episodio reciente complica esa narrativa: el otoño pasado, la compañía ordenó retirar al presentador Jimmy Kimmel del aire en sus afiliadas de ABC tras comentarios polémicos. La indignación pública obligó a Nexstar a dar marcha atrás, pero el incidente reveló el alcance del control editorial que una empresa de ese tamaño puede ejercer sobre la información que reciben millones de personas.

El panorama político inclina la balanza hacia Nexstar: el presidente Trump respalda públicamente la fusión y el presidente de la FCC ha abogado por flexibilizar los límites de propiedad de estaciones. Aun así, el destino del acuerdo quedará en manos del tribunal federal de Sacramento, donde los demandantes deberán probar que la fusión viola las leyes antimonopolio federales.

A principios de este año, ocho fiscales generales estatales y la empresa de televisión de pago DirecTV presentaron demandas coordinadas en un tribunal federal de Sacramento para detener lo que sería una de las consolidaciones más grandes en la historia de la radiodifusión estadounidense. En juego está la fusión entre Nexstar Media Group y Tegna, dos gigantes de la televisión local que anunciaron su matrimonio corporativo el pasado agosto por 6.200 millones de dólares.

Si los reguladores federales aprueban el acuerdo, la empresa resultante controlaría 265 estaciones de televisión repartidas en 40 estados y el Distrito de Columbia. La mayoría de estas estaciones son afiliadas locales de las grandes cadenas nacionales: ABC, CBS, Fox y NBC. Para entender la magnitud de lo que está en juego, basta saber que en 31 mercados diferentes del país, Nexstar y Tegna ya poseen al menos una estación cada una. La consolidación amplificaría enormemente ese poder.

Los demandantes presentan dos argumentos principales. El primero es económico: DirecTV sostiene que Nexstar está comprando Tegna precisamente para aumentar los precios que puede cobrar a los distribuidores de televisión por cable y satélite. Esos costos más altos, inevitablemente, se trasladarían a los suscriptores en forma de facturas más caras. El segundo argumento toca algo más profundo. Los fiscales generales de California, Colorado, Connecticut, Illinois, Nueva York, Carolina del Norte, Oregón y Virginia argumentan que la fusión debilitará aún más las redacciones locales, que ya están bajo presión financiera severa. Nexstar tiene un historial de consolidar operaciones editoriales en ciudades donde posee múltiples estaciones, reduciendo así la competencia por las historias locales y el número de periodistas que cubren sus comunidades.

Letitia James, fiscal general de Nueva York, fue directa en su crítica: si la fusión se aprueba, los precios de la televisión por cable se dispararán para los consumidores en Nueva York y en todo el país. Sus colegas en otros estados comparten la preocupación de que todos pierdan cuando las redacciones locales dejan de competir por las noticias que importan a sus vecinos.

Nexstar, sin embargo, ve la fusión de manera completamente distinta. La empresa argumenta que necesita el tamaño y los recursos de Tegna para competir efectivamente contra dos fuerzas mucho más grandes: las empresas tradicionales de medios que tienen más dinero y alcance, y las gigantescas compañías tecnológicas que dominan la publicidad digital. Desde la perspectiva de Nexstar, la consolidación es defensiva, no predatoria.

El panorama político complica aún más el cuadro. El presidente Donald Trump respalda públicamente la fusión. En febrero escribió en redes sociales que el país necesita más competencia contra lo que llamó las cadenas nacionales de televisión de noticias falsas. El presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, Brendan Carr, también ha abogado por flexibilizar las restricciones federales que limitan cuántas estaciones puede poseer una sola empresa, lo que sugiere que la administración podría estar dispuesta a permitir cambios normativos que faciliten el acuerdo.

Pero Nexstar también ha demostrado ser una empresa dispuesta a ejercer su poder mediático de formas que generan controversia. El otoño pasado, la compañía ordenó a sus estaciones afiliadas de ABC que retiraran al presentador nocturno Jimmy Kimmel del aire después de comentarios que hizo sobre un activista de derecha asesinado. Kimmel fue suspendido brevemente, pero ABC lo reincorporó tras la indignación pública, y Nexstar tuvo que dar marcha atrás. El episodio ilustra exactamente lo que preocupa a los fiscales generales: una empresa con tanto poder sobre las estaciones locales puede influir en lo que se transmite, y eso afecta a millones de personas.

Ahora el caso está en manos del tribunal federal de Sacramento. Los demandantes tendrán que convencer a un juez de que la fusión viola las leyes federales antimonopolio. Nexstar no respondió a solicitudes de comentarios sobre las demandas. Lo que suceda en los próximos meses determinará si la consolidación de poder mediático continúa sin frenos o si hay límites a cuánto control una sola empresa puede ejercer sobre la información que reciben los estadounidenses.

Si esta fusión es aprobada, los precios de la televisión por cable se dispararán para los consumidores en Nueva York y en todo el país
— Letitia James, fiscal general de Nueva York
El propósito de Nexstar al adquirir Tegna es elevar el precio que puede extraer de DirecTV y otros distribuidores, lo que los obligará a subir los precios a sus suscriptores
— DirecTV, en su demanda
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué DirecTV se preocupa tanto por esta fusión si Nexstar y Tegna son competidores de televisión local, no de televisión de pago?

Model

Porque Nexstar necesita vender su contenido a alguien. DirecTV y otros distribuidores pagan a las estaciones locales por el derecho de transmitir sus programas. Si Nexstar controla más estaciones, tiene más poder para exigir precios más altos en esas negociaciones.

Inventor

¿Y eso realmente afecta al consumidor promedio?

Model

Completamente. Cuando DirecTV paga más por el contenido, sube sus tarifas mensuales. El consumidor nunca ve el acuerdo corporativo, pero lo siente en su factura.

Inventor

Pero Trump dice que necesitamos más competencia. ¿No es eso lo opuesto a lo que está sucediendo aquí?

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Trump está pensando en competencia contra las cadenas nacionales y las tecnológicas. Nexstar argumenta que necesita ser más grande para competir con esos gigantes. Los fiscales generales dicen que eso es verdad, pero el precio es la competencia local, que es donde realmente importa para la mayoría de la gente.

Inventor

¿Qué pasó con Jimmy Kimmel?

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Fue un ejemplo de lo que puede suceder cuando una empresa tiene demasiado poder sobre las estaciones locales. Nexstar ordenó a sus estaciones que lo sacaran del aire. Fue brevemente, pero mostró que pueden hacerlo. Eso asusta a la gente que piensa en la libertad de prensa.

Inventor

¿Cuál es el verdadero riesgo aquí?

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Que en 31 ciudades diferentes, una sola empresa controle la mayoría de las noticias locales. Cuando eso sucede, hay menos voces, menos investigación, menos competencia por contar historias que importan. Y los precios suben para todos.

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