Nueve muertos en bombardeos rusos mientras avanzan negociaciones de paz en Arabia Saudí

Nueve personas muertas en ataques rusos, incluida una niña de cinco años y su padre en Kiev; una familia desplazada desde Orijiv en busca de seguridad; 16 muertes totales desde el viernes.
El terror sistemático contradice sus propias declaraciones de paz
El primer ministro ucranio sobre los bombardeos rusos mientras avanzan las negociaciones en Arabia Saudí.

Mientras diplomáticos de Estados Unidos, Rusia y Ucrania se reunían en Riad para explorar un alto el fuego, los cielos ucranianos ardían bajo una lluvia de 147 drones rusos que dejaron nueve muertos, entre ellos una niña de cinco años que había huido del frente buscando refugio en Kiev. La negociación avanza en salas separadas, sin contacto directo entre Moscú y Kiev, como si la paz y la guerra fueran dos realidades que aún no han aprendido a mirarse. La historia registra este momento como uno de esos instantes en que la humanidad intenta hablar de futuro mientras el presente sigue sangrando.

  • Moscú lanzó 147 drones en la madrugada del domingo mientras sus diplomáticos negociaban en Arabia Saudí, matando a nueve personas incluida una niña de cinco años que había escapado del frente de Zaporiyia.
  • La brecha entre la mesa de negociaciones y el campo de batalla es abismal: dieciséis muertos desde el viernes en Dnipró, Sumy, Donetsk, Zaporiyia, Járkov y Odesa dibujan una geografía del sufrimiento que no cesa.
  • Rusia y Ucrania no se sientan juntas; Estados Unidos opera como intermediario itinerante entre salas separadas, un formato que Kiev acepta con reticencia pero que por ahora es el único puente posible.
  • Trump presiona por un alto el fuego de 30 días en infraestructuras energéticas y navegación en el mar Negro, con enviados que expresan optimismo mientras el Kremlin advierte que las negociaciones serán difíciles.
  • Bloomberg reporta que Washington espera un alto el fuego completo para el 20 de abril, pero el portavoz ruso Peskov lo resume con frialdad: solo estamos al principio de este camino.

En la madrugada del domingo, mientras delegaciones de tres países conversaban en Riad sobre la posibilidad de una tregua, Moscú lanzó 147 drones sobre Ucrania. Noventa y siete fueron interceptados, pero los restantes dejaron nueve muertos repartidos por todo el país. La escena más desgarradora ocurrió en Kiev: entre los escombros de un edificio céntrico aparecieron los cuerpos de una niña de cinco años y su padre de veintiocho. Habían huido de Orijiv, ciudad arrasada en el frente de Zaporiyia, buscando seguridad en la capital. No la encontraron. La madre, de veintiséis años, fue hospitalizada. Desde el viernes, dieciséis personas han muerto en ataques similares a lo largo del país.

En Riad, las delegaciones estadounidense y ucraniana se reunieron durante más de cuatro horas. El ministro de Defensa ucranio, Rustem Umerov, describió el encuentro como productivo. El presidente Zelenski reconoció el avance pero fue directo: Putin debe dar una orden real para detener los ataques. Rusia y Ucrania no comparten mesa; Estados Unidos actúa como mensajero entre salas separadas, un mecanismo que Kiev tolera con incomodidad pero que por ahora es el único canal disponible. Ambas partes tienen previstas nuevas sesiones para el lunes.

Los objetivos inmediatos son acotados: un alto el fuego de treinta días en infraestructuras energéticas y garantías para la navegación en el mar Negro. El enviado Steve Witkoff expresó optimismo en televisión, y Bloomberg citó fuentes que sitúan un posible alto el fuego completo para el 20 de abril. Pero el Kremlin enfrió las expectativas: su portavoz Peskov advirtió que las negociaciones serán difíciles y que apenas se está al principio del camino. En el frente, la actividad militar no afloja. Zelenski denunció que Rusia empleó más de mil quinientas ochenta bombas guiadas en la última semana, mientras ambos bandos reportan bajas masivas que no pueden verificarse de forma independiente. La diplomacia habla de paz; la guerra, por ahora, no escucha.

Mientras las delegaciones de Estados Unidos, Rusia y Ucrania se reunían en Riad para explorar un posible alto el fuego, los bombardeos rusos continuaban sin tregua sobre territorio ucraniano. En la madrugada del domingo, Moscú lanzó 147 drones contra varias provincias del país. Noventa y siete fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea ucranios, pero el ataque dejó un saldo de nueve muertos y reveló la brecha abismal entre lo que se negocia en las salas de conferencias saudíes y lo que sucede en las calles de Kiev.

La escena más cruda ocurrió pasada la medianoche en la capital ucraniana. Las explosiones sacudieron algunos de los distritos más céntricos. Entre los escombros quedaron tres cuerpos: una niña de cinco años, su padre de veintiocho y otros civiles. La madre, de veintiséis años, fue hospitalizada. Esta familia había huido de Orijiv, una ciudad convertida en ruinas en el frente de Zaporiyia, buscando refugio en Kiev. No lo encontraron. Desde el viernes, dieciséis personas han muerto en ataques similares.

En Dnipró, un edificio residencial fue alcanzado. Una mujer de ochenta años murió en un apartamento del último piso. En Sumy, dos personas perdieron la vida. En Donetsk, cuatro más cayeron, tres de ellas en la localidad de Dobropilya, en la línea del frente. Zaporiyia sufrió bombardeos que mataron a tres personas e hirieron a dieciséis. Járkov, Chernihiv y Odesa también fueron atacadas. La geografía del sufrimiento se extendía por todo el país mientras los diplomáticos hablaban de paz.

Las reuniones en Arabia Saudí comenzaron el domingo con un encuentro entre delegaciones estadounidenses y ucranianas, encabezada esta última por el ministro de Defensa, Rustem Umerov. Después de más de cuatro horas, Umerov describió la conversación como productiva y centrada en asuntos clave para Ucrania, incluida la energía. El presidente Volodímir Zelenski, en un discurso televisado, reconoció que el trabajo de las delegaciones continuaba de forma constructiva, pero enfatizó lo esencial: Putin debía dar una orden real para detener los ataques. Quien provocó la guerra debe retirarse, dijo.

La estructura de las negociaciones refleja la profundidad del abismo entre Moscú y Kiev. Estados Unidos mantiene un formato de diplomacia itinerante: un grupo en una sala, otro en otra, yendo y viniendo como intermediario. Rusia y Ucrania no se sientan juntas. No mantienen contactos directos de alto nivel desde 2022. Keith Kellogg, enviado especial del presidente Donald Trump, explicó el mecanismo a la televisión estadounidense. Ucrania es reticente a esta fórmula, aunque el sábado un miembro del Comité de Seguridad Nacional del Parlamento ucranio indicó que las reuniones continuarían el lunes. El Kremlin también tiene previstas sesiones para ese día.

Trump ha presionado agresivamente para lograr un acuerdo. Desde su llegada a la Casa Blanca el veinte de enero, ha impuesto condiciones que Ucrania nunca había considerado: la cesión de territorio, la explotación de minerales y tierras raras por parte de Estados Unidos a cambio de protección, el control de centrales nucleares. Para doblegarse, el Gobierno de Kiev enfrentó la suspensión temporal de ayuda militar e inteligencia. Con Rusia, Trump se ha limitado a amenazas verbales de sanciones. Una llamada telefónica con Putin la semana anterior produjo solo una tregua parcial que aún no se ha materializado.

Los objetivos de las negociaciones son limitados pero significativos: un alto el fuego de treinta días en ataques a infraestructuras energéticas y garantías para la navegación en el mar Negro. Steve Witkoff, enviado especial estadounidense, expresó optimismo en Fox News, asegurando que espera ver progreso real el lunes, particularmente en un alto el fuego para los barcos del mar Negro. Mike Waltz, asesor de Seguridad Nacional, señaló que después vendrían conversaciones sobre la línea de control, los mecanismos de verificación y, finalmente, una paz más amplia y permanente. Bloomberg reportó, citando fuentes informadas, que Estados Unidos espera alcanzar un alto el fuego completo para el veinte de abril.

El Kremlin, sin embargo, mostró menos entusiasmo. Su portavoz, Dmitri Peskov, anticipó negociaciones difíciles en una entrevista televisiva el domingo. Solo estamos al principio de este camino, dijo. El primer ministro ucranio, Andrii Sybiha, fue más directo: el terror sistemático y deliberado de Rusia contra civiles contradice sus propias declaraciones de paz y socava los esfuerzos por lograrla. Zelenski añadió que el mundo entero comprende que Rusia es la única que está prolongando esta guerra y que es necesario aumentar la presión sobre Moscú. En el campo de batalla, la actividad militar sigue siendo feroz. Según cifras que no pueden contrastarse pero que ilustran la intensidad del conflicto, Rusia reportó haber eliminado a mil ciento ochenta soldados ucranios, mientras que el Estado Mayor ucranio reportó mil cuatrocientos setenta y cinco enemigos liquidados y la recuperación de la localidad de Nadiya en Lugansk. Zelenski afirmó que Rusia ha empleado más de mil quinientas ochenta bombas guiadas contra Ucrania en la última semana.

El terror sistemático y deliberado de Rusia contra civiles contradice sus propias declaraciones de paz y socava los esfuerzos de Estados Unidos y otros socios para lograrla
— Andrii Sybiha, primer ministro ucranio
No importa lo que digamos hoy a nuestros socios, tenemos que conseguir que Putin dé una orden real de detener los ataques
— Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué bombardean mientras negocian? ¿No debería haber una pausa?

Model

Esa es la pregunta que define este momento. Los ataques continúan porque ninguno de los dos bandos confía en que el otro cumpla. Para Rusia, los bombardeos son presión. Para Ucrania, son una demostración de que Moscú no está negociando de buena fe.

Inventor

¿Y Trump? ¿Realmente cree que puede lograr un alto el fuego?

Model

Ha presionado más a Ucrania que a Rusia. Suspendió ayuda militar, exigió concesiones territoriales. Con Putin solo ha hablado por teléfono. Eso dice algo sobre dónde cree que está el poder real.

Inventor

¿Qué significa que Rusia y Ucrania no se sienten juntas?

Model

Significa que no hay negociación directa. Estados Unidos va de un lado a otro. Es diplomacia de intermediario porque el odio es demasiado profundo. No hay confianza suficiente para estar en la misma habitación.

Inventor

¿Treinta días de alto el fuego es realista?

Model

Es un primer paso muy limitado. Solo energía e infraestructura marina. El frente seguiría activo. Pero incluso eso parece difícil cuando mueren civiles cada noche.

Inventor

¿Qué gana Rusia con estas negociaciones?

Model

Tiempo. Consolidar lo que ha conquistado. Dividir a Occidente. Y si logra que Ucrania ceda territorio, lo presenta como victoria. Si fracasa, culpa a Occidente.

Inventor

¿Y Ucrania?

Model

Necesita detener los bombardeos, recuperar territorio, mantener su soberanía. Pero está en posición débil. Trump controla la ayuda militar. Tiene que negociar desde la vulnerabilidad.

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