Un país destrozado que logró destrabar la política, pero sigue crítico
Daniel Noboa, el presidente más joven de la historia reciente de Ecuador, busca convertir un mandato extraordinario en uno completo, cargando sobre sus hombros las heridas más profundas de su nación: una oscuridad literal que apaga el país durante diez horas al día y una violencia que lo convirtió en el lugar más letal de América Latina. Su historia es la de un líder que llegó a un Estado roto, logró moverlo, pero aún no ha podido sanarlo, y ahora pide más tiempo para intentarlo.
- Ecuador vive apagones de hasta diez horas diarias que devoran 12 millones de dólares por hora, convirtiendo la crisis energética en la herida más visible y costosa del gobierno de Noboa.
- Con 47,2 homicidios por cada 100,000 habitantes en 2023, Ecuador cargó el año pasado con la tasa más alta de Latinoamérica, y la violencia del narcotráfico y la minería ilegal no cede pese a incautaciones récord de 223 toneladas de droga.
- El asalto policial a la embajada mexicana en Quito para capturar al exvicepresidente Jorge Glas abrió un litigio en La Haya que sigue sin resolverse y erosiona la imagen internacional de Noboa.
- La vicepresidenta Verónica Abad disputa su derecho constitucional a gobernar mientras Noboa hace campaña, y su denuncia por violencia política de género amenaza con convertir un conflicto interno en un escándalo electoral.
- Noboa encabeza las encuestas entre 16 candidatos, pero los analistas advierten que los apagones —más que cualquier otro factor— podrían inclinar la balanza en su contra, pues la ciudadanía tiende a culpar al gobierno de turno sin importar las raíces estructurales del problema.
Daniel Noboa llegó a la presidencia de Ecuador en 2023 con 35 años, heredando un país que los propios analistas describían como "totalmente quebrado": un déficit fiscal de casi 4,800 millones de dólares y dos crisis que parecían sin salida. Ahora busca la reelección para el período 2025-2029 liderando las encuestas, pero el camino está sembrado de obstáculos.
En su primer año logró desbloquear la política: aprobó reformas económicas, eliminó subsidios a la gasolina sin provocar revueltas y elevó el IVA del 12 al 15 por ciento. Con cerca de 5,000 millones de dólares de organismos multilaterales y el FMI, el gobierno redujo algunos de los atrasos heredados. Su cruzada contra el crimen organizado —que declaró "conflicto armado interno"— le ganó respaldo popular, aunque la violencia no ha cedido: Ecuador registró en 2023 la tasa de homicidios más alta de América Latina, con 47,2 muertes por cada 100,000 habitantes.
Hoy, el problema más urgente es la oscuridad. Los apagones alcanzan diez horas diarias y cada hora sin electricidad cuesta al país 12 millones de dólares. El gobierno ha recurrido a contrataciones de emergencia que agravan un presupuesto ya al límite. Aunque los analistas señalan raíces estructurales profundas, la ciudadanía tiende a responsabilizar al gobierno de turno.
En el frente internacional, Noboa ordenó en abril un asalto policial a la embajada mexicana en Quito para detener al exvicepresidente Jorge Glas, a quien México había concedido asilo. El caso llegó a la Corte Internacional de Justicia en La Haya y permanece abierto, con acusaciones cruzadas sobre violación de normas diplomáticas e injerencia en asuntos internos.
Dentro del propio gobierno, la vicepresidenta Verónica Abad reclama su derecho constitucional a asumir la presidencia mientras Noboa pide licencia para hacer campaña, y lo ha denunciado por presunta violencia política de género. Los analistas advierten que cualquier solución que se aparte de la legalidad podría dañar la imagen del presidente, aunque consideran que los apagones siguen siendo el mayor riesgo electoral de cara a los comicios de 2025.
Daniel Noboa lleva un año en la presidencia de Ecuador y ya tiene la vista fija en prolongar su mandato. Ganó las elecciones extraordinarias de 2023 a los 35 años, asumiendo un país que describía como destrozado: un déficit fiscal de casi 4,800 millones de dólares, equivalente al 5% del producto interior bruto, y una economía tambaleante bajo el peso de dos crisis que parecen sin salida: la energética y la de seguridad. Ahora, como uno de los 16 candidatos inscritos para los comicios de 2025, encabeza las encuestas, aunque la ruta hacia la reelección está sembrada de obstáculos que van desde los apagones que paralizan el país hasta un conflicto diplomático sin resolver con México.
Cuando Noboa llegó al poder, el analista Alberto Acosta-Burneo lo describió como un país "totalmente quebrado". Lo que el nuevo presidente logró fue desbloquear la política: consiguió acuerdos en la Asamblea, aprobó reformas económicas y eliminó los subsidios a la gasolina sin que estallaran revueltas populares. Elevó el impuesto al valor agregado del 12 al 15 por ciento. Estos movimientos fueron posibles, en parte, porque la población lo respaldaba en su cruzada contra el crimen organizado, una lucha que Noboa elevó a la categoría de "conflicto armado interno". Con apoyo financiero de cerca de 5,000 millones de dólares de organismos multilaterales y el Fondo Monetario Internacional, el Gobierno logró reducir algunos de los atrasos heredados. Pero la situación sigue siendo crítica.
La crisis energética es ahora el problema más visible. Desde la semana pasada, los apagones alcanzan diez horas diarias. Cada hora sin electricidad cuesta al país 12 millones de dólares. El Gobierno ha tenido que hacer contrataciones de emergencia para intentar paliar la situación, lo que ha disparado los gastos cuando ya había poco margen fiscal. Para muchos ecuatorianos, los apagones son culpa del Gobierno, aunque los analistas señalan que se trata también de un problema estructural más profundo.
La inseguridad, sin embargo, sigue siendo la crisis que define el mandato de Noboa. El 9 de enero fue uno de los momentos más duros: un grupo armado irrumpió en un canal de televisión durante una transmisión en vivo mientras ocurrían hechos violentos en las calles y motines simultáneos en varias cárceles. Noboa declaró el estado de excepción y militarizó las cárceles. En 2023, Ecuador fue el país con la tasa más alta de homicidios per cápita en Latinoamérica: 47,2 por cada 100,000 habitantes. Los esfuerzos del Gobierno no han sido suficientes. Este año, Ecuador ha incautado más de 223 toneladas de droga. El lunes pasado, Noboa reveló que descubrieron 2,000 hectáreas de plantaciones ilegales de coca, la materia prima para la cocaína. La violencia sigue vinculada al narcotráfico y la minería ilegal.
En el plano internacional, Noboa se metió en una crisis diplomática con México en abril cuando ordenó un asalto policial a la embajada mexicana en Quito para detener a Jorge Glas, exvicepresidente de Rafael Correa. El Gobierno mexicano, entonces bajo Andrés Manuel López Obrador, había concedido asilo diplomático a Glas. El caso llegó a la Corte Internacional de Justicia en La Haya y sigue sin resolverse. México acusa a Ecuador de haber violado la inviolabilidad de una sede diplomática. Ecuador acusa a México de haberse entrometido en asuntos internos y de haber otorgado asilo a una persona condenada por corrupción.
Dentro del Gobierno, hay otro conflicto que podría afectar la campaña electoral de Noboa. Su vicepresidenta, Verónica Abad, reclama su derecho constitucional a asumir las funciones presidenciales cuando Noboa pida licencia para hacer campaña. Abad ha denunciado a Noboa por presunta violencia política de género. Desde el Gobierno consideran "nefasto" que ella asuma temporalmente el poder. Acosta-Burneo advierte que una resolución que se aleje de la legalidad en este pulso político podría dañar la imagen de Noboa de cara a las elecciones. Pero el analista ve un riesgo mayor en los apagones: la población tiende a culpar al Gobierno, incluso cuando el problema tiene raíces estructurales que van más allá de cualquier administración.
Notable Quotes
Noboa recibió un país totalmente quebrado, pero logró destrabar la política y conseguir acuerdos en la Asamblea— Alberto Acosta-Burneo, analista
Ecuador pierde aproximadamente 12 millones de dólares por cada hora de apagón— Estimaciones oficiales del Gobierno ecuatoriano
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Noboa sigue siendo favorito en las encuestas si enfrenta tantas crisis simultáneamente?
Porque llegó al poder en un momento de caos absoluto y logró hacer cosas que parecían imposibles: eliminar subsidios, subir impuestos, conseguir acuerdos en una Asamblea fragmentada. La gente lo vio enfrentar al crimen organizado de frente. Eso generó capital político.
Pero los apagones de diez horas diarias son algo que cualquiera puede ver y sentir en su casa.
Exacto. Es el problema más tangible. Y aunque sea estructural, la gente tiende a culpar al Gobierno. Es difícil explicar que heredaste una crisis energética cuando tu casa está a oscuras.
¿Qué tan grave es el conflicto con su vicepresidenta?
Es un problema constitucional real. Ella tiene derecho a asumir el poder cuando él haga campaña. Pero desde el Gobierno creen que sería desastroso. Si lo resuelven de forma irregular, daña su imagen. Si ella asume, él pierde control.
¿Y el asunto de México?
Es un litigio internacional sin resolver. Noboa ordenó un asalto a una embajada para capturar a un político rival. Fue audaz, pero violó convenios internacionales. Eso no desaparece.
¿Tiene posibilidades reales de ganar la reelección?
Lidera las encuestas, pero el margen es estrecho. Luisa González, a quien venció hace un año, sigue siendo competitiva. Todo depende de si logra controlar la narrativa sobre los apagones y si el conflicto con su vicepresidenta no explota antes de las elecciones.