Neumonía en Perú: niños menores de 5 años y adultos mayores de 60 en riesgo crítico

Se han registrado 2.140 muertes por neumonía hasta agosto de 2025, con mayor mortalidad en adultos mayores, afectando desproporcionadamente a niños menores de 5 años y población vulnerable.
La mortalidad es mucho mayor en adultos mayores
Un especialista del Ministerio de Salud advierte sobre la vulnerabilidad desproporcionada de los adultos mayores ante la neumonía.

En los primeros ocho meses de 2025, Perú enfrenta una crisis respiratoria silenciosa pero sostenida: más de 83 mil casos de neumonía, 2.140 muertes y un aumento del 21% respecto al año anterior revelan la fragilidad de los más pequeños y los más ancianos ante una enfermedad que, en gran medida, podría prevenirse. La vacuna existe y está disponible, pero la resistencia de la población a recibirla convierte un problema médico en un desafío profundamente humano y cultural.

  • Los números no ceden: con 83.441 casos en ocho meses y una mortalidad de 2.140 personas, la neumonía avanza en Perú a un ritmo que supera al de los dos años anteriores.
  • Loreto, Amazonas, Ucayali, Cusco, Puno y Cajamarca concentran el mayor golpe, exponiendo cómo la geografía y la pobreza amplifican la vulnerabilidad ante las enfermedades respiratorias.
  • Niños menores de cinco años y adultos mayores de sesenta son los más expuestos, y los especialistas advierten que síntomas como respiración acelerada, somnolencia o coloración morada en la piel exigen atención médica inmediata.
  • El neumococo y la influenza —responsables de los casos más graves— son prevenibles con vacunas disponibles en todo el país, pero las coberturas siguen siendo bajas por resistencia poblacional.
  • Un descenso estacional de casos abre una ventana breve: el Ministerio de Salud la ve como la oportunidad para reforzar la vacunación antes de que regrese el frío más intenso.

A lo largo de 2025, el Perú ha acumulado más de 83 mil episodios de neumonía hasta agosto, con 21.525 hospitalizaciones y 2.140 muertes. Frente al mismo período de 2024, los casos crecieron un 21%; comparados con 2023, el aumento llega al 25%. Los datos apuntan a que este año podría cerrar con un saldo más grave que el anterior.

Los especialistas del Ministerio de Salud han trazado con precisión el perfil del riesgo: los niños menores de cinco años y los adultos mayores de sesenta son los grupos más vulnerables. César Munayco Escate, director del Centro Nacional de Epidemiología del Minsa, advierte que en los niños pequeños señales como respiración acelerada, hundimiento entre las costillas, coloración morada en la piel o somnolencia inusual deben llevar a consulta médica sin demora. En los adultos mayores, dificultades respiratorias o una fatiga repentina en alguien habitualmente activo son igualmente urgentes.

Geográficamente, la crisis se concentra en dos franjas del país: la selva —Loreto, Amazonas y Ucayali— y la sierra —Cusco, Puno y Cajamarca—, regiones donde las condiciones climáticas y la distancia a los servicios de salud agravan el impacto. La mortalidad es desproporcionadamente alta entre los adultos mayores, lo que refuerza la necesidad de enfocar los esfuerzos preventivos en ese grupo.

El nudo del problema, según Munayco, es que los casos más graves son causados por el neumococo y el virus de la influenza, ambos prevenibles con vacunas disponibles gratuitamente en establecimientos de salud de todo el país. Sin embargo, la cobertura sigue siendo baja por resistencia de la población a vacunarse. Con el descenso estacional de casos que acompaña el fin del frío más intenso, el Ministerio ve una oportunidad concreta para ampliar la vacunación antes de que llegue el próximo período de mayor riesgo.

A través de agosto de 2025, el Ministerio de Salud del Perú ha documentado más de 83 mil casos de neumonía, una cifra que crece de manera sostenida y preocupante. En apenas ocho meses, el país ha registrado 21.525 hospitalizaciones y 2.140 muertes por esta enfermedad respiratoria. Los números son contundentes: comparados con el mismo período de 2024, los episodios de neumonía han aumentado un 21 por ciento, y si se mira hacia atrás hasta 2023, el incremento alcanza el 25 por ciento. Estos datos sugieren que 2025 podría cerrar con un saldo más grave que el del año anterior.

Los especialistas en salud pública han identificado con claridad quiénes corren mayor riesgo. Los niños menores de cinco años y los adultos mayores de sesenta años constituyen los grupos más vulnerables ante la neumonía. César Munayco Escate, director general del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del Minsa, ha enfatizado la importancia de reconocer estos grupos de riesgo y de actuar rápidamente ante los primeros síntomas. En los niños pequeños, señales como la respiración acelerada, el hundimiento de la piel entre las costillas, una coloración morada en la piel, somnolencia inusual y pérdida de apetito son indicadores de alarma que exigen atención médica inmediata. Para los adultos mayores, el cuadro es similar: dificultades respiratorias, somnolencia y falta de apetito en una persona que normalmente es activa deben ser motivo de consulta sin demora.

La distribución geográfica de la enfermedad revela un patrón claro. Las regiones más afectadas se concentran en dos zonas bien definidas: la selva peruana, donde Loreto, Amazonas y Ucayali han reportado los mayores aumentos de casos, y la sierra, particularmente en Cusco, Puno y Cajamarca. Estas áreas han sido el epicentro de la crisis respiratoria durante los primeros meses del año. Sin embargo, Munayco ha observado un descenso reciente en el número de casos a nivel nacional, un cambio que atribuye a la transición de las temperaturas y al fin de la temporada de frío más intenso.

La mortalidad, advierte el especialista, es desproporcionadamente alta en los adultos mayores. Esta observación subraya por qué los esfuerzos de prevención deben dirigirse con particular énfasis hacia este grupo de edad. El problema fundamental, según Munayco, radica en que las neumonías más graves son causadas por dos patógenos específicos: el neumococo y el virus de la influenza. Ambos son prevenibles mediante vacunación. Las vacunas existen, están disponibles en los establecimientos de salud de todo el país e incluso en algunos centros comerciales. Sin embargo, las coberturas de vacunación permanecen bajas, un obstáculo que Munayco atribuye directamente a la resistencia de la población a vacunarse.

Ante esta realidad, el Ministerio de Salud ha puesto en marcha una estrategia continua de prevención enfocada en las bajas temperaturas, un plan que se ejecuta a nivel nacional pero con énfasis especial en las zonas más afectadas por heladas o enfriamiento en la selva. La disponibilidad de vacunas no es el problema; el desafío es convencer a la población de su importancia. Con el descenso estacional de casos, existe una ventana de oportunidad para fortalecer la cobertura de vacunación antes de que llegue nuevamente el período de mayor riesgo.

Si un niño menor de cinco años presenta respiración rápida, hundimiento de la piel entre las costillas, coloración morada, somnolencia y falta de apetito, son signos de alarma
— César Munayco Escate, director general del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del Minsa
La mortalidad que tenemos es mucho mayor en adultos mayores
— César Munayco Escate, director general del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del Minsa
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué el Perú está viendo estos números tan altos de neumonía en 2025 comparado con años anteriores?

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No hay una causa única. La geografía juega un papel importante: las regiones de selva y sierra tienen condiciones climáticas que favorecen las infecciones respiratorias, especialmente durante el frío. Pero lo que realmente preocupa a los especialistas es que la población no se está vacunando contra los dos patógenos que causan las neumonías más graves.

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¿Las vacunas están disponibles?

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Completamente. Están en todos los establecimientos de salud y hasta en centros comerciales. El problema no es acceso, es confianza. La gente simplemente no quiere vacunarse, y eso deja a los grupos más vulnerables expuestos.

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¿Quiénes son exactamente los más vulnerables?

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Los niños menores de cinco años y los adultos mayores de sesenta. En los niños, los signos de alarma son respiración rápida, hundimiento de la piel entre las costillas, coloración morada. En los adultos mayores, es más insidioso: dificultades respiratorias, somnolencia, pérdida de apetito. Y la mortalidad en adultos mayores es mucho más alta.

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¿Hay esperanza en lo que está pasando ahora?

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Sí. Se ha notado un descenso en los casos a nivel nacional, relacionado con el cambio de temperaturas. Eso abre una oportunidad para que el Ministerio de Salud intensifique la vacunación antes de que vuelva el frío.

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¿Cuál es el verdadero obstáculo entonces?

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La resistencia a la vacunación. Tienes una enfermedad prevenible, tienes la herramienta para prevenirla, pero la población no confía en ella. Eso es lo que está costando vidas.

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