Netanyahu continúa ofensiva en Líbano tras firma de acuerdo de paz

Las operaciones militares continuas en el sur del Líbano implican riesgo de bajas civiles y militares, aunque no se especifican cifras en los reportes.
La firma de un papel no detiene las balas
Israel mantiene operaciones militares en el sur del Líbano incluso después de firmar un acuerdo de paz.

En la frontera entre Israel y el Líbano, la diplomacia y la guerra coexisten sin contradicción aparente: mientras se firmaba un acuerdo marco de paz auspiciado por Washington, las fuerzas israelíes continuaban destruyendo infraestructura de Hezbolá en el sur libanés. La milicia, principal actor armado del conflicto, rechazó participar en el acuerdo, dejando el proceso diplomático suspendido sobre un vacío. Es una escena que la historia reconoce bien: los documentos se firman, pero las balas no esperan la tinta.

  • Israel destruyó un túnel estratégico de Hezbolá el mismo día en que se sellaba el acuerdo de paz, enviando una señal inequívoca de que las operaciones militares no se detendrán por ningún proceso diplomático.
  • Hezbolá se negó a firmar el acuerdo promovido por Estados Unidos, dejando sin uno de sus principales beligerantes a un pacto que pretendía estabilizar la frontera.
  • La población civil del sur del Líbano permanece atrapada entre una ofensiva israelí sostenida y la presencia de una milicia que rechaza cualquier marco de rendición de cuentas.
  • Washington enfrenta la paradoja de haber construido un acuerdo que uno de los actores centrales del conflicto simplemente ignoró, poniendo en duda su capacidad de mediación efectiva.
  • El conflicto podría intensificarse si Israel escala sus operaciones ante la negativa de Hezbolá, o si la milicia responde militarmente para demostrar que el acuerdo no la vincula.

El viernes se firmó un acuerdo marco de paz auspiciado por Estados Unidos entre Israel y actores en el Líbano. Pero horas después —quizás incluso mientras se sellaba el documento— las fuerzas israelíes destruían un túnel de Hezbolá en el sur libanés. La firma no detuvo las operaciones. Netanyahu combinó diplomacia con presión militar sin pausa, y los ataques contra posiciones de Hezbolá continuaron sin interrupción mientras los diplomáticos estadounidenses trabajaban por un entendimiento.

El problema más profundo es que Hezbolá, la milicia que ha sido el principal objetivo de la ofensiva israelí, rechazó participar en el acuerdo. No firmó, no se comprometió con ninguno de los términos negociados por Washington. Un pacto de paz que excluye a uno de los actores militares centrales del conflicto nace incompleto, y su viabilidad queda en entredicho desde el primer momento.

La destrucción del túnel no es un gesto simbólico: los túneles son infraestructura crítica para el movimiento de combatientes, armas y suministros. Que Israel los ataque mientras negocia revela que la ofensiva es una campaña sostenida, no una postura para consumo político. Mientras tanto, la población civil del sur del Líbano —donde Hezbolá tiene presencia significativa— enfrenta un riesgo continuo que los reportes no cuantifican, pero que la lógica del conflicto hace inevitable.

Lo que venga después dependerá de si el acuerdo puede sostenerse sin Hezbolá, de si las negociaciones se reabren para incluirla, y de si Israel escala o mantiene el nivel actual de presión. Por ahora, la contradicción es el mensaje: se negocia la paz y se bombardea al mismo tiempo.

El viernes se firmó un acuerdo marco de paz auspiciado por Estados Unidos entre Israel y actores en Líbano. Horas después, o quizás incluso mientras se sellaba el documento, las fuerzas israelíes continuaban sus operaciones militares en el sur libanés. Destruyeron un túnel de Hezbolá, según reportes de múltiples medios, en lo que parecía ser un mensaje deliberado: la firma de un acuerdo no significaba el fin de las hostilidades.

Esta contradicción —negociar paz mientras se bombardea— define el momento actual en la frontera entre Israel y Líbano. Netanyahu mantiene una postura que combina diplomacia con presión militar. El gobierno israelí no ha pausado sus operaciones. Los ataques contra posiciones de Hezbolá en el sur libanés continuaron sin interrupción, incluso cuando los diplomáticos estadounidenses trabajaban para que ambas partes llegaran a un entendimiento.

Pero Hezbolá, la milicia que ha sido objetivo de estas operaciones, rechazó participar en el acuerdo. No firmó. No se comprometió con los términos que Washington había negociado. Esto deja la viabilidad del acuerdo en cuestión desde el inicio. Un pacto de paz que no incluye a uno de los actores militares principales en el conflicto es, en el mejor de los casos, un acuerdo incompleto.

Lo que emerge de estos reportes es una situación de ambigüedad estratégica. Israel dice que está negociando, pero también dice que seguirá atacando. Estados Unidos promueve un marco de paz, pero uno de los principales beligerantes se niega a participar. Hezbolá rechaza el acuerdo, posiblemente porque considera que los términos no protegen sus intereses o porque desconfía de las intenciones israelíes.

La destrucción del túnel no es un detalle menor. Los túneles son infraestructura estratégica, usados para movimiento de combatientes, suministros y armas. Que Israel los destruya mientras se negocia sugiere que la ofensiva militar no es un teatro para consumo político, sino una campaña sostenida. Cada túnel demolido es un golpe a la capacidad operativa de Hezbolá.

El sur del Líbano, donde ocurren estos ataques, es territorio donde Hezbolá tiene presencia significativa. La población civil en la zona enfrenta riesgo continuo. Aunque los reportes no especifican bajas, la lógica de las operaciones militares en zonas pobladas implica ese peligro. Civiles y combatientes comparten el mismo espacio.

Lo que viene después dependerá de si el acuerdo se sostiene sin Hezbolá, o si las negociaciones se reabren para incluir a la milicia. También dependerá de si Israel continúa escalando sus operaciones o si las mantiene en el nivel actual como forma de presión negociadora. Por ahora, el mensaje es claro: la firma de un papel no detiene las balas.

Netanyahu mantiene la ofensiva sobre Líbano pese a la firma de un nuevo acuerdo de paz
— Reportes de múltiples medios
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué Israel continuaría atacando justo cuando se firma un acuerdo de paz?

Model

Porque el acuerdo no incluye a Hezbolá. Israel está negociando con otros actores, pero la milicia rechazó participar. Así que desde la perspectiva israelí, el conflicto con Hezbolá sigue abierto.

Inventor

¿Eso significa que el acuerdo está destinado a fracasar?

Model

No necesariamente. Podría ser un primer paso que aísla a Hezbolá, o podría ser un acuerdo que solo funciona si Israel logra debilitar suficientemente a la milicia mediante operaciones militares.

Inventor

¿Y qué gana Hezbolá rechazando el acuerdo?

Model

Mantiene su libertad de acción. Si firma, se compromete con restricciones. Al rechazar, preserva su capacidad de responder a los ataques israelíes sin limitaciones diplomáticas.

Inventor

¿Cuál es el riesgo para los civiles en el sur del Líbano?

Model

Están atrapados entre dos lógicas: Israel continúa destruyendo infraestructura de Hezbolá, y Hezbolá no se retira porque no ha aceptado ningún acuerdo. El sur sigue siendo zona de operaciones militares activas.

Inventor

¿Puede este acuerdo funcionar sin Hezbolá?

Model

Depende de qué se entienda por funcionar. Si el objetivo es reducir la violencia general en Líbano, tal vez. Pero si el objetivo es resolver el conflicto entre Israel y Hezbolá, no. Ese conflicto continúa.

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